24 Seminario ProPymes
Rocca criticó la actitud "predatoria" de China, destacó la reforma laboral y anunció inversiones por US$ 2.400 millones
El presidente del Grupo Techint cerró en un diálogo con la senadora Patricia Bulrich el evento insignia de la cadena de valor del grupo empresario. La jefa de bancada del oficialismo dio detalles de la ley laboral que impulsa el gobierno nacional.
El 24 encuentro anual de ProPymes, el programa de desarrollo de proveedores y clientes del Grupo Techint, volvió a funcionar como termómetro de la industria argentina. Frente a un auditorio colmado de empresarios, Paolo Rocca combinó advertencias sobre la presión externa —aranceles, dumping y consumo interno débil— con un mensaje de apuesta de largo plazo: el holding invertirá US$ 1.700 millones en 2025 y US$ 2.400 millones en 2026, con un fuerte foco en proyectos energéticos y de infraestructura.
En ese marco, la senadora Patricia Bullrich, flamante presidenta del bloque oficialista de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, desplegó los ejes del proyecto de reforma laboral y del paquete de incentivos impositivos que el Gobierno busca aprobar en el Congreso.
Rocca recordó que ProPymes nació “en el medio de una de las peores crisis de Argentina, en 2002”, para sostener a una cadena de valor golpeada por la salida de la convertibilidad.
Dos décadas después, el programa reúne a 1.180 empresas, con un empleo estimado superior a 50.000 trabajadores entre clientes y proveedores, a lo que se suman las 25.000 personas que emplea Techint de forma directa en el país. “Estamos hablando de una cadena sustancialmente formal”, enfatizó, al marcar la diferencia con el resto del mercado laboral argentino.

El diagnóstico industrial fue cauteloso. Tras la caída de la actividad en 2024, Rocca mencionó una mejora en la primera parte de 2025, pero advirtió que los datos de producción industrial de octubre se ubican “un poco por debajo” del mismo mes del año pasado. A la debilidad del consumo interno se suman, subrayó, tres shocks externos: el arancel del 50% al acero y sus derivados en Estados Unidos, las nuevas barreras europeas vía CBAM y salvaguardas similares en México y Canadá, que encarecen el acceso a esos mercados para Techint y para las pymes del programa.
El tercer frente es la competencia de China. Con un exceso de capacidad —“China produce el 50% del acero del mundo”, recordó— y una caída de su demanda interna, el gigante asiático “está entrando con una agresividad, una actitud predatoria” que Rocca definió como “comercio desleal y predatorio”.
Frente a ese escenario, el empresario puso el foco en las oportunidades domésticas: la energía, la minería, el sector agroindustrial, el automotor y, en particular, la infraestructura (oleoductos, gasoductos, líneas eléctricas, obras viales) donde la demanda de acero y productos industriales es intensa. Una porción “muy importante” del plan inversor del grupo está ligada a la producción y evacuación de energía, clave para el desarrollo de Vaca Muerta y la expansión exportadora de gas y crudo.
“Mi posición personal es que para un país es fundamental promover y defender la cadena de valor, especialmente donde hay gran potencialidad de desarrollo”, sostuvo Rocca. Y fue explícito en las condiciones: reforma laboral, reforma impositiva que favorezca la inversión y una apertura inteligente de la economía que proteja la estructura industrial mientras se gana competitividad.
La reforma laboral de Nación
Bullrich recogió el guante. Tras reconocer que “la situación de las empresas, comercios y servicios está complicada”, defendió el ajuste fiscal y el programa macroeconómico oficial —superávit, baja de la inflación y regreso al mercado de capitales— y marcó al Congreso como el escenario clave del año: el Gobierno apunta a aprobar el presupuesto y una ley laboral que definió como “total y absolutamente equilibrada”.
La senadora planteó una radiografía cruda: 43% de trabajo informal, 30% de empleo semi informal y sólo una minoría con empleo formal pleno. “La Argentina hace 15 años que no crea empleo”, advirtió, y afirmó que el objetivo de la reforma es bajar la industria del juicio, reducir pasivos ocultos y dar previsibilidad tanto a trabajadores como a empresas.
Entre los principales cambios, detalló:
- Definición de remuneración y salario, dejando fuera de la base indemnizatoria beneficios como comedor, guardería o útiles escolares.
- Mantenimiento del esquema de un mes por año trabajado, pero con una base de cálculo acotada y una actualización de créditos laborales por IPC + 3%, de modo que “uno ya puede hacer la cuenta” del costo de un conflicto.
- Registración simplificada y penalidades a abogados que cometan fraude en juicios laborales, con la meta de “menos juicios inventados y más acuerdos reales”.
En materia de organización del trabajo, Bullrich anunció la habilitación de bancos de horas voluntarios, mayor flexibilidad en vacaciones, reglas más claras para la movilidad interna del personal y para traslados razonables de planta, evitando que esos cambios deriven automáticamente en “autodespidos”.
Otro capítulo se centra en la economía de plataformas: para los más de 500.000 trabajadores de servicios como Uber o apps de reparto, sostuvo que el esquema privilegiará la figura de monotributista, pero con obligación de contar con seguro de riesgos de trabajo, además de la reducción de contribuciones patronales para nuevos empleos, beneficios por 48 meses y alivios para empresas que ya generan puestos formales.
Por su parte, Rocca ponderó que Argentina tiene potencial para desarrollar la cadena de valor en las áreas donde tiene ventaja: la industria automotriz, la infraestructura, la ingeniería, la energía y la agricultura, "donde se construye empleo industrial de calidad y conocimiento. La innovación está relacionada con la industria, un tema sobre el cual debemos poder tener un diálogo y desde el Senado nos podés ayudar", planteó el directivo.