El escenario del shale neuquino
La actividad del fracking se ajusta, pero Vaca Muerta sigue produciendo en niveles históricos
Tras un leve reacomodamiento en los últimos meses, la actividad de fractura en Vaca Muerta se mantiene en una franja elevada, sostenida por mejoras de eficiencia, reducción de costos y una proyección de crecimiento de largo plazo.
La actividad de fracturas hidráulicas en Vaca Muerta mostró durante los últimos meses una moderación respecto de los picos registrados a comienzos del año, aunque sin perder el ritmo que la ubica dentro de los niveles más altos de su historia.
Así lo señaló Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage y presidente de la Fundación Contactos Energéticos, en diálogo con Modo Shale, al analizar la evolución reciente del no convencional.
Durante septiembre, octubre y noviembre, el nivel de etapas realizadas evidenció un ajuste gradual frente a los máximos previos, en un contexto que contrasta con el fuerte dinamismo observado durante 2024.
Sin embargo, lejos de representar un freno estructural, el comportamiento responde a una normalización operativa dentro de un rango de actividad elevado, impulsado por una mayor eficiencia en los desarrollos.
Fucello destacó que el eje central ya no pasa exclusivamente por incrementar el volumen de actividad, sino por cómo se ejecutan las operaciones. En ese sentido, la eficiencia se volvió determinante para la rentabilidad de las empresas de servicios, en un mercado donde hacer más con los mismos recursos marca la diferencia entre ganar y perder participación.
La reducción de costos aparece como el principal desafío y oportunidad. En perforación, la optimización del uso de tuberías y la mejora en la direccionalidad permiten acortar tiempos y reducir gastos.
En terminación, el foco está puesto en el bombeo y en la logística de arena, con una clara tendencia hacia la utilización de arena húmeda, que elimina etapas intermedias y mejora la ecuación económica de los proyectos.
Al comparar el desempeño de 2025 con el año anterior, el balance sigue siendo positivo para Fucello. "Aunque el ritmo mensual se muestra más estable, el nivel general de actividad continúa por encima de los registros históricos previos, consolidando a Vaca Muerta como uno de los principales polos de desarrollo no convencional a nivel global", señaló.
De cara al mediano y largo plazo, las proyecciones siguen siendo alentadoras. El desarrollo del petróleo continúa siendo el principal motor, pero el potencial del gas y, especialmente, del GNL abre una nueva etapa de expansión que podría sostener la actividad durante la próxima década.
En un escenario cada vez más competitivo, con la llegada de nuevas empresas y estándares internacionales más exigentes, la clave, según Fucello, estará en la innovación continua y en la capacidad de adaptación.
La actividad se ajusta, pero Vaca Muerta sigue firme, operando en un rango que confirma su madurez y su proyección estratégica para la Argentina.