Minerales críticos: el mapa de apróxima década con alta dependencia global y la oportunidad argentina
La demanda de recursos estratégicos continúa aumentando en todos los escenarios. Cuáles son las proyecciones globales según la IAE y las oportunidades de la Argentina para abastecerla.
En el tenso entorno geopolítico actual, los minerales críticos y las tierras raras cobraron protagonismo rápidamente en la agenda política como piedra angular de la seguridad energética y económica.
Estos minerales no solo son cruciales para las tecnologías energéticas, sino que también desempeñan un papel vital en las industrias de alta tecnología, la aeroespacial, la defensa y la manufactura avanzada, lo que los convierte en un elemento central no solo para la seguridad energética, sino también para una resiliencia económica más amplia.
Las proyecciones sobre la necesidad de diversificación de suministros ofrece a la Argentina una gran oportunidad para posicionrse en la próxima década, en varios de los minerales de mayor demanda.
En su reciente informe Global Critical Minerals Outlook 2025, la Agencia Internacional de Energía (IEA), mostró que, en un número notable de 19 de los 20 minerales estratégicos importantes, China es el principal refinador, con una cuota de mercado promedio del 70 %. Además, que esta concentración no hizo más que intensificarse en los últimos años.
“La dependencia de un número reducido de proveedores aumenta la vulnerabilidad a perturbaciones e interrupciones, ya sean causadas por fenómenos meteorológicos extremos, fallos técnicos o interrupciones comerciales”, definió la agencia. Para el diretor ejecutivo de la IEA, Fatih Birol, “la diversificación es la primera regla de oro de la seguridad energética, y en ese sentido, el panorama mundial de los minerales críticos no es alentador”.
Para Birol, más de la mitad de estos minerales estratégicos enfrentan algún tipo de restricción o control en sus exportaciones, ya sea sobre los minerales mismos o sobre el know-how que permite incorporarlos a los productos terminados.
“Los gobiernos de todo el mundo están reconociendo los riesgos de estos altos niveles de concentración y buscan maneras de responder. Ante la necesidad de actuar tanto a corto plazo -al igual que ocurrió con el mercado petrolero en la década de 1970-, la cooperación internacional puede marcar la diferencia”, resaltó.
Es que el escenario amenaza con recrudecer. Días atrás, el Ministerio de Comercio de China anunció nuevos controles a la exportación de tierras raras y productos, equipos y tecnologías relacionados. Los nuevos controles exigen que las empresas extranjeras obtengan una licencia de China para exportar piezas, componentes y conjuntos que contengan tierras raras de origen chino o que se produzcan con tecnologías chinas de tierras raras.
La norma se aplicó con efecto inmediato a los productos fabricados en China, pero a partir del 1 de diciembre de 2025, los controles se intensificarán para incluir productos de fabricación internacional que contengan materiales de origen chino o 1o fabricados con tecnologías chinas, incluso si se comercializan en el país.
Pero no solo se ven afectados los elementos de tierras raras. China también anunció importantes controles a las exportaciones de baterías de iones de litio, vigentes a partir del 8 de noviembre.
Los nuevos controles abarcan una gama mucho más amplia de materiales, tecnologías y equipos para baterías en las distintas etapas de la cadena de suministro e incluyen celdas y paquetes de baterías para aplicaciones de alto rendimiento, precursores de cátodos, una gama ampliada de materiales para ánodos, una cobertura más amplia de materiales para cátodos de fosfato de hierro y litio (LFP), y equipos y tecnologías para la producción de baterías y materiales.
En los escenarios proyectados por la IEA, se prevé que la demanda de minerales energéticos clave crezca rápidamente, siendo el sector energético la principal fuente de crecimiento.
Así, se estima que la demanda de litio se quintuplique al 2040, mientras que la de grafito y níquel se duplique. La demanda de cobalto y tierras raras también crece con fuerza, aumentando entre un 50 % y un 60 % para 2040. El cobre es el material con el mayor mercado establecido, y se proyecta que su demanda crezca un 30 % durante el mismo período.
El despliegue de baterías en vehículos eléctricos (VE) y aplicaciones de almacenamiento impulsa un fuerte crecimiento de la demanda de estos minerales. Mientras tanto, la expansión de la construcción y la electrificación de redes y equipos industriales están impulsando una mayor demanda de cobre, y la creciente demanda de imanes permanentes, en particular de VE y energía eólica, impulsa la necesidad de tierras raras magnéticas.
Satisfacer la creciente demanda de minerales críticos, requeriría una inversión sustancial en nuevas minas y refinerías por alrededor de US$ 500 000 millones en nuevas inversiones de capital para la minería de aquí a 2040. Estas cifras reflejan no solo la magnitud del crecimiento de la demanda, sino también la creciente intensidad de capital para nuevos proyectos, impulsada por la disminución de la calidad del mineral, especialmente en mercados más maduros como el del cobre.
En el caso particular del cobre y el litio, en los que la Argentina tiene una proyección particularmente importante y la reposiciona en el contexto global, el suministro esperado de los proyectos anunciados es inferior a la demanda proyectada para 2035, con déficits implícitos del 30% para el cobre y del 40% para el litio.
La brecha de suministro de cobre es particularmente preocupante debido a la disminución de las leyes del mineral, el aumento de los costos de los proyectos y una fuerte desaceleración en los nuevos descubrimientos de recursos, todo lo cual dificulta enormemente la puesta en marcha de un nuevo suministro.
En el caso del litio, si bien se prevé que el mercado esté bien abastecido a corto plazo, se proyecta que el rápido crecimiento de la demanda convertirá los saldos del mercado en déficit para la década de 2030, aunque las proycciones son más sólidas que para el cobre.
La concentración geográfica en la minería se mantendrá elevada para 2035, especialmente en cobre, níquel y cobalto, donde los tres principales países productores de níquel, por ejemplo, abastecerán el 85% del mercado (frente al 75% actual), impulsado por el crecimiento de Indonesia.
No obstante, se observa una incipiente diversificación en la minería de litio, grafito y tierras raras, previéndose que la cuota de los tres principales productores de litio caiga por debajo del 70%.
Sin embargo, esta diversificación en la extracción no se traslada a la refinación, que permanecerá altamente concentrada: se espera que China siga siendo el proveedor dominante, suministrando más del 60% del litio y cobalto refinados y cerca del 80% del grafito y las tierras raras para baterías en 2035.