Suministro eléctrico

Un balance que alerta en el sistema eléctrico: sube la demanda y se estanca la oferta

La creciente demanda eléctrica en la Argentina se cruza con una oferta estancada hace cinco años. Esto reduce los márgenes de reserva y genera tensión en el sistema eléctrico, con riesgo de inestabilidad.

Un balance que alerta en el sistema eléctrico: sube la demanda y se estanca la oferta
Una demanda creciente desafía a las respuestas del sector.
Una demanda creciente desafía a las respuestas del sector.

El sistema eléctrico nacional se viene enfrentando a una tensión en los últimos años por un desequilibrio que se puede transformar en inestabilidad ante una demanda creciente, aún a pesar de la crisis de crecimiento de la economía, y una oferta prácticamente estancada en los últimos cinco años. En una proyección a lo que resta de la década, ese fenómeno implicaría una disminución de los márgenes de reserva de no mediar inversiones importantes en las redes.

Un trabajo reciente de la consultora especializada Economía & Energía analizó que en la última década la demanda de energía eléctrica creció a una tasa acumulativa del 0,7%. En el pico de demanda, sin embargo, ese crecimiento fue mayor: 2,4% anual, en un aumento que estuvo traccionado por el segmento residencial (+1,9% anual), que compensó la caída del segmento industrial (-0,9%).

A la vez, la potencia instalada de generación eléctrica tuvo un crecimiento importante entre 2015 y 2021 del 4,2% anual. Ese crecimiento se estancó desde entonces y entre 2021 y 2025 sólo creció a una tasa anual acumulada del 0,4%. Esto es resultado de que en los últimos cinco años la potencia térmica se mantuvo estable y el crecimiento marginal vino del sector de las energías renovables.

En una mirada hacia la última década, el reporte precisó que el pico de demanda de energía eléctrica aumentó 26% desde 2015 y alcanzó en el verano de 2025 un récord de 30.257 MW, aumento que no está siendo acompañado por un incremento de la potencia instalada y que representa un incremento del 26% (+6,3 GW) respecto al verano de 2015.

La diferencia de la demanda entre el pico asociado a las elevadas temperaturas y la media se encuentra en torno a los 10.000 MW. De este modo, el crecimiento del pico de consumo por encima de la demanda media determina un sobrecosto para el sistema, dado que implica la necesidad de contar con potencia de generación disponible (así como de transporte y distribución) con un bajo factor de utilización, para el abastecimiento del pico.

Durante el primer semestre de este año se registró un incremento de la demanda eléctrica del 0,4% en comparación con el mismo período de 2024. En este caso, la demanda residencial se mantuvo relativamente en línea con lo verificado en el último año (-0,2%), mientras que la demanda comercial e industrial creció al 1,2% y 0,6%, respectivamente.

 

Escenarios de oferta y demanda

Una proyección de escenarios de oferta y demanda hacia el fin de la década muestra que el ratio entre potencia disponible y pico de demanda se irá reduciendo progresivamente, lo que significaría una disminución de los márgenes de reserva que podría determinar que el sistema eléctrico se viera restringido por cuellos de botella en la generación a lo largo de los próximos años.

El menor ritmo de crecimiento de la oferta no sólo se produce por la falta de incentivos sino también por la falta de infraestructura. Así, a pesar del incremento de la demanda eléctrica, la expansión de la red de transporte de alta tensión fue acotada, más allá de que existieron algunas iniciativas orientadas a su crecimiento.

Recientemente, el Ministerio de Economía publicó el Plan Nacional de Obras de Ampliación del Sistema Eléctrico, identificándose obras prioritarias en las que se debería avanzar para evitar que el sistema de transporte siga generando cuellos de botella. De este modo, frente al aumento sostenido de la demanda y durante los picos de consumo, las limitaciones en las redes de transporte explicaron en gran medida las restricciones en el suministro eléctrico en distintas regiones del país.

Entre 2004 y 2014 se incorporaron 4.723 kilómetros de líneas de transporte de alta tensión a nivel nacional, mientras que las redes de distribución troncal adicionaron 6.386 kilómetros, centralmente en el NOA, Patagonia y, en menor medida, el NEA. A lo largo de la última década, en cambio, la expansión fue mucho menos significativa, con la incorporación de 1.240 kilómetros en líneas de alta tensión y 3.023 kilómetros en redes de distribución troncal.

Para superar esos cuellos de botella que ya se advierten en la industria, el plan del gobierno que aún no se transformó más que en anuncios, declaró prioritarias 16 obras de transporte para incorporar 5.610 nuevos kilómetros de líneas. Estos proyectos sumarían una inversión de más de US$6.600 millones por parte del sector privado, a ser recuperados mediante un concepto tarifario que abonarán los usuarios beneficiados con la nueva infraestructura.

Las obras prioritarias son AMBA I y AMBA II, Línea 500 kV Vivoratá - Plomer (Buenos Aires), Línea 500 kV Plomer – O’Higgins (Buenos Aires), Línea 500 kV Puerto Madryn – Choele Choel (Río Negro) – Bahía Blanca (Buenos Aires). Pero se esperan los llamados a licitación para poder determinar las condiciones para que los privados se hagan cargo de obras millonarias y de largo plazo de recupero de inversión.

En el corto plazo, el Gobierno abrió la convocatoria para el programa Almacenamiento ALMA-GBA, un recurso tecnológico inédito en el país que busca contratar sistemas de almacenamiento de energía eléctrica en nodos críticos del Área Metropolitana de Buenos Aires, para lo cual se presentaron 15 empresas con 27 proyectos por hasta 1.347 MW de potencia.

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