Ola de frío en todo el país
El frío extremo y el consumo récord pusieron en jaque el suministro de gas
Con temperaturas bajo cero y un consumo récord de gas, el Gobierno debió interrumpir el suministro a industrias, estaciones de GNC y hasta hogares. Mar del Plata, una de las ciudades más afectadas.
La ola polar que atraviesa gran parte del país dejó en evidencia, una vez más, la fragilidad del sistema energético argentino.
En medio de temperaturas extremas, que en algunos puntos no se veían desde 1991, el récord de consumo de gas natural forzó al Gobierno a declarar una "pre-emergencia energética" e implementar medidas drásticas: cortes de suministro a industrias, estaciones de GNC y restricciones a las exportaciones de gas a Chile.
Sin embargo, ni siquiera estas decisiones evitaron que miles de hogares sufrieran interrupciones del servicio. Mar del Plata fue el caso más crítico: allí se registraron cortes residenciales, baja presión en las redes y suspensión de actividades escolares, deportivas y comerciales.
La ola de frío generó una demanda histórica, muy por encima del mismo período de 2024. El sistema funcionó al 70% de capacidad, debido a problemas técnicos en yacimientos de Vaca Muerta y restricciones en el transporte. A pesar de obras recientes, como el gasoducto Néstor Kirchner, finalizado y ampliado en 2024, la capacidad operativa no alcanzó para cubrir el consumo extremo.
El miércoles 2 de julio, el consumo total de gas en el país alcanzó los 156 millones de metros cúbicos diarios, con 100,3 millones de metros cúbicos destinados al sector residencial. Este valor representa un 25% más que el mismo período del año pasado. Pese a la existencia del gasoducto que conecta Vaca Muerta con Buenos Aires, el sistema no alcanzó.
La red operó al 70% de su capacidad debido a problemas técnicos en yacimientos neuquinos y dificultades en el transporte. El faltante se estima entre 6 y 7 millones de metros cúbicos por día.
La Secretaría de Energía explicó que las restricciones se aplican a usuarios con contratos “firmes” e interrumpibles en Buenos Aires, el Litoral y otras regiones, por una demanda sin precedentes durante la ola de frío.
En un comunicado oficial difundido en la madrugada del 2 de julio, la Secretaría de Energía, a cargo de María Tettamanti, detalló las medidas adoptadas frente a la pre-emergencia:
“Se interrumpió el suministro a contratos en firme de GNC e industrias en amplias regiones. El corte alcanza a Buenos Aires Norte, Centro Norte, Litoral, Norte, Noroeste, Cuyo y Sur. En el resto del país, se restringe el suministro en contratos interrumpibles y, en algunas localidades, se reduce a mínimos técnicos incluso en contratos firmes.”
El mensaje confirma que incluso usuarios prioritarios fueron afectados por restricciones. La medida buscó proteger el abastecimiento domiciliario ante un consumo récord de gas, que superó los 100,3 millones de m³ diarios.
La interrupción no se limitó a contratos interrumpibles: estaciones de GNC dejaron de operar 24 horas, y plantas industriales con contratos firmes también fueron desconectadas.
Al tratarse de una pre-emergencia energética, el corte fue justificado como medida urgente para proteger hogares y servicios esenciales frente al colapso del sistema.
Mar del Plata fue uno de los focos más golpeados. Con temperaturas bajo cero y sensación térmica de hasta -4°C, el suministro residencial colapsó por baja presión en la red. El intendente Guillermo Montenegro activó un Comité de Crisis y suspendió las clases en todos los niveles.
A pesar de contar con una de las mayores reservas de gas no convencional del mundo en Vaca Muerta, el sistema energético argentino sufre por décadas de desinversión, congelamiento tarifario y decisiones políticas de corto plazo. Según el ex secretario de Energía Emilio Apud, se necesitan más de U$S 25.000 millones en inversiones para recuperar el nivel de servicio de hace veinte años.
Mientras tanto, el Gobierno continúa firmando acuerdos de exportación de gas con Paraguay y Brasil, y explora nuevos negocios internacionales, incluso en medio de una emergencia local.
El colapso actual ocurre en invierno, pero desde la Secretaría de Energía ya advierten que los apagones podrían repetirse en verano, cuando la demanda eléctrica alcanza picos similares.
Por lo pronto, el Ejecutivo promete lanzar licitaciones para obras urgentes, aunque en privado admiten que los tiempos no alcanzan y que el escenario podría repetirse sin financiamiento privado.