Panorama político de Vaca Muerta
Vaca Muerta: entre el auge del shale oil y el horizonte estratégico del GNL
La que pasó fue una nueva semana cruzada por ambigüedades. Es que al frente interno habitual que signa cualquier tema de Vaca Muerta en la última década, producto de la macro y sus ciclos más o menos complejos, el subibaja del petróleo Brent, luego del arancelazo de Donald Trump, suma para la cautela generalizada de las principales productoras. Un escenario de estas características no impone –por ahora– un freno de mano sino una reafirmación: la necesidad de una mejora adicional en la competitividad. Alguien podría decir: más presión por resultados en un segmento donde todo es presión.
El petróleo de referencia para Vaca Muerta cerró la semana en 63 dólares por barril. Las productoras consultadas no siembran la alarma, ni mucho menos (bajó de los 60 hace casi nada). Pero echan mano a escenarios posibles, en orden a la planificación a décadas que caracteriza a las más grandes. No es el viento de cola de los 75/80 dólares por barril que, junto con las obras de ampliación de transporte de crudo, impulsaron un ímpetu exportador inédito en la historia del shale argentino. También los mejores registros de Neuquén en 106 años de historia de los hidrocarburos.
“Crecimiento con algo de incertidumbre”, se animó a definir el CEO de una productora no convencional. Están los que dicen que eso define la historia actual de Vaca Muerta hasta ahora. Pero en esta instancia se trata de otro tipo de dualidad: la de un crecimiento posible que definirá el perfil de Argentina como exportador de gas a una escala mayor, sí, el gas natural licuado (GNL) que asomaba como un sueño descarriado en el arranque de la década pasada y es más posible que nunca si se contempla que el punto de partida será el 2027, con la llegada de un primer barco de licuefacción al Golfo San Matías.
En ese contexto, cualquier diálogo con un referente de la industria por estos días está cruzado por un denominador común: la apuesta a “bajar costos” como única respuesta al escenario, todavía sin horizonte claro, determinado por las tensiones entre Estados Unidos y China.
Lo dijo en el arranque de mayo Ricardo Ferreiro, presidente de Exploración y Producción de Tecpetrol, la petrolera del Grupo Techint que posicionó el gas de Vaca Muerta en el mundo desde su bloque Fortín de Piedra: perforar un pozo en Argentina resulta 40% más caro que en Estados Unidos. ¿La razón? En términos generales, falta de escala, logística deficiente, poca competencia de servicios y un entorno económico que aún no brinda certezas.
En ese rumbo está el grueso de la industria petrolera argentina. Busca profundizar lo que fue tan notable a la salida de la pandemia del COVID-19. Mejoras en productividad en toda la cadena de valor y el conocimiento en el terreno –en el abanico de bloques shale– que habían tenido como motor la caída del crudo Brent por debajo de los 19 dólares y los recortes de la producción por el colapso de la demanda de combustibles. De esa pesadilla, Vaca Muerta emergió con una mejora en costos y una aceleración inédita. El eco y el camino de esas mejoras explica la andanada de récords que también caracterizan lo que va del 2025.
En su participación en la Offshore Technology Conference (OTC), en Houston, el gobernador Rolando Figueroa se sumó a esas voces. Habló del GNL –el plan a todo o nada de la década actual–, pero aplica para la coyuntura atada al petróleo no convencional y los excedentes de gas que ya llegan a Brasil vía Bolivia. Dijo que la clave será la eficiencia en cada eslabón de la cadena de valor, donde unas 1200 pymes de Neuquén son centrales para sostener los servicios a grandes productoras. “Todos tienen que ajustar las variables para llegar a un buen valor final. La eficiencia y el éxito deben ser compartidos”, sostuvo al referirse a la competitividad del gas natural licuado, que podría marcar un antes y un después para el país.
En el camino, el gobierno provincial también capitaliza el impulso a los no convencionales. Se muestra con iniciativa y se corre de la agenda que suele imponer el debate público nacional. Impone matices: al tiempo que impulsa la agenda oil and gas también demanda (y logra) una mayor participación de las petroleras con aportes en infraestructura y educación.
En parte, es aquello de la licencia social. Puertas adentro de la provincia, Vaca Muerta es ese mundo que puede distribuir oportunidades, que ya genera empleo para 25 mil trabajadores, pero que todavía “no estalló”, como dicen los funcionarios del área de Empleo que reciben los CV de miles de aspirantes que esperan por la llegada de su oportunidad.
El gas de Pluspetrol e YPF
Sobre el cierre de la semana, Pluspetrol protagonizó una noticia importante. Tiene que ver con la actual disponibilidad del transporte para el shale gas, la demanda invernal creciente en Argentina y las chances que impone el frente brasileño. Anunció junto a su socia YPF la ampliación en un 20% de la capacidad de procesamiento de su planta CPF en el bloque La Calera. Llegará así a los 14,5 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d), lo que la convertirá en la tercera productora de gas de Argentina.
La empresa había provocado un cimbronazo en el mundillo petrolero al quedarse, en el segmento del shale oil, con los bloques de ExxonMobil.
YPF también hizo una descripción clarísima sobre su ciclo actual. Uno en el que se desprende de sus campos convencionales (Plan Andes). En su informe del primer trimestre ante inversores, se destaca un salto exportador del 34% en shale oil y el tenor de sus inversiones en lo que va del año: el 75% del totales (1214 millones de dólares) fue a sus bloques no convencionales, donde pone el foco para acelerar en la producción y el ingreso de divisas.