Revolución digital en el shale
Geonavegación en Vaca Muerta: la tecnología que redefine la perforación petrolera
ROGII Argentina opera en la innovación en geonavegación aplicada a Vaca Muerta, trabajando con el 95% de las operadoras. Ángela Rodríguez, Country Manager, detalla cómo esta tecnología permite perforaciones más rápidas y productivas.
En una industria donde cada metro perforado implica desafíos de inversión inversión y logística, la eficiencia y la precisión se vuelven factores estratégicos.
En este contexto, la geonavegación ha emergido como una herramienta esencial para optimizar operaciones en formaciones complejas como Vaca Muerta. ROGII Argentina, filial local de la compañía con sede en Houston, ha sabido capitalizar este cambio de paradigma. Desde 2018, ha crecido a la par del desarrollo del shale argentino, y hoy trabaja con el 95% de las operadoras en la región.
“Trabajamos con datos en tiempo real. Integramos variables geológicas, sísmicas y de pozo para que nuestros clientes puedan tomar decisiones informadas, con agilidad y precisión”, explica Ángela Rodríguez, Country Manager de ROGII Argentina.
La empresa ofrece un sistema de geonavegación que permite a los equipos de perforación saber con exactitud dónde están y hacia dónde deben avanzar, reduciendo desvíos, tiempos muertos y riesgos operativos.
La propuesta de ROGII se apoya en una plataforma en la nube que conecta a geólogos, ingenieros de yacimiento y operadores en un entorno colaborativo, sin importar su ubicación geográfica.
Desde la oficina de Roshi en Puerto Madero, se navegan pozos en tiempo real no solo en Argentina, sino también en distintas regiones del mundo, lo que demuestra la escalabilidad global de su tecnología.
Aunque el foco actual de la empresa está puesto en el sector de petróleo y gas, su tecnología tiene potencial de aplicación en otras industrias emergentes vinculadas a la transición energética.
“Nuestra plataforma es perfectamente adaptable a proyectos de geotermia, captura de carbono y otros desarrollos subsuperficiales”, señala Rodríguez. El común denominador es la necesidad de integrar múltiples fuentes de datos para tomar decisiones críticas bajo presión y con márgenes de error mínimos.
Este enfoque data-driven permite, por ejemplo, evitar zonas de riesgo geológico, ajustar trayectorias de perforación para seguir capas productivas con mayor precisión y, en última instancia, lograr una mayor tasa de recuperación de hidrocarburos por pozo. Todo esto, con una disminución significativa en los costos operativos.
Más allá del componente técnico, la geonavegación también plantea un cambio cultural dentro del sector energético. Tradicionalmente marcado por la toma de decisiones jerárquica y en base a experiencia acumulada, el nuevo modelo promueve un enfoque más horizontal, colaborativo y basado en evidencia empírica.
“Lo que proponemos no es solo una herramienta tecnológica, sino una manera distinta de operar: más integrada, más ágil y más informada”, resume Rodríguez.
La competencia en el mercado, lejos de ser una amenaza, funciona como un incentivo para la innovación continua. Roshi busca mantener su liderazgo adaptando constantemente su tecnología a las necesidades específicas de cada cliente, cada cuenca y cada entorno operativo. El desafío, según Rodríguez, está en seguir creciendo sin perder la agilidad y cercanía que los distingue.
Vaca Muerta como trampolín de crecimiento
El auge de Vaca Muerta ha sido clave para el desarrollo de ROGII Argentina. El nivel de actividad en la formación, sumado a la complejidad técnica que implica perforar en shale, ha creado una demanda natural por soluciones de alta precisión como las que ofrece la empresa.
“Llegamos en 2018, en un momento de expansión, y pudimos demostrar rápidamente el valor de nuestra propuesta. Desde entonces, el crecimiento ha sido constante”, afirma Rodríguez.
Actualmente, la filial argentina no solo opera como proveedor local, sino como hub estratégico dentro del ecosistema global de Roshi. Desde Buenos Aires se monitorean y gestionan proyectos en América Latina, consolidando a Argentina como un polo tecnológico dentro de la industria energética global.