Panorama político de Vaca Muerta
La Neuquinidad y después: el oficialismo provincial se prepara para la disputa nacional
Con fuerte respaldo territorial y sin el MPN oficial en carrera, Figueroa define su estrategia rumbo a las legislativas de octubre.
La semana que termina muestra un cambio de velocidad en la resolución del escenario preelectoral en el oficialismo neuquino. El Frente Neuquinizate (La Neuquinidad), se constituyó en alianza electoral rumbo a los comicios de medio término nacionales. La expresión pluripartidaria que llevó a la Gobernación a Rolando Figueroa entra en el terreno de las definiciones: suspendidas las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), cumplirá con el formalismo de una interna, preanunciada esta semana por el mandatario neuquino, en la que los principales referentes de su espacio afirman que será él quien defina los nombres para la contienda general, la primera para esta fuerza política luego del histórico triunfo del 2023.
Hay postulantes en danza hace meses. “Rolo” afirma que quiere candidatos/as que "conozcan la provincia y sepan responder por los intereses de los habitantes”. La hipótesis más difundida en la trama política neuquina es que son parte de su “mesa chica”. Este cronista pasa de sumar nombres al terreno de las especulaciones. Aunque aporta una respuesta de este momento, atada al devenir de los días por llegar. Julieta Corroza, ministra de Desarrollo Humano, Gobiernos Locales y Mujeres, sostuvo que en rigor no sabe si será candidata. Si bien confirmó lo que muchos ya saben: que tendrá un rol central en la campaña, tal como lo viene haciendo hace 20 años en diversos momentos políticos y de gestión junto al mandatario neuquino. (La nota completa en Modo Shale, por Mitre Patagonia, en este enlace).
Figueroa protagoniza su primera parada electoral de magnitud, luego del histórico triunfo sobre el MPN, el partido que lo vio nacer. Desde entonces, siguió un proceso de crecimiento de su caudal político. Con el grueso de los intendentes de su lado, y una proporción sustancial de los sectores políticos de la provincia sumados a la estructura gubernamental y del frente Neuquinizate, dará la contienda en un escenario, hoy, de polarización sostenida en el contexto nacional. Una vez más. Será parte del desafío central de su fuerza política, muy clara en su aptitud de poder y construcción territorial, eludir el escenario típico de los comicios para Diputados y Senadores nacionales, esa suerte de embudo centrífugo de la disputa entre grietas.
Dicho de otro modo: por un lado, el presidente Javier Milei y sus candidatos locales; del otro, el PJ nacional —y sus expresiones neuquinas—, que oscila entre la interna descarnada y la nueva variable complejizando todo el contexto: qué implica en este escenario la prisión confirmada por la Corte para la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Es temprano para calibrar los efectos. Parte de lo más claro es que Argentina es el lugar donde todo puede suceder (y a veces sucede).
Milei logró en Neuquén un importante respaldo durante la elección presidencial, en un calco de lo que ocurrió en casi todo el país. Tras dos años de gobierno, ajustes económicos, caída del salario, pero también baja pronunciada de la inflación —eso sí, con un nuevo ciclo de toma de deuda para evitar una crisis política adicional—, el interrogante central es si goza del respaldo de los sectores que habían huido despavoridos, entre estertores de bronca, de quienes habían conducido el ciclo anterior: el kirchnerismo y Juntos por el Cambio, hoy en buena medida absorbido por la marejada “libertaria”.
Dentro de ese contexto, y en otro capítulo histórico, la Junta de Gobierno del MPN, presidida por el ex gobernador Omar Gutiérrez, definió este viernes no participar de la contienda electoral de octubre. El caso habla de la licuación de poder. Y de esa otra velocidad en la que puede ocurrir. En un comunicado, sostiene que ese paso al costado es un “gesto de responsabilidad, de madurez institucional y en busca de priorizar los intereses de Neuquén”. En las horas previas sectores partidarios ya habían anticipado su respaldo a la alianza electora encabezada por el gobernador.
Luego de la derrota del 2023, el partido neuquino acusó el cimbronazo y luce sin salida aparente para el naufragio. Intendentes, diputados provinciales y nacionales, y figuras de otros tiempos políticos que crecieron bajo su halo, están integrados bajo la nueva variante que marca el momento político provincial.
Los jefes comunales que llegaron con el sello del histórico partido neuquino, en su mayoría, dieron el salto al respaldo al actual mandatorio provincial, con el que sellaron acuerdos de gobernanza y respaldo político.
La mayoría depende de los aportes provinciales para capear el temporal, en un contexto en el que la obra pública, en la era del retaceo del gobierno nacional, es una de las banderas de la actual gestión provincial.
En ese escenario, Figueroa sigue delimitando el terreno de la disputa local-nacional en una elección compleja. Conforme avanza el calendario rumbo al comicio, suma tópicos a un discurso que es clásico en la provincia, y que se reedita en medio de un ciclo de crecimiento histórico: “Si a Neuquén le va bien, al país le va a ir bien”, dice delante de los micrófonos y en auditorios, refrendado el precepto de la “Neuquinidad” como principal instrumento de diferenciación respecto de Nación (en la antesala de un posible salto exportador de petróleo y gas desde Vaca Muerta). Hoy eso significa el contraste de la importancia del desarrollo de infraestructura, el apuntalamiento de la educación pública; el resguardo de los recursos naturales y el ambiente; la preservación de la caja previsional (el ISSN) en pleno castigo a los jubilados que protestan en las calles de Buenos Aires, y ante una avanzada legislativa nacional para convalidar el traspaso a Nación.
En pleno paroxismo de descreimiento sobre la política, fenómeno global con singularidades locales, edifica una crítica racional con Nación por los aportes que no llegan. También, ante el impacto de la inflación y el dólar “planchado” y sus efectos en las regalías que cayeron 13% en términos reales pese a los indicadores récord de producción en Vaca Muerta.