Informe regional
Latinoamérica: la inflación energética se triplicó y los precios de combustibles se mantuvieron al alza
El shock petrolero provocado por la crisis en Medio Oriente revirtió la desaceleración que mostraba la inflación energética en América Latina durante el primer bimestre del año.
La inflación del sector energético volvió a ganar velocidad en América Latina y el Caribe después de varios meses de relativa estabilidad.
Un informe de la Organización Latinoamericana de Energía (Olacde) reveló que el indicador se triplicó entre marzo y mayo de este año, impulsado por el encarecimiento internacional del petróleo tras la escalada del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el Estrecho de Ormuz.
Según el reporte, la inflación energética interanual pasó de niveles cercanos a cero en febrero a 2,12% en marzo, 4,52% en abril y 6,41% en mayo, marcando el mayor salto del año.
En contraste, la inflación general de América Latina y el Caribe mostró una evolución mucho más moderada y cerró mayo en 4,13%, reflejando que el aumento de los costos energéticos se trasladó con mayor intensidad a ese sector que al conjunto de la economía.
El organismo explicó que la energía es especialmente sensible a los shocks internacionales, ya que depende directamente de la evolución de los precios del petróleo y sus derivados, mientras que el índice general de inflación incorpora una canasta mucho más amplia de bienes y servicios que amortigua esas variaciones.
El informe también señala que, pese a la reciente moderación del precio internacional del crudo, los combustibles continúan cotizando por encima de los valores registrados antes del conflicto en Medio Oriente.
En promedio, la gasolina mantiene un precio 16% superior al nivel de referencia previo a la crisis, mientras que el diésel sigue un 13% por encima, aunque en las últimas semanas mostró una leve corrección.
Desde Olacde explicaron que la transmisión de las bajas internacionales hacia los surtidores suele ser más lenta que las subas debido a distintos factores, entre ellos el costo de los inventarios adquiridos previamente, la carga impositiva, los subsidios y los mecanismos de estabilización que aplica cada país.
El escenario regional coincide con un período de fuertes cambios en la política energética argentina. Durante los últimos seis meses, el Gobierno nacional avanzó con una nueva recomposición de los precios de la electricidad y el gas, redujo subsidios y actualizó de manera periódica los valores mayoristas de la energía, mientras que los combustibles líquidos registraron sucesivos ajustes vinculados a la evolución del precio internacional del petróleo, la devaluación y la actualización parcial de los impuestos a los combustibles.
En la Patagonia, y particularmente en Neuquén, donde se concentra la mayor producción de petróleo y gas del país gracias al desarrollo de Vaca Muerta, el comportamiento de los precios energéticos tuvo un doble impacto.
Por un lado, las subas de combustibles y tarifas afectaron los costos de hogares y empresas; por otro, un escenario internacional de precios relativamente firmes favoreció el nivel de actividad y las inversiones del sector hidrocarburífero.
En los últimos meses, el valor de los combustibles en Argentina acumuló varios incrementos mensuales, aunque con variaciones inferiores a las registradas durante 2024. La desaceleración de la inflación general también comenzó a reflejarse en el ritmo de los ajustes, aunque el Gobierno mantiene la política de trasladar gradualmente las variaciones de costos y de recomponer los impuestos específicos sobre las naftas y el gasoil.
Olacde advirtió que la evolución de la inflación energética dependerá de la estabilidad geopolítica y del comportamiento del mercado petrolero durante el segundo semestre. Si bien el precio internacional del crudo comenzó a moderarse tras los máximos registrados durante el conflicto, el organismo considera que los efectos sobre los consumidores todavía tardarán en disiparse.