Vaca Muerta amplía su presencia en el mercado regional

El petróleo neuquino desplaza al crudo africano en el abastecimiento energético uruguayo

El Medanito de la Cuenca Neuquina ya representa cuatro de cada diez barriles que procesa la refinería de La Teja. Las ventajas logísticas frente a los cargamentos africanos consolidan a la Argentina como proveedor de Uruguay, mientras el gas de Vaca Muerta abre nuevas oportunidades de integración regional.

 El petróleo neuquino desplaza al crudo africano en el abastecimiento energético uruguayo
El 2026 implicó un salto histórico de producción del shale oil.
El 2026 implicó un salto histórico de producción del shale oil.

El crudo Medanito de la Cuenca Neuquina ya representa cuatro de cada diez barriles que procesa la refinería uruguaya de La Teja. El aumento de la producción no convencional y la ampliación de la capacidad de evacuación desde Puerto Rosales permitieron consolidar una ruta marítima de corta distancia que comenzó a desplazar a los cargamentos provenientes de África.

Durante años, la estatal ANCAP mantuvo un esquema de abastecimiento basado en petróleos livianos importados desde la costa occidental africana, principalmente de países como Nigeria y Angola, para alimentar su complejo de refinación ubicado en la bahía de Montevideo.

El salto productivo de Vaca Muerta y la mayor capacidad para despachar crudo desde el sur bonaerense modificaron esa ecuación. La refinería de La Teja requiere petróleos de baja densidad y reducido contenido de azufre para optimizar el rendimiento de sus unidades, características para las que el Medanito presenta una adecuada compatibilidad técnica.

La sustitución de proveedores también responde a una ventaja decisiva: la distancia. El recorrido marítimo entre Puerto Rosales y la Terminal Este de ANCAP, en José Ignacio, demanda una fracción del tiempo necesario para transportar petróleo desde el Golfo de Guinea, cuyos cargamentos pueden requerir entre dos y tres semanas de navegación.

Esta reducción de los tiempos permite programar entregas con mayor frecuencia, disminuir las necesidades de almacenamiento y reducir la exposición a las tarifas internacionales de flete. También brinda mayor flexibilidad para adaptar las compras a las variaciones de la demanda interna uruguaya.

Infraestructura y una nueva ruta regional para el Medanito

La consolidación del circuito fue posible por las inversiones realizadas a ambos lados del Río de la Plata. En la Argentina, el incremento de la capacidad de evacuación desde la Cuenca Neuquina, junto con la expansión de la infraestructura de almacenamiento y carga en Puerto Rosales, permitió acelerar los despachos y operar con buques de mayor porte.

En Uruguay, las tareas de mantenimiento y modernización de la monoboya petrolera de José Ignacio reforzaron la capacidad de recepción. Desde ese punto offshore, el petróleo es descargado a través de un oleoducto submarino hacia los tanques de la Terminal Este y posteriormente enviado por ductos hasta Montevideo.

El sistema atravesó una prueba crítica a mediados de 2025, cuando una rotura en las conexiones submarinas de la monoboya paralizó las operaciones de descarga y obligó a ANCAP a interrumpir temporalmente la actividad de La Teja. El incidente aceleró las tareas de renovación del equipamiento offshore, que incluyeron el recambio del cuerpo de la boya y de sus mangueras de conexión.

La infraestructura volvió a operar con cargamentos provenientes de Vaca Muerta, reafirmando un circuito que ofrece a la Argentina un mercado cercano para sus crecientes saldos exportables. Para Uruguay, en tanto, representa una alternativa de abastecimiento con menores distancias y mayor previsibilidad logística.

El avance del Medanito forma parte de un proceso más amplio. La rehabilitación del Oleoducto Trasandino (Otasa) permitió restablecer los envíos de crudo hacia Chile y abastecer a las refinerías de ENAP sobre el Pacífico, fortaleciendo el papel de la Cuenca Neuquina como plataforma energética del Cono Sur.

La integración también empieza a extenderse al gas natural. Las exportaciones por gasoductos hacia Chile y los proyectos para incrementar los envíos regionales se combinan ahora con el desarrollo de iniciativas de gas natural licuado (GNL).

La instalación de unidades flotantes de licuefacción permitirá que el gas de Vaca Muerta deje de depender exclusivamente de la infraestructura terrestre. Este doble frente exportador del shale gas permitirá que el GNL argentino alcance terminales de regasificación en distintos puntos de América del Sur y compita con proveedores globales mediante menores distancias marítimas.

En ese escenario, Brasil aparece como el mercado regional de mayor escala. Su red de terminales de regasificación y el volumen de su demanda ofrecen una oportunidad para complementar los envíos por ductos con cargamentos marítimos. La misma ventaja que hoy impulsa al petróleo neuquino en Uruguay podría convertirse, en los próximos años, en uno de los principales argumentos comerciales del gas argentino: proximidad, infraestructura y disponibilidad creciente de recursos de Vaca Muerta.

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