2026-02-28

Panorama político de Vaca Muerta

VMOS en escena, capex en alza y tensión en el convencional: el triángulo del ciclo exportador

Hay una imagen que, en la industria, vale más por lo que implica que por la foto política: el eje del negocio ya no es “Vaca Muerta es viable y produce”, sino cómo se evacúa, se programa y se exporta esa producción. La visita del presidente de YPF Horacio Marín junto a los gobernadores Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck a la terminal de Punta Colorada mostró que el VMOS dejó de ser un PowerPoint y pasó a ser una obra que entra en una suerte de recta final definitiva. Y en este cambio de etapa, el verdadero protagonista es el sistema: tanques, ductos, logística, contratos y ritmo operativo.

En la jerga del sector, hay proyectos que “habilitan” y otros que “ordenan”. El VMOS entra en la segunda categoría. La playa de tanques es un nodo que no solo almacena: disciplina el flujo (la producción; el transporte; el embarque). Los números dan contexto: seis tanques en total, dos ya en montaje, unidades de escala de clase mundial (82 metros de diámetro, 35 de altura, 120.000 m3 cada una) y una terminal preparada para operar buques VLCC por primera vez en Argentina.

El diseño es el puente entre una cuenca que venía creciendo con límites de evacuación hasta hace casi nada y una industria que quiere jugar en modo exportador sostenido. El proyecto apunta a una capacidad de más de 550.000 barriles/día y, en la práctica, a transformar el shale neuquino en un activo con “horarios” y “turnos” de salida al mundo.

YPF y el capex del 2026

En ese contexto, el anuncio de YPF de un plan de inversión de US$ 6.000 millones para 2026, con 70% del capex a Vaca Muerta, funciona como un mensaje hacia adentro y hacia afuera. La meta de 215.000 barriles por día (120% más que diciembre de 2023, según la compañía) marca ambición de escala; y el EBITDA proyectado en un escenario de crudo a US$ 60 agrega una variable clave: el plan se piensa con un precio exigente, no con viento de cola.

Marín lo ubicó con claridad: Argentina LNG y VMOS aparecen como los dos motores del salto exportador. En LNG, la hoja de ruta pone el foco en financiamiento y licitaciones; en petróleo, el VMOS aparece como habilitador de volumen y dólares. Se explicitó el grado de avance de obra: 54%.

La Amarga Chica, puntal del shale oil en Vaca Muerta.

Hay un subtexto que el mercado lee rápido: si el país entra en una fase de inversiones largas, la discusión central se corre de “cuánto produce la roca” a “cuánta previsibilidad ofrece el sistema”. Es la historia de Argentina. Solo que ahora hay una escala posible. Y eso incluye, inevitablemente, la forma en la que se transita la salida desde los campos no convencionales con menores rendimientos. Al mismo tiempo, otra proporción sigue siendo garantía de abastecimiento interno.

Vista: evidencias del modo exportador

Si YPF puso el norte, Vista es una de las que en buena medida aporta la evidencia cuantitativa del cambio productivo. En otro de los datos de la semana, la empresa comunicó que exportó 22,2 millones de barriles en 2025 (+109% interanual) y generó más de US$ 1.400 millones por exportaciones.

En paralelo, sostuvo que invirtió US$ 1.331 millones, perforó 74 pozos, elevó su producción anual a 115.479 boe/d (barriles de petróleo equivalentes diarios) y cerró ingresos por US$ 2.444 millones. La exportación pasó a representar 61% de su volumen vendido de petróleo.

En términos de industria, podría implicar una suerte de test de ingreso a la madurez productiva (todavía con mucho camino por recorrer). Exportar 60% implica operar con otra paleta de colores y necesidades: continuidad de actividad, eficiencia logística, calidad, cumplimiento y una cadena de proveedores que resista el ritmo y cambios de escenarios.

Bajada del Palo Oeste (Vista Energy, shale oil; Vaca Muerta).

En ese contexto, en la coyuntura general del shale neuquino, las pymes de Neuquén siguen esperando el momento de despegue definitivo, también dentro del ciclo exportador signado por la recta final del Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto que une Vaca Muerta con el Atlántico.

El convencional, el lado b con tensiones

En medio de la andanada de récords hay lugar para el contraste, también en Neuquén. Mientras el shale se proyecta a escala, los campos maduros muestran tensiones. La asamblea en Rincón de los Sauces, con participación estimada de 4.000 afiliados, y la declaración de “alerta y movilización” por parte de Petroleros Privados expusieron un punto sensible: la transición interna (convencional a shale) no se procesa solo con curvas de producción, sino también (y sobre todo) con empleo, tejido social y expectativas.

La asamblea de esta semana en Rincón de los Sauces.

El gremio habló de una posible reducción del 50% al 60% de personal afectado a los campos convencionales y planteó una línea roja frente a despidos. Más allá del tono, si el ajuste del convencional se acelera sin amortiguadores (retiros ordenados, reubicaciones, reconversión), el ciclo virtuoso podría sumar tensiones adicionales. Del otro lado de la vereda: las operadoras para las que, en buena medida, resulta ruinoso sostener campos productores con un ciclo del Brent que, al menos hasta acá, tendía a los 60/70 dólares. Queda por ver cómo evolucionará luego de la profundización del conflicto entre Israel-EE.UU. e Irán.

Bolivia: YPFB y el mensaje regional

En paralelo, la situación de YPFB en Bolivia fue esta semana un telón de fondo regional. Un informe Gas Energy Latin América (GELA) describió un escenario crítico: pérdidas acumuladas que superan US$ 3.193 millones y una estimación de pérdidas cercanas a US$ 2.300 millones en 2025, con caída de producción y peso creciente de subsidios.

La baja de la producción boliviana también es un aliciente que, todavía, no está del todo claro cómo lo aprovechará Argentina. La coyuntura abre el juego para Vaca Muerta en clave regional: si la oferta cae o se vuelve más incierta, crece el incentivo de los vecinos a mirar hacia el sur.

Sobre todo en los cinco últimos años fue claro: Brasil y Argentina vuelven a conversar sobre gas (por volúmenes, plazos y condiciones) en un escenario donde el abastecimiento se vuelve un tema estratégico, y también es impulsado por la provincia.

En paralelo, el eje Chile–Neuquén ya muestra una dinámica más aceitada por el lado del crudo, con el corredor de OTASA como referencia de integración logística; y, de a poco, vuelve a asomar la pregunta por el gas y la capacidad de sostener envíos con previsibilidad.

En el borde del mapa del Cono Sur, también se percibe interés incipiente de Uruguay y Paraguay por el potencial de Vaca Muerta, aun cuando hoy esa demanda se mueva más en el terreno político-comercial que en contratos cerrados.

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