Para paliar la crisis
El Gobierno apuesta a una megaobra para estabilizar el sistema eléctrico del AMBA
La licitación prevé ampliar la red de alta tensión del Área Metropolitana con financiamiento privado y respaldo del BID. La inversión se recuperará de forma progresiva a través de las facturas de los usuarios.
El Gobierno avanzará en los próximos días con el llamado a licitación de una de las obras más relevantes del sistema eléctrico argentino: la ampliación del transporte de alta tensión en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), un proyecto clave para reducir cortes de luz y aliviar la saturación de la red en el principal centro de consumo del país.
La iniciativa, denominada AMBA I, contempla la construcción de más de 500 kilómetros de líneas de alta tensión y nuevas estaciones transformadoras, con el objetivo de reforzar la capacidad de transporte eléctrico en una región que concentra cerca del 40% de la demanda nacional y arrastra desde hace años limitaciones estructurales en su infraestructura.
El proyecto será ejecutado bajo un esquema de concesión de obra pública en el que empresas privadas financiarán, construirán, operarán y mantendrán la red durante al menos 15 años.
La inversión estimada se ubica entre US$ 700 y US$ 800 millones, con un respaldo parcial del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que aportará garantías por unos US$ 200 millones.
Una de las principales novedades del esquema es la forma de repago: la empresa adjudicataria comenzará a recuperar la inversión de manera gradual, a medida que avance la construcción, a través de ingresos incorporados en el componente de transporte de las tarifas eléctricas que pagan los usuarios.
En términos prácticos, el financiamiento se irá integrando progresivamente en las facturas de electricidad, dentro del esquema tarifario que incluye generación, distribución e impuestos. El objetivo oficial es mejorar el atractivo del proyecto para inversores privados y reducir el riesgo financiero asociado a obras de gran escala.
El plazo de ejecución previsto es de aproximadamente 52 meses, mientras que el repago de la inversión se extendería durante unos siete años. Desde el Gobierno señalan que este modelo busca acelerar la llegada de capital privado a infraestructura crítica sin recurrir a financiamiento directo del Tesoro.
La ampliación del sistema de transporte eléctrico es considerada una de las principales urgencias del sector energético. En los últimos años, la generación eléctrica creció impulsada por las energías renovables y el gas natural, pero la red de transmisión no acompañó ese desarrollo, generando cuellos de botella que limitan el abastecimiento en picos de demanda.
En paralelo, la Secretaría de Energía avanza con otras iniciativas complementarias para fortalecer el sistema eléctrico, incluyendo licitaciones de generación térmica modular en nodos críticos y nuevos programas de almacenamiento con baterías a gran escala, con el objetivo de mejorar la confiabilidad del sistema en todo el país.