Lo que dejó la cumbre climática global

La COP30 y la ventana estratégica para Vaca Muerta en plena transición energética

La cumbre climática dejó avances en financiamiento de carbono, pero sin un acuerdo global sobre combustibles fósiles. Argentina podrá monetizar su potencial hidrocarburífero, mientras enfrenta el reto hacia una mayor descarbonización.

La COP30 y la ventana estratégica para Vaca Muerta en plena transición energética
Argentina y el desafío de equilibrar su cartera energética.
Argentina y el desafío de equilibrar su cartera energética.

La COP30 de la ONU sobre cambio climático, realizada del 10 al 21 de noviembre de 2025, consolidó avances en financiamiento y mecanismos de mercado de carbono, pero no logró comprometer a los países en la eliminación progresiva de combustibles fósiles.

Esto deja una ventana estratégica para Argentina, particularmente para explotar sus reservas hidrocarburíferas en Vaca Muerta y potenciar exportaciones de crudo y GNL.

Según Juan José Carbajales, director del IGPUBA y de la consultora Paspartu, “la ausencia de un phase out global permite planificar nuevas inversiones en Oil&Gas con horizonte estratégico, pero la presión internacional por la descarbonización exigirá un equilibrio entre producción fósil y energías limpias”.

La delegación nacional adoptó un enfoque pragmático, buscando financiamiento climático y clarificación de reglas del artículo 6° del Acuerdo de París.  La COP30 también triplicó los fondos globales para adaptación climática hasta 2035, generando oportunidades para infraestructura hídrica y resiliencia ante sequías.

"Si bien la COP30 no incluyó un phase out, la presión climática global se intensificará y acotará la ventana temporal para nuevos proyectos de Oil&Gas", señalo Carbajales.

Además, la clarificación de los mercados de carbono crea un entorno confiable para proyectos de créditos de carbono con valor internacional.

En tanto, el Outlook 2025 de BP indica que la demanda global de petróleo se mantendrá estable hasta 2030, mientras que el gas natural seguirá creciendo hasta mediados de la década de 2040. Y la IEA proyecta que el gas superará al carbón como segundo combustible más demandado para 2035, liderado por economías emergentes.

Carbajales destaca que “estos escenarios confirman que Argentina puede aprovechar la ventana de oportunidad de Vaca Muerta en paralelo con una estrategia gradual de descarbonización, impulsando inversiones en renovables, hidrógeno verde y eficiencia energética”.

El principal reto para Argentina será equilibrar su cartera energética: maximizar la producción y exportación de petróleo, gas y GNL desde Vaca Muerta, mientras se impulsa la transición hacia un sistema bajo en carbono.

La presión internacional, incluyendo medidas como el CBAM europeo, exigirá políticas claras de descarbonización para mantener la competitividad de las exportaciones.

La COP30 deja a Argentina en un escenario dual: oportunidades económicas y geopolíticas significativas, junto con la necesidad de planificar una transición energética ordenada que asegure su protagonismo regional y global en las próximas décadas.

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