Panorama político de Vaca Muerta
Vaca Muerta, dos elecciones en la coyuntura y un acuerdo millonario
Las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires de este domingo se llevan buena parte de las miradas en Argentina. En la era de la crisis ultra profundizada de la representatividad democrática, será una escala interesante para sopesar el tipo de escenario político rumbo al comicio central de este año: las legislativas de octubre.
Después de todo, si Vaca Muerta termina de despegar, será por un mix de contexto político y variable económica macro, como desde el comienzo de la era no convencional en Argentina.
Es una elección que desde el vamos surgió nacionalizada: el gobierno de LLA necesita que la imagen de Javier Milei esté omnipresente para respaldar a sus candidatos. El resultado del domingo, lejos de ser definitivo, contribuirá o restará para el gobierno, rumbo a las legislativas de octubre, en un itinerario que el oficialismo podría llegar a transitar en mejores condiciones luego del nuevo acuerdo con el FMI.
Esas condiciones políticas impactarán en el contexto económico general del país, que es el del Triángulo del Litio, de los yacimientos offshore, y de la apertura del frente exportador del shale (realidad actual del petróleo y logro al alcance de la mano con el GNL del 2027). Aunque el gobierno nacional impulsó, aún en su sobregiro –nadie pedía tanto en la industria–, cambios estructurales como los que impulsó el RIGI, este plan desde el Congreso no tuvo una contraparte clara en la variante que mejor lee la base de sustentación libertaria: los precios que pagan millones de asalariados. La inflación a la baja de abril que se conoció esta semana es una buena noticia. Pero, ¿qué tan sostenible es? ¿O todo es comprar tiempo para revalidar una posición política en octubre? ¿El nuevo anclaje cambiario entre bandas tras el desembolso del FMI es suficiente para las condiciones que impulsarían la llegada de más dólares para los niveles de inversiones que necesita, sí, Vaca Muerta?
El crecimiento de la producción no convencional (y su enorme potencial) ya contestó de dónde van a llegar los barriles para reemplazar el declino del convencional (y con eso evitar más presión de la balanza comercial externa). De modo más o menos consciente, la política en el poder –colores, identidades e ideologías aparte–, impulsó una velocidad crucero de ese incremento de la producción en 15 años de Vaca Muerta. La historia de la “ventana de oportunidades” con objetivo al 2031 se escribe con la letra de las decisiones acertadas, sostenibles y no tanto que se tomen ahora. Hoy eso parece ocurrir en el imperio del corto plazo atado a resultados electorales, en medio de una crisis económica que también es una herencia que recibió el gobierno.
Río Negro y VMOS dieron el sí, otra vez
Había sido un nubarrón sobre el acuerdo exportador para el shale oil. Es que el Vaca Muerta Sur, el oleoducto de exportación para unos 550.000 barriles diarios, con salida en Punta Colorada, quedó cruzado por las tensiones. El principal factor eran las diferencias en torno a lo que percibiría Río Negro, provincia por donde se extenderá esa traza de transporte de crudo y el nodo logístico en el Atlántico, un plan sin antecedentes en la historia petrolera argentina.
Finalmente, hubo consenso. La provincia, la única parte que comunicó el convenio, de cuya firma participaron el gobernador Alberto Weretilneck y Gustavo Gallino, presidente del holding que agrupa a siete empresas (VMOS), comunicó que recibirá a lo largo de 13 años 1.000 millones de dólares.
La obra se extiende en ese territorio provincial por 470 kilómetros entre Allen y Punta Colorada.
“Nos casamos con Río Negro cuando decidimos hacer el proyecto y hoy renovamos los votos. Vamos a convivir con la provincia por muchos años”, vaticinó Gallino durante el acto donde se dio a conocer el acuerdo, en Viedma.
El directivo recordó que el caso del crudo es solo uno de los capítulos de Río Negro como parte del impulso al shale y las petroleras que buscan expandir mercados hacia el mundo: “Es el primer paso en la provincia para todas las inversiones que van a venir. En forma paralela, se van a iniciar los 3 proyectos de GNL. Lo cual va a generar a la provincia enormes oportunidades”, aseguró.
Otra parada electoral, pero en Vaca Muerta
“Hemos trabajado con responsabilidad, con compromiso y con resultados que están a la vista. Esta elección es también una oportunidad para reafirmar esa confianza”. Así se expresó en la red social X el secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Marcelo Rucci, que esta semana anunció la convocatoria a elecciones generales para el 22 de julio próximo.
Será su segunda contienda por la conducción sindical, luego de imponerse en octubre de 2021 con el 86% de los votos. El gremio representa a unos 30.000 trabajadores de la Cuenca Neuquina. Es el más numeroso del sector petrolero en Argentina. Y tiene una relevancia determinante en los bloques productores que están en la vidriera mundial de los no convencionales.
Por ahora no asoman contrincantes en la interna sindical para esa suerte de continuidad con matices que le tocó encarnar a Rucci, también desde el fallecimiento de su predecesor, Guillermo Pereyra.
En paralelo, el gremio sigue negociando junto a las cámaras productoras el nuevo aumento salarial luego de finalizada la paritaria 2024, en el que subyace la tensión inflacionaria y el freno que le pone a esos aumentos el gobierno nacional. Por fuera de lo electoral, es una clave para medir la estabilidad del sector oil and gas, también cruzado por los vaivenes de la geopolítica algo atenuados luego del atisbo de acuerdo entre Estados Unidos y China.