Panorama político de Vaca Muerta

Vaca Muerta: LNG, nuevos ductos, alivio al convencional y pymes en espera

El avance de LNG Argentina y los nuevos ductos de Southern Energy delinean el escenario del futuro, mientras YPF y Eni amplían su frente externo. La eliminación de retenciones al crudo convencional busca sostener cuencas maduras y las pymes locales reclaman mayor participación en la etapa exportadora.

Vaca Muerta: LNG, nuevos ductos, alivio al convencional y pymes en espera
Las tuberías del proyecto de LNG de Southern Energy que llegaron al puerto de San Antonio.
Las tuberías del proyecto de LNG de Southern Energy que llegaron al puerto de San Antonio.

El escenario político-energético de Vaca Muerta contornea la forma del futuro posible. El proyecto LNG Argentina se consolida como la gran apuesta para transformar el gas neuquino en una plataforma exportadora de largo plazo. La llegada de los caños para los nuevos ductos vinculados al proyecto de Southern Energy empieza a materializar la infraestructura necesaria para evacuar mayores volúmenes hacia las unidades flotantes de licuefacción.

Es una de esas noticias que paulatinamente corren límites. ¿Era posible el GNL argentino? La pregunta, que cruzó buena parte de la década pasada, todavía no está del todo respondida. Pero esa realidad nunca había estado tan cerca.

Esta semana también el frente externo sumó desde los acuerdos previos en torno al gas. YPF, de la mano de su alianza con ENI, que no sólo apunta a potenciar el desarrollo de Vaca Muerta, puso parte de su foco también en la costa uruguaya y el Atlántico Sur.

La combinación de shale gas en Neuquén y oportunidades offshore en la región es parte de las chances para la producción del Cono Sur, en medio de la disputa de recursos y la volatilidad con impacto en la cadena de suministros que caracteriza esta fase económica y política global.

Resta mucho camino por recorrer para que ese escenario se afiance. Pero bien podría estar forjándose ese contexto en un momento de posible aceleración de la demanda y del cambio de paradigma tecnológico, que encontró un nuevo motor propulsor en la IA.

Sobre ese escenario macro se montó una nueva decisión política en Argentina: la de quitar retenciones y la carga fiscal sobre el sector convencional, aquel que corre de atrás y más sufre los avatares de la irrupción del shale y del sistema mundial de precios.

El nuevo entendimiento entre la Nación y Neuquén, en línea con los planteos de otras provincias productoras, se da con un dato estructural de fondo: el 96% de la producción de Neuquén es no convencional y Vaca Muerta ya explica cerca del 68% del total nacional. El récord nacional de octubre sólo se entiende desde este momento de auge de la Cuenca Neuquina, caracterizado por la disponibilidad de transporte y mejoras en los márgenes de rentabilidad en los últimos tres años. (Ese camino en el que también la cadena de valor tiene mucho por crecer para seguir ganando competitividad en la puja desigual con potencias productoras y exportadoras).

La decisión de avanzar con la quita de retenciones es un gesto diferenciado hacia los campos maduros. La medida apunta a sostener producción, empleo y actividad de servicios en áreas que enfrentan altos costos y curvas de declino pronunciadas que requieren inyección de capital. 

El beneficio no sólo pasa por el precio neto de exportación, sino por la posibilidad de justificar nuevos programas de recuperación secundaria o terciaria que, sin ese incentivo, difícilmente avanzarían.

En Neuquén, la foto tiene cierta cuota de dualidad. Como se mencionó meses atrás, las empresas “viven” de los pozos conectados en el 2025 y sus fantásticos rendimientos, con algunas de las mejores marcas mundiales en shale. Reacomodan los niveles de actividad hacia el 2026, ante el nuevo impulso exportador que dé el oleoducto VMOS. Mientras tanto, las pymes locales capean cierto temporal de la pausa de pozos con grandes rendimientos, a la espera del repunte de actividad en la antesala exportadora de mayor escala del shale oil y el gas.

Ese escenario quedó plasmado en el evento organizado por el Centro PyME de Neuquén: “Forjando Vaca Muerta”, donde se trazó un cuadro de situación de las pymes locales de la metalmecánica frente al desafío de lograr una mayor integración ante las grandes obras de transporte y en los bloques no convencionales en expansión.

Demoras en la cadena de pagos, el cuello de botella del recurso humano especializado, que migra hacia operadoras o empresas de servicio, el financiamiento y el ciclo de actividad atenuado hasta el nuevo despegue esbozan una coyuntura con tantas oportunidades como incomodidades.

Las pymes de la región entienden que, si no logran escalar en volumen, tecnología y estándares de calidad, quedarán relegadas a trabajos de baja complejidad mientras los proyectos de mayor tamaño se concentran en grandes jugadores. La conformación de consorcios, clusters sectoriales y esquemas de cooperación aparece como camino posible y necesario, aunque todavía incipiente. 

Te puede interesar
Últimas noticias