Vaca Muerta no es la única apuesta
Litio: proyectan una nueva ola de inversiones y crecimiento productivo en Argentina
Un informe de la UIA y CAEM prevé que 12 proyectos avanzados podrían sumar 342.000 toneladas de capacidad de producción de litio hacia 2035. El desarrollo de los salares vuelve a poner a la Argentina ante una oportunidad exportadora de escala global.
Argentina prepara una nueva etapa de expansión de la minería del litio, con una cartera de 12 proyectos avanzados que podría incorporar unas 342.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) de nueva capacidad durante la próxima década.
El dato surge de un estudio elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que analiza la evolución de las inversiones, la capacidad instalada y las perspectivas productivas del sector hasta 2035.
La expansión se suma a una capacidad que ya alcanza las 200.770 toneladas LCE anuales en las siete operaciones actualmente activas. Sin embargo, la producción efectiva todavía se encuentra por debajo de ese techo debido a que varias plantas son nuevas y atraviesan su etapa de aceleración productiva.
El informe estima que la producción de 2025 se ubicará en torno de las 105.000 toneladas LCE, aproximadamente la mitad de la capacidad instalada actual.
Más inversiones y proyectos en marcha
El crecimiento de la última década modificó el mapa de la minería argentina. Según CAEM, en los últimos diez años el sector minero destinó más de USD 7.600 millones a la construcción de seis nuevas operaciones y dos ampliaciones.
La primera operación de litio del país fue Mina Fénix, que comenzó a producir en 1998 y mantiene actividad desde entonces. A partir de allí, el desarrollo de nuevos proyectos permitió ampliar progresivamente la capacidad productiva nacional.
Ahora, la cartera de iniciativas avanzadas podría generar un nuevo salto. El estudio considera altamente probable que los 12 proyectos analizados incorporen los mencionados 342.000 toneladas LCE adicionales.
La proyección contempla iniciativas greenfield —nuevos desarrollos— y brownfield, vinculadas con ampliaciones de operaciones existentes.
Construcción sostenida hasta 2033
Uno de los datos más relevantes para la actividad industrial vinculada con la minería es el ritmo de construcción previsto. Bajo el cronograma analizado, Argentina tendría al menos un proyecto de litio en construcción de manera ininterrumpida entre 2026 y 2033, con un promedio de unas 39.000 toneladas LCE de nueva capacidad iniciándose cada año.
La construcción no se traduce inmediatamente en producción. Antes de que una nueva planta comience a operar, requiere maquinaria, infraestructura, servicios, insumos y proveedores, por lo que el proceso genera una demanda creciente para distintas ramas de la industria.
Ese efecto puede ser especialmente relevante para las economías regionales y para las empresas proveedoras de bienes y servicios mineros, a medida que avance la nueva ola de inversiones.
La producción crecería hasta 2035
El estudio utiliza un escenario conservador para estimar la evolución productiva. Bajo ese modelo, las nuevas plantas requieren un período de aceleración antes de alcanzar su capacidad plena.
La producción real crecería de manera sostenida a partir de 2026 y, hasta 2035, se ubicaría en promedio en torno al 70% de la capacidad instalada al inicio de cada año.
El escenario plantea así una expansión gradual, pero sostenida, de la producción argentina de litio. La combinación de nuevas inversiones, ampliaciones y mayor utilización de las plantas existentes podría consolidar al litio como uno de los principales motores de la minería argentina durante la próxima década.
Para el país, el desafío será transformar ese potencial geológico en inversiones, producción, exportaciones y desarrollo de proveedores, en un mercado internacional donde el litio continúa siendo un insumo estratégico para la transición energética y la fabricación de baterías.
La magnitud de la cartera proyectada vuelve a colocar a Argentina ante una pregunta central: si logra concretar buena parte de estos proyectos, ¿podrá convertir sus recursos de litio en una posición de liderazgo global?