Precios en el surtidor

Suben los biocombustibles y se suma otro factor alcista para naftas y gasoil

El Gobierno autorizó un aumento del 1,3% en los precios del bioetanol y el biodiesel. El ajuste se suma a la suba de impuestos y vuelve a empujar los costos en la cadena de valor del sector.

Suben los biocombustibles y se suma otro factor alcista para naftas y gasoil
Biocombustibles más caros, impuestos en aumento y una estructura de costos más exigente
Biocombustibles más caros, impuestos en aumento y una estructura de costos más exigente

El comienzo de 2026 llega con nuevos aumentos que vuelven a tensionar el precio de los combustibles. El Gobierno oficializó un incremento del 1,3% en los valores de los biocombustibles que se mezclan de manera obligatoria con la nafta y el gasoil, una decisión que se suma a la reciente actualización parcial de los impuestos nacionales y eleva la presión sobre los surtidores.

La medida fue dispuesta por la Secretaría de Energía mediante resoluciones publicadas en el Boletín Oficial y alcanza tanto al bioetanol —utilizado en el corte de las naftas— como al biodiesel, que se mezcla con el gasoil.

Aunque el ajuste es moderado en términos porcentuales, su impacto se amplifica por el esquema de mezclas obligatorias y por el contexto impositivo vigente.

Desde enero, el precio del bioetanol elaborado a base de caña de azúcar se fijó en $976,45 por litro, mientras que el producido a partir de maíz quedó en $894,94 por litro. En ambos casos, el incremento fue del 1,3%.

Para el biodiesel, el valor destinado a la mezcla obligatoria con gasoil pasó a $1.797.881 por tonelada, también con una suba del 1,3% respecto del mes anterior.

Estos valores inciden directamente en el costo de producción de los combustibles líquidos. Según la normativa vigente, las naftas deben contener un 12% de bioetanol, repartido entre caña y maíz, mientras que el gasoil incorpora un 7,5% de biodiesel.

Cada ajuste en estos insumos renovables eleva la estructura de costos de las refinadoras y termina trasladándose, total o parcialmente, al precio final.

El aumento de los biocombustibles se da, además, en paralelo a la entrada en vigencia de una nueva actualización parcial de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, que rige desde el 1° de enero de 2026.

La suba fue establecida por decreto y forma parte del esquema de recomposición gradual que el Gobierno viene aplicando para evitar un salto brusco en los precios.

En el caso de la nafta, el impuesto a los combustibles líquidos aumentó $17,29 por litro, mientras que el gravamen al dióxido de carbono sumó otros $1,06 por litro. Para el gasoil, el incremento fue de $14,39 por litro por el impuesto a los combustibles líquidos y de $1,64 por litro por el tributo al carbono, con un tratamiento diferencial para las provincias patagónicas y algunas zonas específicas del país.

Si bien el Ejecutivo volvió a postergar parte de la actualización total prevista por la evolución del IPC, el impacto combinado de impuestos y biocombustibles elevó nuevamente el piso de costos del sector.

En ese contexto, las petroleras deben definir cómo absorber o trasladar estos mayores costos, en un mercado donde los precios ya vienen acumulando varios ajustes consecutivos.

Así, el arranque de 2026 encuentra a los combustibles bajo una presión creciente, con múltiples factores empujando al alza. Biocombustibles más caros, impuestos en aumento y una estructura de costos más exigente configuran un escenario en el que la nafta y el gasoil vuelven a ubicarse en el centro de la agenda económica y del bolsillo de los consumidores.

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