El pulso del mercado global
EE.UU. va por otro récord de gas y refuerza su poder geopolítico en el tablero del GNL
La EIA prevé que la producción estadounidense alcanzará 120,8 Bcf/d en 2026 y 122,3 Bcf/d en 2027. Con más oferta y exportaciones en expansión, Washington consolida su influencia sobre precios y seguridad energética global.
Estados Unidos se encamina a marcar un nuevo máximo histórico en producción de gas natural y a profundizar su peso geopolítico en el mercado energético global.
La Administración de Información Energética (EIA) proyecta que la oferta comercializada promediará 120,8 Bcf/d en 2026 y escalará a 122,3 Bcf/d en 2027, consolidando al país como el mayor productor mundial.
El dato surge del informe Short-Term Energy Outlook (STEO), que anticipa un crecimiento del 2% en 2026 y una nueva expansión al año siguiente. En términos físicos, 120,8 Bcf/d equivalen a más de 3.400 millones de metros cúbicos diarios, una escala que explica la capacidad de Estados Unidos para influir en el equilibrio entre oferta y demanda a nivel internacional.
Con producción récord, expansión de exportaciones y precios relativamente competitivos, Estados Unidos continuará moldeando la dinámica del comercio global de gas natural licuado (GNL). Su capacidad de inyectar mayores volúmenes al mercado actúa como factor de estabilización —o presión— sobre los precios en Europa y Asia, especialmente en contextos de tensión geopolítica o disrupciones de suministro.
La EIA proyecta que el gas Henry Hub, tras picos invernales que llevaron el promedio a US$7,72 por MMBtu en enero, tenderá a estabilizarse en torno a US$4,30 en 2026 y US$4,40 en 2027, a medida que la mayor producción equilibre el mercado.
En paralelo, el organismo prevé que el crudo Brent promedie US$58 por barril en 2026 y US$53 en 2027, en un escenario de oferta holgada. Este contexto refuerza el atractivo del gas estadounidense como combustible competitivo en la matriz global.
El avance productivo no solo tiene implicancias económicas. Desde la crisis energética europea tras la invasión rusa a Ucrania, el gas estadounidense se convirtió en un pilar para diversificar suministros y reducir la dependencia de Moscú.
Con mayor volumen exportable, Washington amplía su margen de maniobra diplomático y fortalece su rol como garante de seguridad energética para aliados.
La combinación de escala productiva, infraestructura de licuefacción en expansión y un mercado financiero profundo posiciona a Estados Unidos como formador de precios y proveedor estratégico en el sistema energético global.
Para dimensionar la magnitud, Argentina produce alrededor de 140 millones de m³ diarios —cerca de 5 Bcf/d—, más de 20 veces menos que Estados Unidos. Mientras el país norteamericano consolida su liderazgo, Argentina busca escalar exportaciones a través de proyectos como Argentina LNG, impulsado por YPF, la italiana Eni y XRG, con una capacidad proyectada de 12 millones de toneladas anuales.
La brecha de escala es estructural. Pero el crecimiento estadounidense redefine el tablero: mayor oferta global, competencia más intensa por mercados y una diplomacia energética donde el gas se consolida como instrumento de influencia estratégica.