Informe de Aleph Energy
Más exigencia sin expansión: el dilema del sistema eléctrico argentino
La demanda anual sigue estancada, aunque los picos de potencia baten récords y exigen mayor capacidad operativa en plena transición energética.
El mercado eléctrico argentino cerró 2025 con una paradoja que empieza a consolidarse como tendencia estructural: el consumo anual prácticamente no crece, pero los picos de demanda baten nuevos récords y tensionan la capacidad operativa del sistema.
Así lo señala el Informe Mensual de Indicadores de Energía de Aleph Energy, elaborado por los ingenieros Daniel Dreizzeen y Nadia Sager, que analiza la evolución del sector eléctrico en el marco de la transición energética.
El consumo total de electricidad alcanzó 141.252 GWh en 2025, apenas 0,7% más que en 2024 y solo 0,3% por encima de 2023, confirmando que la demanda permanece estructuralmente estancada.
Sin embargo, esta estabilidad anual contrasta con la creciente exigencia operativa: en febrero se registró un nuevo récord histórico de potencia instantánea de 30.257 MW, un 2% superior al máximo previo, impulsado por temperaturas extremas.
Mientras la demanda se mantiene plana, la matriz de generación avanza hacia una transformación significativa. Las energías renovables alcanzaron una participación anual de 18,8%, superando el récord anterior de 16,2%, y marcaron un pico mensual de 24,8% en octubre, consolidándose como un componente estructural del sistema y no ya como una fuente marginal.
El crecimiento estuvo liderado con claridad por la energía solar, cuya potencia instalada aumentó 47,3% interanual, con la incorporación de 791 MW, lo que permitió elevar su generación en un 30%. La eólica también mostró un desempeño sólido, con una expansión de 4,1% en potencia instalada y un incremento de 15% en generación móvil anual.
Este avance renovable desplazó participación de tecnologías tradicionales. La generación hidráulica cayó del 23,4% al 21,3%, afectada tanto por la mayor penetración de renovables como por la variabilidad hídrica.
La térmica redujo levemente su participación, de 53% a 52,3%, aunque continúa siendo el pilar operativo del sistema y concentra el 57% de la potencia instalada total, liderando ampliamente el despacho en momentos de alta demanda. La energía nuclear mostró una leve recuperación y cerró el año con 7,6% de participación, frente al 7,3% previo.
Capacidad instalada: el desafío estructural
Uno de los datos que más preocupa es la evolución de la capacidad instalada. El sistema finalizó 2025 con 44.177 MW, apenas 1,9% más que el año anterior. Desde 2020, la potencia total creció solo 5,3%, mientras que la demanda aumentó 11% en el mismo período. Esta divergencia refleja un sistema cada vez más exigido en los picos de consumo, con menor margen operativo relativo pese al estancamiento anual de la demanda.
En términos de combustibles, el promedio anual descendió a 44 millones de metros cúbicos diarios equivalentes, el nivel más bajo de los últimos años, por debajo de los 45,2 MMm³/día de 2024.
Sin embargo, los picos térmicos persisten: en diciembre el consumo escaló a 52 MMm³/día, un salto interanual del 27%, consistente con el mayor despacho requerido durante episodios de calor extremo. El gas natural domina casi de forma excluyente la generación térmica, representando 97,7% de los combustibles utilizados.
En el plano económico, el informe destaca una mejora gradual en la señal de precios. La cobertura promedio del costo de la energía por parte de la demanda estacionalizada alcanzó el 69%, frente al 63% en 2024, 47% en 2023 y 35% en 2022.
Este proceso de recomposición tarifaria implica una reducción progresiva del peso de los subsidios, que continúan concentrándose principalmente en el segmento residencial.
Un sistema que debe evolucionar
El balance de 2025 muestra un sistema eléctrico que avanza en la transición energética y mejora las señales económicas, pero enfrenta tensiones operativas crecientes. La combinación de demanda estancada, récords de potencia, expansión acelerada de renovables y una capacidad instalada que crece lentamente configura un escenario desafiante.
Según el análisis de Aleph Energy, la planificación de inversiones, la incorporación de mayor flexibilidad operativa y la consistencia regulatoria serán factores determinantes para garantizar la seguridad y competitividad del sistema eléctrico argentino en los próximos años. La transición energética avanza, pero el desafío ahora es asegurar que la infraestructura acompañe el ritmo de los nuevos máximos de demanda.