Informe regional de OLACDE

El shock petrolero en Medio Oriente disparó la inflación energética en América Latina

El aumento de los precios internacionales del petróleo, impulsado por el conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el Estrecho de Ormuz, también aceleró la inflación general de la economía latinoamericana.

El shock petrolero en Medio Oriente disparó la inflación energética en América Latina
El impacto del encarecimiento energético se trasladó rápidamente al resto de la economía.
El impacto del encarecimiento energético se trasladó rápidamente al resto de la economía.

La escalada del conflicto bélico en Medio Oriente y las interrupciones en el comercio global a través del Estrecho de Ormuz provocaron un fuerte impacto sobre los precios de la energía en América Latina y el Caribe (ALC).

Según el más reciente reporte de inflación de la Organización Latinoamericana de Energía y Desarrollo Económico (OLACDE), la inflación energética mensual de la región se disparó hasta el 1,42% en marzo de 2026, frente al 0,19% registrado en febrero, alcanzando su nivel más alto en un año.

El informe atribuye este salto al encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales, que llegó a cotizar hasta USD 116 por barril. La situación responde a las tensiones geopolíticas en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, por donde circula aproximadamente el 20% del crudo global.

A pesar de contar con una de las matrices de generación eléctrica más renovables del planeta, América Latina y el Caribe continúa dependiendo de los combustibles fósiles para buena parte de sus actividades productivas y de transporte.

Esa vulnerabilidad quedó expuesta durante marzo, cuando los precios promedio del diésel aumentaron un 21% y los de la gasolina un 15% en toda la región.

Los valores internos reflejaron importantes diferencias entre países. La gasolina se ubicó en una banda de entre 0,70 y 2,07 dólares por litro, mientras que el diésel osciló entre 0,80 y 1,65 dólares por litro, de acuerdo con los mecanismos de regulación y subsidios aplicados en cada mercado.

El impacto del encarecimiento energético se trasladó rápidamente al resto de la economía. El aumento de los costos logísticos, del transporte y de la cadena de abastecimiento impulsó una aceleración de la inflación general regional, que pasó del 0,38% mensual en febrero al 0,75% en marzo, duplicando prácticamente su ritmo de crecimiento y alcanzando también su mayor registro de los últimos doce meses.

El reporte destaca que los efectos del shock fueron desiguales entre los países de la región. Las economías importadoras de combustibles enfrentaron una mayor presión sobre sus cuentas fiscales y externas, mientras que las naciones exportadoras obtuvieron ingresos extraordinarios en el corto plazo gracias al aumento de los precios internacionales.

Sin embargo, estas últimas tampoco quedaron exentas de la volatilidad generada por el contexto geopolítico.

La respuesta de los gobiernos también fue heterogénea. Mientras algunos países trasladaron una parte significativa de los mayores costos energéticos a los consumidores, otros recurrieron a subsidios, reducciones impositivas, fondos de estabilización de precios o mecanismos de contención parcial para amortiguar el impacto sobre hogares y empresas.

Según OLACDE, estas medidas permitieron evitar una transmisión completa del aumento internacional del petróleo hacia la inflación doméstica. No obstante, el organismo advierte que la magnitud del shock registrado en marzo demostró que los episodios geopolíticos de gran intensidad pueden superar los mecanismos locales de contención y terminar ejerciendo una presión significativa sobre los precios internos.

El informe concluye que, aunque la relación entre los movimientos del petróleo y la inflación no es automática ni proporcional debido a las intervenciones estatales, la tendencia alcista de los mercados energéticos internacionales se ha vuelto cada vez más difícil de neutralizar.

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