Informe de Economía y Energía
Los subsidios energéticos se duplicaron en 2026 y suman presión sobre las cuentas fiscales
Entre enero y abril los aportes estatales al sector energético crecieron 105% y alcanzaron los US$ 1.240 millones. La menor cobertura tarifaria y el aumento de los costos eléctricos explican gran parte del incremento, según un informe de E&E.
Los subsidios energéticos volvieron a ganar protagonismo en la agenda económica. Entre enero y abril de 2026, las transferencias del Estado destinadas a sostener el sistema energético alcanzaron los US$ 1.240 millones, lo que representa un incremento del 105% respecto del mismo período del año pasado, de acuerdo con un informe elaborado por la consultora Economía y Energía, dirigida por Nicolás Arceo.
El crecimiento de las asistencias públicas se produce en un contexto de creciente tensión fiscal. Mientras los ingresos del sector público registraron una caída real del 4,3% interanual durante los primeros cuatro meses del año, el Gobierno debió profundizar el ajuste del gasto para sostener el superávit fiscal.
Según el relevamiento, el 74% de los subsidios energéticos otorgados entre enero y abril tuvo como destino a CAMMESA, la compañía encargada de administrar el mercado eléctrico mayorista.
El aumento de los costos derivados de la reforma del sector eléctrico y una menor recomposición tarifaria para los usuarios explican buena parte del incremento de las transferencias.
El informe destaca que durante los primeros cuatro meses de 2026 la cobertura de las tarifas eléctricas sobre el costo de generación se redujo significativamente. Mientras que en igual período de 2025 los usuarios financiaban el 69% del costo de producir electricidad, este año esa participación cayó al 62%.
La reducción de la cobertura se produjo pese a que el costo residencial de la energía eléctrica aumentó hasta los US$ 81 por MWh, un 18% más que un año atrás. Sin embargo, el precio estacional abonado por los usuarios sin subsidios alcanzó los US$ 74 por MWh, apenas tres dólares más que en 2025, mientras que para los usuarios subsidiados se mantuvo en torno a los US$ 25 por MWh.
Como resultado, los hogares sin subsidios pagaron una factura eléctrica promedio de $58.239 mensuales, prácticamente sin cambios en términos reales frente al año anterior. Los usuarios que reciben asistencia estatal abonaron en promedio $43.218 por mes.
En este segmento, las facturas mostraron una reducción del 2% para quienes anteriormente integraban la categoría Nivel 3 y un incremento del 15% para los ex usuarios Nivel 2.
La consultora señala que la combinación de mayores costos y tarifas que crecieron por debajo de esa evolución obligó al Estado a incrementar las transferencias para cubrir la diferencia entre los ingresos del sistema y los costos reales de abastecimiento.
Una situación similar se observa en el mercado de gas natural, aunque con particularidades propias. Entre enero y mayo de este año, el costo de abastecimiento para la demanda prioritaria se ubicó en US$ 3,7 por millón de BTU (MMBTU), prácticamente sin cambios respecto de los US$ 3,6 registrados en el mismo período de 2025.
Los usuarios sin subsidios afrontaron un precio del gas 24% superior al del año pasado, aunque todavía se ubica 4% por debajo de los valores observados en 2023. En tanto, los usuarios subsidiados pagaron en promedio US$ 1,7 por MMBTU, lo que implica aumentos del 65% respecto de los antiguos beneficiarios del Nivel 2 y del 18% para quienes pertenecían al Nivel 3.
En términos de facturación, los hogares sin subsidios abonaron en promedio $50.995 mensuales por el servicio de gas, un 11% más que un año atrás. Los usuarios con asistencia estatal pagaron alrededor de $40.482 por mes, con incrementos del 11% para los ex Nivel 2 y del 3% para los ex Nivel 3.
El informe remarca además que la apreciación cambiaria registrada durante los últimos meses contribuyó a moderar el impacto tarifario. Dado que el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST) se encuentra dolarizado, la estabilidad del tipo de cambio permitió contener parcialmente la evolución de las facturas y sostener el proceso de recomposición tarifaria medido en dólares.
Más allá de la evolución de las tarifas, Economía y Energía advierte que la expansión de los subsidios ocurre en un escenario fiscal más restrictivo. La recaudación se encuentra por debajo de los niveles registrados en 2024 y 2023, mientras que el gasto público acumulado es actualmente 29% menor en términos reales respecto del mismo período de 2023.
En ese contexto, el informe concluye que la continuidad del proceso de normalización tarifaria será determinante para evitar que los subsidios energéticos continúen creciendo y profundicen las tensiones sobre el equilibrio fiscal que busca sostener el Gobierno.