Escenario regional
El shale en el centro de la escena: América Latina busca capitalizar la oportunidad
Desde Arpel sostienen que la región atraviesa una ventana estratégica para expandir la producción de hidrocarburos, con Vaca Muerta y el offshore entre los principales motores del crecimiento.
La industria de los hidrocarburos atraviesa un cambio de escenario global que vuelve a posicionar al petróleo y al gas como pilares de la seguridad energética y abre una nueva ventana de oportunidad para América Latina.
Así lo planteó el secretario ejecutivo de Arpel, Carlos Garibaldi, quien consideró que la región cuenta con condiciones favorables para atraer inversiones y expandir la producción.
Según señaló, durante 2025 se produjo un “chequeo de realidad” respecto al ritmo de las transiciones energéticas y comenzó a consolidarse una mirada más pragmática sobre el rol de los combustibles fósiles en la matriz global. En ese contexto, remarcó que el petróleo y el gas seguirán siendo fundamentales para garantizar abastecimiento y precios competitivos de la energía.
Garibaldi sostuvo que el escenario internacional atraviesa fuertes niveles de incertidumbre debido a la tensión geopolítica, la creciente demanda energética, las limitaciones tecnológicas de algunas cadenas de valor renovables y el impacto que tendrá el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial sobre el consumo energético mundial.
En ese marco, destacó el potencial de América Latina y el Caribe, una región que según precisó concentra menos del 10% de la producción mundial de petróleo y menos del 5% de la producción de gas, pero que aportó cerca del 40% de los descubrimientos convencionales realizados desde 2020.
El directivo afirmó que países como Brasil, Guyana, Surinam y Argentina aparecen entre los principales polos de crecimiento hidrocarburífero a nivel global. En el caso argentino, resaltó especialmente el potencial de Vaca Muerta, al considerar que es la única cuenca shale fuera de Estados Unidos capaz de competir con las formaciones de Permian y Eagle Ford.
También puso el foco en el desarrollo offshore de la región. Según explicó, el margen atlántico al sur de Brasil podría extender su potencial hacia Uruguay y Argentina, mientras que el margen ecuatorial brasileño se integra al denominado corredor Guyana-Surinam, una de las zonas de mayor crecimiento exploratorio del mundo.
En relación al gas natural, Garibaldi sostuvo que dejó de ser considerado únicamente un “combustible puente” para transformarse en un componente estructural del proceso de descarbonización.
Argumentó que su menor nivel de emisiones respecto al carbón y los combustibles líquidos, sumado a su capacidad de generación continua, lo convierten en un complemento clave para el desarrollo de energías renovables.
En ese sentido, consideró que la región podría incrementar la participación del gas natural en sus matrices energéticas mediante una mayor integración regional, tanto a través de gasoductos como de proyectos de gas natural licuado (GNL). Además, remarcó el potencial exportador de América Latina hacia mercados con matrices más intensivas en carbono.
El secretario ejecutivo de Arpel sostuvo que para aprovechar esta oportunidad será necesario que gobiernos e industria trabajen de manera coordinada. Entre las principales condiciones para atraer inversiones mencionó la estabilidad política y económica, previsibilidad regulatoria, seguridad jurídica, transparencia y mayor agilidad en los procesos de permisos ambientales.
Las definiciones fueron planteadas en la antesala de la 8ª Conferencia Arpel, que se realizará del 1 al 4 de junio en Buenos Aires y reunirá a referentes del sector energético de toda la región.