Crisis en Medio Oriente
El mercado petrolero global entra en una etapa de mayor presión sobre reservas y precios
La Agencia Internacional de Energía advirtió que las interrupciones en el Estrecho de Ormuz provocaron un derrumbe histórico de stocks y una fuerte volatilidad en los precios del crudo.
La crisis energética global volvió a escalar tras el fuerte deterioro del mercado petrolero internacional. La Agencia Internacional de Energía (AIE) alertó que las reservas mundiales de petróleo están cayendo a un ritmo récord debido a las interrupciones en el suministro provocadas por la guerra en Oriente Medio y las restricciones en el Estrecho de Ormuz.
Según el último reporte mundial del organismo, las pérdidas acumuladas de producción desde febrero ya superan los 12,8 millones de barriles diarios, mientras que más de 14 millones de barriles diarios permanecen paralizados en los países del Golfo.
El informe advierte que las reservas globales observadas cayeron 129 millones de barriles en marzo y otros 117 millones en abril, en uno de los mayores drenajes de inventarios registrados en los últimos años.
La situación generó una fuerte volatilidad en el precio del crudo. El barril de referencia del Mar del Norte llegó a tocar los 144 dólares antes de retroceder y estabilizarse en torno a los 110 dólares, impulsado por la incertidumbre sobre una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz y las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
La AIE señaló que la magnitud de la crisis no tiene precedentes recientes, aunque aclaró que el impacto sobre el mercado fue parcialmente amortiguado porque antes del conflicto existía un escenario global de sobreoferta.
Aun así, la interrupción del comercio marítimo en Oriente Medio provocó una caída masiva de inventarios terrestres. Solo en abril, las reservas en tierra se redujeron en 170 millones de barriles, mientras que las existencias de la OCDE sufrieron un desplome de 146 millones.
Frente a la crisis, productores de América y de la Cuenca del Atlántico aceleraron exportaciones para compensar parte de las pérdidas del Golfo. Estados Unidos, Brasil, Canadá, Kazajistán y Venezuela incrementaron sus envíos internacionales, mientras Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos lograron redireccionar parte de sus exportaciones hacia terminales fuera del estrecho.
El informe también destaca que la oferta mundial de petróleo cayó en abril otros 1,8 millones de barriles diarios hasta ubicarse en 95,1 millones, y proyecta que durante 2026 el suministro global disminuirá en promedio 3,9 millones de barriles diarios.
La crisis además golpea de lleno a la industria de refinación. La AIE prevé que el procesamiento de crudo se desplome en 4,5 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre de 2026, afectado por daños en infraestructura, restricciones comerciales y menor disponibilidad de materia prima.
En paralelo, la demanda mundial también comenzó a deteriorarse por el impacto de los precios elevados y la desaceleración económica global. El organismo proyecta que el consumo mundial de petróleo caerá en 420.000 barriles diarios durante 2026, aunque el mayor derrumbe se registrará en el segundo trimestre, con una baja de 2,45 millones de barriles diarios.
Los sectores más afectados son actualmente la petroquímica y la aviación, donde la escasez de insumos y el aumento de costos ya reducen significativamente la actividad.
China, Japón, Corea del Sur e India recortaron fuertemente sus importaciones de crudo por vía marítima entre febrero y abril, mientras numerosas refinerías comenzaron a reducir operaciones para contener costos y administrar stocks.
La AIE advierte además que el mercado petrolero continuará en déficit al menos hasta el último trimestre de 2026, incluso si se alcanza un acuerdo diplomático que permita normalizar gradualmente el tránsito por Ormuz.
“El mercado enfrenta una combinación inédita de pérdidas de suministro, caída de inventarios y alta volatilidad”, señala el reporte.
En ese contexto, el organismo anticipa que los precios del petróleo podrían continuar mostrando fuertes oscilaciones durante los próximos meses, especialmente ante la cercanía del pico de demanda energética del verano boreal.