Transición energética

La minería demandará 62% más de electricidad en América Latina por el boom del cobre y el litio

Un informe de OLACDE advierte que la carrera global por los minerales críticos disparará el consumo energético regional hacia 2034. Chile aparece como el principal protagonista por su liderazgo en cobre y litio.

La minería demandará 62% más de electricidad en América Latina por el boom del cobre y el litio
OLACDE alerta sobre la necesidad de acelerar inversiones en infraestructura energética.
OLACDE alerta sobre la necesidad de acelerar inversiones en infraestructura energética.

La expansión de la minería vinculada a la transición energética elevará un 62% la demanda eléctrica del sector en América Latina durante la próxima década. Así lo señala un informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), que alerta sobre la necesidad de acelerar inversiones en infraestructura energética para acompañar el crecimiento de la producción de cobre y litio, dos minerales clave para la descarbonización global.

Según el organismo, el avance de la electromovilidad, las energías renovables y los sistemas de almacenamiento está impulsando una creciente demanda de minerales críticos, ubicando a América Latina como uno de los principales proveedores mundiales de recursos estratégicos para la transición energética.

En ese escenario, Chile concentra gran parte de la atención. El país posee el 22% de las reservas globales de cobre, produce cerca de una cuarta parte del metal que consume el mundo y alberga el 33% de las reservas mundiales de litio. Esa posición lo convierte en uno de los grandes beneficiarios del nuevo ciclo minero, pero también en uno de los mayores consumidores de energía de la región.

El informe advierte que la producción minera requerirá cada vez más electricidad debido a factores estructurales que encarecen los procesos extractivos. Entre ellos sobresale la caída de las leyes minerales, que obliga a procesar mayores volúmenes de roca para obtener la misma cantidad de cobre, aumentando el consumo energético en etapas como trituración, molienda, bombeo y procesamiento.

A esto se suma la creciente profundidad de los yacimientos y la necesidad de transportar agua a largas distancias o producirla mediante desalación, actividades que también demandan importantes volúmenes de energía.

Frente a este escenario, OLACDE considera que Chile cuenta con una ventaja competitiva estratégica: su enorme potencial en energías renovables. El desierto de Atacama posee algunos de los mejores recursos solares del planeta, mientras que diversas regiones del país presentan condiciones favorables para el desarrollo eólico.

"Chile tiene condiciones excepcionales para desarrollar una minería de bajas emisiones gracias a su potencial renovable", sostuvo Andrés Rebolledo, secretario ejecutivo de OLACDE, al analizar los desafíos energéticos que enfrenta la industria.

Más allá del caso chileno, el organismo señala que toda América Latina deberá ampliar su capacidad de generación eléctrica, fortalecer redes de transporte energético y garantizar el abastecimiento de largo plazo si pretende aprovechar plenamente la creciente demanda mundial de minerales críticos.

El informe concluye que la carrera global por el cobre y el litio no solo exigirá nuevas minas. También requerirá más energía, más infraestructura y mayores inversiones para sostener una industria que se perfila como uno de los pilares de la economía baja en carbono durante las próximas décadas.

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