Transición energética
Latinoamérica pierde casi U$S 7.000 millones al año por energía renovable no aprovechada
Solo en 2024, la región dejó de generar cerca de 53.000 GWh de energía limpia, lo que equivale a un 3,2% de su producción eléctrica anual, según un informe de OLADE.
El vertimiento de energía renovable se convierte en uno de los desafíos más significativos para la transición energética en América Latina y el Caribe. Solo en 2024, se estima que la región dejó de generar más de 53.000 GWh de energía limpia debido a limitaciones técnicas y estructurales, lo que representa una pérdida económica cercana a los 7.000 millones de dólares anuales.
A pesar de los avances importantes en la expansión de fuentes renovables como la solar, eólica e hidroeléctrica, la región enfrenta un fenómeno silencioso pero costoso: la incapacidad de utilizar toda la energía que técnicamente puede ser generada.
Esta situación, conocida como vertimiento de energía, se produce cuando las centrales están en condiciones de producir electricidad, pero deben detener o limitar su generación debido a obstáculos como restricciones en las redes de transmisión, baja demanda eléctrica o condiciones climáticas adversas.
El término “vertimiento” proviene originalmente del ámbito hidroeléctrico. Describe la situación en la que una central hídrica no puede turbinizar toda el agua disponible, ya sea por limitaciones en la capacidad de almacenamiento del embalse o en la capacidad de generación de la planta. Esta agua que no se utiliza representa energía que se pierde.
Este fenómeno se ha vuelto particularmente evidente en países de América Latina y el Caribe con alta penetración de energías renovables, como Brasil, Chile, Uruguay y Costa Rica.
Durante el año 2024, los vertimientos en la región alcanzaron los 53.000 GWh de energía renovable no aprovechada, lo que equivale a un 3,2% de la generación total anual. Esta energía desperdiciada tiene un valor estimado de 6.890 millones de dólares, considerando un precio promedio de 0,13 dólares por kWh en la región.
Entre los países más afectados se encuentran:
- Brasil: registró vertimientos del 10% en energía eólica y del 17% en solar, totalizando 284 GWh perdidos.
- Chile: alcanzó los 909 GWh de energía renovable no utilizada.
- Uruguay: sumó 906 GWh en pérdidas.
- Costa Rica: en años anteriores, reportó hasta 800 GWh de vertimiento.
El vertimiento es una consecuencia directa de varios factores estructurales. Por un lado, las redes de transmisión muchas veces no tienen la capacidad suficiente para evacuar toda la electricidad generada desde zonas con alta producción renovable —como regiones desérticas para la energía solar o zonas costeras para la eólica— hacia los centros de consumo.
Por otro lado, la falta de una gestión de la demanda adecuada impide ajustar el consumo en función de la disponibilidad de energía. A esto se suma que muchos países no cuentan con sistemas de almacenamiento eléctrico que permitan guardar el excedente para usarlo en horas de menor producción.
La planificación energética también ha quedado rezagada. En muchos casos, la expansión de la capacidad instalada renovable no ha estado acompañada por una evaluación integral de las limitaciones del sistema eléctrico, lo que genera cuellos de botella y sobreoferta en momentos puntuales.
Frente a este panorama, la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) plantea una serie de medidas para optimizar el aprovechamiento de la energía renovable. Entre las principales figuran una mayor planificación eléctrica ; gestión de la demanda; incentivar una mayor electrificación en sectores industriales, de transporte y residencial; fomentar la integración eléctrica regional; invertir en ampliación de las redes de transmisión que permita transportar energía desde las plantas generadoras hasta los centros de consumo, superando cuellos de botella actuales; promover sistemas de generación distribuida; e implementar tecnologías como baterías o almacenamiento térmico que permitan guardar excedentes renovables para ser utilizados en momentos de alta demanda o baja producción.