Cambio climático
Líderes mundiales piden acelerar la transición verde en la COP30 de Brasil
La 30º Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático tuvo como desafío principal frenar el calentamiento global, que ya no es solo un deber ambiental, sino una necesidad económica y social.
Líderes internacionales coincidieron en que el cambio climático redefine el crecimiento y la seguridad energética mundial. La cumbre se desarrolló en un momento crítico: 2025 se perfila entre los años más calurosos jamás registrados y la meta de limitar el aumento de temperatura a 1,5 °C parece más lejana que nunca.
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva abrió la cumbre destacando que “discutir la Amazonía en la Amazonía” representa un acto simbólico y político. El mandatario busca posicionar a Brasil como líder climático global, impulsando la creación del Fondo Bosques Tropicales para Siempre, que recompensará a los países que preserven sus selvas.
El fondo, con una meta inicial de 125.000 millones de dólares, ya cuenta con promesas por 5.500 millones —incluidos 3.000 millones de Noruega y 1.000 millones de Brasil—.
Sin embargo, el gesto contrasta con la reciente aprobación de exploraciones petroleras en la región amazónica, lo que generó críticas de ambientalistas y organizaciones indígenas.
Por su parte, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, lanzó un mensaje contundente: “Podemos elegir liderar o ser llevados a la ruina. Hemos fracasado a la hora de garantizar mantenernos por debajo de 1,5 grados. Esto es un fracaso moral y una negligencia mortal.”
Guterres criticó a la industria de los combustibles fósiles y a los gobiernos que, según dijo, “siguen cautivos de intereses petroleros en lugar de proteger el interés público”.
Entre los discursos destacados, el primer ministro británico, Keir Starmer, sostuvo que avanzar hacia energías limpias es también una estrategia de independencia política. “La energía autóctona —eólica y nuclear en el caso del Reino Unido— nos permite liberarnos de dictadores como Putin·, agregó.
El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, calificó la inversión climática como “el plan de prosperidad del siglo XXI”, mientras que el príncipe Guillermo destacó el potencial de la transición ecológica para crear empleo y desarrollar nuevas tecnologías.
En tanto, el vice primer ministro chino, Ding Xuexiang, presentó la “ruta verde” de China como motor de crecimiento, alentando a “eliminar barreras comerciales” que limiten la expansión global de tecnologías limpias.
Diez años después del Acuerdo de París
La COP30 marca una década desde el histórico Acuerdo de París, que comprometió a los países a reducir emisiones y apoyar financieramente a las naciones más vulnerables.
Hoy, la brecha entre metas y acciones sigue siendo amplia: los compromisos actuales colocan al planeta rumbo a 2,7 °C de calentamiento, según la ONU.
El financiamiento es uno de los temas más tensos. Los países en desarrollo reclaman recursos estables y previsibles para financiar la adaptación y la transición energética.
El Fondo de Pérdidas y Daños, aprobado en la COP28, aún no cuenta con los aportes prometidos, mientras que sigue sin cumplirse la meta de movilizar 100.000 millones de dólares anuales.
Brasil y Azerbaiyán —sede de la COP31— deberán presentar una hoja de ruta hacia los 1,3 billones de dólares anuales necesarios para transformar las economías globales en bajas en carbono.
Según la Organización Meteorológica Mundial, 2025 podría convertirse en el segundo o tercer año más caluroso jamás registrado, dentro de una década récord. Los fenómenos extremos —huracanes, incendios y sequías— ya cuestan al mundo unos 1,4 billones de dólares anuales.
“Ahora es el momento de dejar atrás la inercia”, advirtió el diplomático brasileño André Corrêa do Lago, presidente de la COP30.