Crisis productiva

Alerta en la cadena energética: Pymes proveedoras frenan producción por caída en la demanda

El Observatorio Industriales Pymes Argentinos (IPA) advirtió que el repunte del PBI fue impulsado por la actividad financiera, mientras que la industria sigue en retroceso. El empleo, el consumo y las exportaciones muestran señales de debilidad.

Alerta en la cadena energética: Pymes proveedoras frenan producción por caída en la demanda
Para las Pymes la economía no logra sustituir importaciones ni expandir sus ventas externas,
Para las Pymes la economía no logra sustituir importaciones ni expandir sus ventas externas,

El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, advirtió sobre una profundización de la crisis que atraviesan las fábricas del país.

Según indicó, hasta las Pymes ligadas a la cadena energética comenzaron a registrar caídas en la producción, lo que refleja el debilitamiento de uno de los motores que el Gobierno nacional había priorizado como clave para el desarrollo económico.

“Las empresas del sector energético, especialmente las radicadas en Vaca Muerta, comenzaron a moderar su demanda de insumos. Algunas Pymes recibieron muchos menos pedidos en julio e incluso se vieron obligadas a paralizar la producción”, advirtió Rosato.

En ese contexto, reclamó una urgente revisión de la política industrial y mayores herramientas de competitividad para evitar más cierres y pérdida de empleo.

El último informe del Observatorio IPA, encabezado por el economista Federico Vaccarezza, coincide con esta percepción: asegura que el crecimiento del 5% interanual del PBI registrado en mayo fue impulsado casi exclusivamente por el sector financiero, mientras que la industria y el entramado productivo continúan en niveles históricamente bajos.

El escenario de fragilidad también se reflejó en el mercado laboral. En abril, el empleo registrado volvió a caer, con una pérdida interanual cercana a los 70.000 puestos formales. La industria, la construcción y el empleo público fueron los sectores más golpeados. “Se destruyeron más empleos de los que se crearon”, advirtió el Observatorio.

En materia de consumo, las ventas en supermercados subieron 6,1% interanual en mayo, aunque el informe aclaró que se trata de una mejora impulsada por la baja base de comparación de 2024. En términos mensuales, las ventas retrocedieron 1,2%. Según IPA, la demanda interna “no logró sostener el rebote” y permanece muy por debajo de los niveles previos a la recesión.

El informe también advierte sobre la fragilidad del esquema cambiario: aunque el dólar oficial se mantiene dentro de las bandas previstas, con una proyección de $1.290 para julio y $1.350 hacia fin de año, las reservas siguen débiles y existe un alto riesgo ante factores políticos y judiciales adversos.

Por otro lado, la inflación de junio fue de 1,6%, consolidando el proceso de desinflación. Sin embargo, IPA señala que este descenso se explica más por el freno del consumo y el ancla cambiaria que por una verdadera corrección estructural.

En lo que respecta a la industria, la producción manufacturera creció 8,5% interanual en mayo, pero el Observatorio remarcó que esa suba se debe al efecto estadístico de una fuerte caída en 2024. La utilización de la capacidad instalada fue de apenas 58,6%, aún lejos del umbral considerado óptimo para una recuperación sólida.

Por último, las exportaciones crecieron 10,8% en junio, mientras que las importaciones aumentaron 35,9%, reduciendo el superávit comercial a U$S 905 millones, casi la mitad que un año atrás. “Se observa un patrón preocupante: la economía no logra sustituir importaciones ni expandir sus ventas externas, lo que limita su sostenibilidad”, concluyó el informe.

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