Subsidios al gas
El oficialismo avanzó con la reforma de Zona Fría y el proyecto pasó al Senado
Con apoyo del PRO y la UCR, el oficialismo logró media sanción para modificar el régimen de subsidios al gas. La Patagonia mantendrá beneficios plenos, pero el descuento quedará limitado a hogares vulnerables.
La Cámara de Diputados aprobó este jueves el proyecto impulsado por el Gobierno nacional para reformar el Régimen de Zona Fría y avanzar con un recorte de subsidios al gas en gran parte del país.
La iniciativa obtuvo media sanción con 132 votos a favor, 105 en contra y 4 abstenciones, en una sesión atravesada por fuertes cruces entre el oficialismo y la oposición.
La Libertad Avanza obtuvo el respaldo del PRO, la Unión Cívica Radical, Innovación Federal, Producción y Trabajo, además de diputados del MID, y logró avanzar con una de las reformas energéticas más sensibles desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El proyecto ahora deberá ser tratado en el Senado.
El núcleo de la iniciativa apunta a desamar parcialmente la ampliación del régimen aprobado en 2021 durante el gobierno de Alberto Fernández, a través de una ley impulsada por Máximo Kirchner.
Aquella modificación había extendido los descuentos en las tarifas de gas a localidades y departamentos de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Salta, San Juan, San Luis, Jujuy y La Rioja, además de las regiones históricamente incluidas como la Patagonia, Malargüe y la Puna.
Si la ley queda sancionada, las zonas originales mantendrán los subsidios plenos al consumo residencial de gas natural y gas propano por redes. Sin embargo, en las áreas incorporadas hace cuatro años, el beneficio quedará restringido únicamente a usuarios considerados vulnerables y registrados dentro del nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), creado por decreto a multas de 2025.
El Gobierno argumentó que busca “garantizar una adecuada segmentación geográfica y socioeconómica” de los subsidios, bajo criterios de “equidad”, “responsabilidad fiscal” y “uso eficiente de los recursos públicos”.
La nueva normativa establece que solo podrán acceder al beneficio adicional quienes tengan ingresos menores o iguales a tres canastas básicas totales o estén alcanzadas por programas específicos o pensiones para veteranos de Malvinas.
Otro de los cambios centrales es que el subsidio dejará de calcularse sobre la tarifa completa y pasará a aplicarse únicamente sobre el precio del gas, excluyendo transporte y distribución. En la práctica, eso implicará un aumento en las facturas finales para muchos usuarios alcanzadas actualmente por el esquema vigente.
Además, el proyecto mantiene el financiamiento del Régimen de Zona Fría mediante el Fondo Fiduciario para Subsidios de Consumos de Gas, solventado con un recargo sobre las tarifas, aunque habilita al Poder Ejecutivo a modificar ese recargo en hasta un 50%.
La sesión estuvo marcada por discursos encendidos y acusaciones cruzadas. El oficialismo defendió la iniciativa bajo el argumento de terminar con “subsidios indiscriminados” y avanzar hacia un sistema “más eficiente”.
El presidente de la Comisión de Energía, el libertario Facundo Correa Llano, aseguró que durante años “la política energética se construyó sobre privilegios y populismo tarifario” y sostuvo que “cuando el subsidio deja de estar focalizado deja de ser una herramienta social y pasa a transformarse en una distorsión”.
Desde el PRO, Laura Rodríguez Machado afirmó que el Gobierno está “desarmando una bomba que dejó el kirchnerismo” y acusó a la gestión anterior de haber ampliado el régimen con criterios electorales.
La oposición, en cambio, denunció que la reforma implicará un fuerte impacto sobre la clase media y los sectores trabajadores del interior del país.
La diputada fueguina Andrea Freites advirtió que el Gobierno “hace perder un beneficio de más de 25 años” y defendió la ley vigente al señalar que “Zona Fría es soberanía y federalismo real”. También cuestionó que se exija “un certificado de pobreza para acceder a un derecho básico”.
En la misma línea, Esteban Paulón criticó que mientras el Ejecutivo habla de ajuste y recorte “sí hay plata para compensar a distribuidoras eléctricas”. Además, vinculó la reforma con futuros aumentos tarifarios durante el invierno y apuntó contra el asesor presidencial Santiago Caputo para celebrar la medida en redes sociales con la frase “Se acerca el invierno”.
Miguel Ángel Pichetto también rechazó los cambios y defendió los subsidios para la Patagonia al considerar que vivir en la región “es de alto sacrificio” y merece un esquema diferencial por las condiciones climáticas extremas.
El proyecto incluye además otros capítulos vinculados al sector energético. Entre ellos, la regularización de deudas de distribuidoras eléctricas con CAMMESA, la derogación de regímenes de promoción hidrocarburífera y la prórroga hasta 2045 del régimen de incentivo a las energías renovables.
El debate dejó expuesta una de las discusiones más sensibles de la agenda económica: el equilibrio entre el ajuste fiscal y el costo social de las tarifas en un contexto de caída del poder adquisitivo y aumento sostenido de los servicios públicos.