Panorama político de Vaca Muerta
El dólar pone presión en los surtidores y en Vaca Muerta el conflicto queda en un compás de espera
La escalada cambiaria impactará en combustibles y costos operativos, mientras la actividad de fractura se desacelera. Corre el plazo de la conciliación entre el gremio petrolero y las productoras por los 1200 despidos.
La suba del dólar a $1.375 atraviesa la agenda energética y suma presión sobre el valor de los combustibles, con un posible impacto en la inflación. Es parte de la postal que dejó una semana marcada por dos hechos en Neuquén, epicentro de la formación Vaca Muerta: el conflicto por los despidos en los campos shale quedó en stand by tras la convocatoria de la Secretaría de Trabajo de la Nación, y una nueva caída en la actividad de fractura que aporta señales sobre cómo podría desarrollarse el segundo tramo del año.
Es la foto de largada de agosto, en la cuenta regresiva para el calendario electoral, que incluye una escala previa en el comicio de Buenos Aires, antes de las de medio término de octubre.
En términos políticos, queda por ver hasta dónde el Gobierno nacional permite trasladar el precio del dólar a los surtidores, atado como está a contener el IPC, uno de sus principales sostenes frente al electorado. Desde el vamos, la inflación de agosto tendrá un impulso adicional con los últimos movimientos del tipo de cambio oficial, ya casi en el techo de la banda de precios acordada con el FMI.
En este contexto nacional que repercute a nivel local, el termómetro operativo de Vaca Muerta quedó marcado por una convocatoria a la negociación luego del paro lanzado por el Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa. La Secretaría de Trabajo nacional dispuso una instancia de conciliación por 15 días, lo que dejó sin materializar el paro de 48 horas que hubiera impactado en los yacimientos de Vaca Muerta.
Tras el fracaso de un acercamiento entre el gremio y las cámaras del sector, Nación intervino. Por ahora, la huelga quedó en suspenso.
No es fácil anticipar cómo se podrá lograr un punto de acuerdo. Por un lado, como informó Mejor Energía, el sector atraviesa un momento de crecimiento sin precedentes, no solo en producción. Este fenómeno transformó ciudades con el “imán” del shale: demografía en expansión, listas de espera para permisos de construcción y la llegada diaria de unas 10 familias a la capital neuquina buscando oportunidades que escasean en otras provincias.
Pero en el último capítulo de las tensiones, aparecen las cesantías en el sector energético, en el que el segmento no convencional no dejó de crecer casi desde su origen. La foto actual muestra a las principales operadoras ajustando costos. Aseguran, de manera reservada, que la política macroeconómica (dólar contenido e inflación) eleva sus costos y que los 1.200 despidos están directamente vinculados con esta situación.
El dilema central de la economía argentina, la escasez de dólares, motivó la intervención pública de la Cámara de Empresas Productoras de Hidrocarburos (CEPH). En un informe publicado en su sitio oficial, destacó que entre enero y junio el superávit energético aportó más de 3.700 millones de dólares, un 36% más que el año anterior. Sin ese aporte, la balanza comercial general hubiera sido negativa. Este año, afirman las principales productoras de Argentina, se proyecta un superávit de 6.000 millones de dólares, con el sector energético como principal motor exportador.
Sobre el final de la semana, nuevas señales para la ambigüedad del shale: las etapas de fractura cerraron julio con una baja del 9 %, al pasar de 1.968 punciones en junio a 1.793 en julio, el segundo peor registro del año. Es el segundo mes consecutivo de caída. Aunque los niveles acumulados siguen siendo altos, esta baja enciende alertas que combinan varios factores: la excelente performance de los pozos en Vaca Muerta, el recalculo de las empresas ante el contexto y la espera por la culminación del Oleoducto Vaca Muerta Sur para acelerar la producción de shale oil, el momento donde las petroleras prevé un nuevo crecimiento de magnitud de la producción.