Apertura comercial

Expectativa y cautela en las pymes energéticas ante el acuerdo Mercosur–UE

Empresas Pymes analizan el impacto del tratado comercial y reclaman estrategias de fortalecimiento para competir en un mercado ampliado sin perder capacidad productiva.

Expectativa y cautela en las pymes energéticas ante el acuerdo Mercosur–UE
Uno de los principales desafíos estará dado por la necesidad de mejorar la competitividad.
Uno de los principales desafíos estará dado por la necesidad de mejorar la competitividad.

La inminente puesta en marcha del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea abrió un escenario de expectativas y cautela entre las pequeñas y medianas empresas energéticas e industriales de la Argentina.

Mientras el tratado promete acceso a un mercado ampliado, el sector advierte que su impacto dependerá de la capacidad local para adaptarse a nuevas exigencias productivas, técnicas y comerciales.

Desde Industriales Pymes Argentinos (IPA), su presidente Daniel Rosato planteó la necesidad de avanzar en una agenda de trabajo que permita fortalecer al entramado Pyme frente a un proceso de apertura comercial de gran escala.

En ese sentido, señaló que sin políticas de acompañamiento “el acuerdo puede profundizar las dificultades de las fábricas nacionales”, especialmente en un contexto de alta competencia internacional.

Rosato destacó que el tratado con la Unión Europea presenta oportunidades concretas para la exportación y la inserción en cadenas globales de valor, pero remarcó que los países europeos cuentan con esquemas de planificación, incentivos y financiamiento que colocan a sus empresas en una posición competitiva ventajosa. “Equilibrar esa cancha será clave para que las Pymes argentinas puedan aprovechar el acuerdo y no quedar relegadas”, sostuvo.

En el caso particular de las pymes vinculadas a la energía, el escenario combina riesgos y posibilidades. Sectores como los biocombustibles, la minería crítica, el desarrollo de proveedores para energías renovables y la electromovilidad aparecen como áreas con potencial para atraer inversiones y ampliar exportaciones, siempre que exista una estrategia que promueva la integración productiva local.

Un informe del Observatorio IPA señaló que el acuerdo Mercosur–UE dará origen a una de las zonas comerciales más grandes del mundo, con una población conjunta de entre 720 y 780 millones de personas.

Actualmente, la Unión Europea es el tercer socio comercial de la Argentina, con un intercambio bilateral de 17.500 millones de dólares y un déficit de 1.700 millones para el país.

La estructura del comercio bilateral muestra que la Argentina exporta mayormente productos primarios y derivados, como agroalimentos, biocombustibles y proteínas animales, mientras importa maquinaria, tecnología y productos farmacéuticos. El tratado prevé la eliminación de aranceles en más del 90% del comercio, aunque mantiene los exigentes estándares sanitarios, técnicos y de trazabilidad del mercado europeo.

Para las pymes energéticas e industriales, uno de los principales desafíos estará dado por los costos de certificación, la escala productiva y la necesidad de mejorar la competitividad.

No obstante, el informe también subraya que aquellas empresas que logren adaptarse podrían insertarse en nichos específicos, integrarse a cadenas europeas de valor o captar inversiones bajo esquemas de nearshoring.

Desde IPA remarcan que el impacto del acuerdo no será inmediato ni uniforme. “La apertura comercial por sí sola no garantiza beneficios automáticos”, advierte el documento, y agrega que los resultados dependerán de la capacidad de planificación, financiamiento y adaptación del sector productivo local.

En ese marco, las pymes energéticas observan el acuerdo como una oportunidad de mediano y largo plazo, siempre que vaya acompañado de políticas que impulsen la inversión, el desarrollo tecnológico y la diversificación de las exportaciones, con el objetivo de sostener el empleo y el valor agregado en el país.

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