Ingreso de divisas
Represas, privatización y dólares: el Comahue le dio oxígeno a las reservas del Banco Central
El Gobierno logró una inyección de divisas clave en un momento de extrema sensibilidad financiera. La privatización de las represas hidroeléctricas del Comahue se tradujo en un ingreso inmediato de US$ 700 millones, que impactó de lleno en las reservas del Banco Central y le dio aire a la estrategia oficial para cumplir con los pagos de deuda de enero.
Tras la firma de los contratos de concesión y la transferencia de acciones, los nuevos operadores privados cumplieron con el desembolso acordado dentro del plazo establecido. El efecto fue inmediato: las reservas brutas del BCRA crecieron US$ 787 millones en una sola jornada y alcanzaron los US$ 44.187 millones, el nivel más alto desde enero de 2023.
El salto no es menor. A ese monto se suman los casi US$ 1.970 millones que el Tesoro ya tenía depositados en su cuenta en el Banco Central, lo que eleva el colchón de divisas disponibles a unos US$ 2.670 millones. En la antesala de un vencimiento de US$ 4.215 millones por capital e intereses de bonos Globales y Bonaares, cada dólar cuenta.
Desde el mercado, el diagnóstico fue claro. “El incentivo es reforzar la caja justo antes del pago de deuda”, sintetizó un informe de la consultora PPI, que venía siguiendo de cerca el proceso de privatización de las represas como una de las fuentes extraordinarias de financiamiento del arranque del año.
El proceso de privatización de las hidroeléctricas del Comahue implicó la transferencia al sector privado de activos estratégicos ubicados sobre los ríos Limay y Neuquén, claves para la generación eléctrica del país. A través de nuevos contratos de concesión, el Estado redefinió el esquema de operación, inversión y mantenimiento de las centrales, priorizando el ingreso de divisas y el alivio fiscal en el corto plazo.
La operación incluyó la cesión de acciones y derechos de explotación por un plazo determinado, bajo condiciones que obligan a los nuevos concesionarios a garantizar niveles de inversión, seguridad operativa y abastecimiento eléctrico. Para el Gobierno, el acuerdo permitió monetizar activos sin resignar la propiedad de los recursos hídricos, que continúan bajo dominio estatal.
El impacto del ingreso de dólares no se limita a una mejora contable. Refuerza la posición del Gobierno en su estrategia de financiamiento y reduce la presión sobre otras alternativas más costosas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, descartó recurrir a emisiones de deuda en los mercados internacionales para cubrir los vencimientos inmediatos y ratificó que la prioridad pasa por un préstamo Repo con bancos, por el que habría ofertas de hasta US$ 7.000 millones.
En paralelo, el Ejecutivo mantiene abiertas otras cartas: el uso de swaps con Estados Unidos o China, operaciones financieras puntuales e incluso mayores compras de divisas en el mercado oficial. En ese sentido, el calendario juega a favor: se espera que el complejo agroexportador liquide alrededor de US$ 500 millones en enero por la cosecha de trigo.
Aunque el ingreso de los US$ 700 millones trajo alivio inmediato, en el mercado advierten que se trata de un recurso extraordinario y no estructural. La privatización de las represas del Comahue permitió ganar tiempo y margen de maniobra, pero el desafío de fondo sigue siendo la acumulación sostenida de reservas en un año cargado de compromisos financieros.