Radiografía del negocio del downstream

En 2025, el peso del Estado se sintió en los surtidores con la actualización impositiva y de los biocombustibles

Mientras el valor del crudo retrocedió, la carga impositiva y la evolución del precio de los biocombustibles capturaron el alivio, redefiniendo la distribución de lo que pagó el usuario en 2025.

En 2025, el peso del Estado se sintió en los surtidores con la actualización impositiva y de los biocombustibles
Argentina mantiene una posición competitiva en la región con una nafta promedio de 1,1 USD/litro.
Argentina mantiene una posición competitiva en la región con una nafta promedio de 1,1 USD/litro.

Durante años, la política energética en la Argentina se basó en la premisa de contención que se ejercía al pisar el precio del crudo y congelar los impuestos de los combustibles para mitigar el impacto inflacionario. Sin embargo, los datos de 2025 revelaron que esa estrategia se invirtió completamente.

El informe sectorial elaborado por la consultora especializada Energía y Economía muestra que, en un contexto de precios históricamente bajos, el componente estatal y los costos regulados de la transición energética ganaron terreno a expensas de la industria petrolera tradicional, que a contramano de la creencia popular no fue la mayor ganadora de los últimos 12 meses.

Esta afectación de lo público en el costo del litro se manifiesta en una transferencia directa de beneficios, ya que mientras el componente del petróleo crudo redujo su peso en un 5% interanual, el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) y al CO2 experimentó un salto real del 39%.

De esta forma, el alivio que debería haber sentido el consumidor por la caída de la cotización internacional del barril fue absorbido por el fisco para recomponer una recaudación que estuvo "pisada" durante casi un lustro. De hecho, el ICL y el CO2 pasaron de representar el 9% del precio final en 2024 al 13% en el promedio de 2025.

En términos de bolsillo, 2025 fue un año de alivio relativo gracias a la caída del 5,2% en el precio real de las naftas y del 8,4% en el gasoil frente a 2024. Estos valores se situaron por debajo de la media observada en la última década (2015-2025), marcando un hito en la estabilización de los surtidores.

No obstante, la apreciación del tipo de cambio introdujo un matiz: en dólares, el precio de la nafta en surtidor subió un 0,8%, lo que refleja la tensión entre un peso fuerte y una paridad internacional que ya no da margen a distorsiones ante la mirada de los inversores.

Otro dato que aporta el reporte de EyE es que el poder adquisitivo del salario de los trabajadores registrados mostró una recuperación notable, alcanzando una capacidad de compra promedio de 1.033 litros de nafta mensuales.

Esta cifra representa un salto del 18,5% comparado con el año previo y se ubica un 3% por encima del promedio histórico. Sin embargo, la tendencia comenzó a revertirse hacia el final del año y en diciembre de 2025 el salario promedio solo permitió adquirir 959 litros, un 4,5% menos que la media de la década.

Impuestos y precios regulados: el Estado captura el alivio

La paradoja de los biocombustibles se sumó como un factor de rigidez en la estructura de costos. Mientras que el precio del crudo y las naftas caían, el biodiésel y el etanol no acompañaron la baja del componente fósil con la misma intensidad, actuando como un ancla que impidió un descenso mayor en los precios mayoristas.

Especialmente el biodiésel, cuya caída fue de apenas el 5% —frente a una baja del 8,4% en el gasoil—, terminó incrementando su incidencia sobre el precio final. Esta situación plantea un dilema varias veces planteado a la inversa: hoy la agenda ambiental de corte obligatorio está resultando, en términos relativos, más onerosa para el usuario que el combustible fósil tradicional.

Este escenario es el resultado directo de la convergencia hacia la paridad de exportación que se consolidó desde mediados de 2024, y tras casi una década de desacople, el precio del crudo local finalmente se alineó con las cotizaciones del Brent. Esta normalización eliminó los subsidios cruzados de la industria, pero dejó al surtidor local a merced de las fluctuaciones globales.

Refinación y márgenes: recomposición en la salida de refinería

En la etapa de refinación se observó una clara recuperación de márgenes. Mientras que el Brent cayó un 14% y el crudo local bajó un 11% interanual, los combustibles a salida de refinería solo cedieron un 5%. Esta brecha evidencia un proceso de recomposición para las empresas del sector, tras años de operar bajo esquemas informalmente regulados.

La radiografía actual del precio muestra que el Estado es el socio mayoritario silencioso y, al sumar el ICL, el CO2 y otros gravámenes, la carga tributaria total sobre el litro ya ronda el 44%. Se puede afirmar que ya no es el "petróleo caro" lo que empuja las pizarras, sino la decisión oficial de actualizar impuestos para cerrar la brecha fiscal.

A pesar de esto, la Argentina mantiene una posición competitiva en la región con una nafta promedio de 1,1 USD/litro, similar a la de Brasil y lejos de los 1,9 USD/litro de Uruguay. En el gasoil, con el premium en alza y el común en marcada caída de consumo, el valor de 1,2 USD/litro sitúa al país en una zona intermedia que aún logra contener el costo de extracción doméstico.

A pesar de estos incrementos impositivos, la Argentina sigue manteniendo una posición competitiva en la región. Con una nafta promedio de 1,1 US$/litro, la carga para el usuario es similar a la de Brasil y México, y muy distante de los 1,9 US$/litro que rigen en Uruguay, de acuerdo a la comparación realizada por la consultora.

En el caso del gasoil, con su disparidad en cuanto a la versión premium en alza y el común en caída libre, el valor de 1,2 US$/litro sitúa al país en una zona intermedia, reflejando que, aun con el peso fiscal, los costos de extracción domésticos logran contener el precio final.

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