Estaciones de Servicio
Combustibles y los números que preocupan a los estacioneros: las ventas cayeron 15% desde fines de 2023
Un estudio de Cecha relevó el impacto en la rentabilidad por la evolución dispar del precio del combustible, la caída de la demanda y la suba del costo salarial.
Las empresas dueñas de estaciones de servicios vienen observando con preocupación la rentabilidad decreciente de sus unidades de negocios y la baja de precios en los surtidores: aunque se puede presumir temporal, no ayuda en la ecuación, tal como lo señala la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (Cecha).
En el análisis de la demanda de combustibles se verificó una sensible contracción a lo largo del último año que, tomando como referencia los volúmenes de noviembre de 2023, registra 15 puntos de pérdida a marzo último explicado por 14 meses consecutivos de bajas interanuales que sólo se quebraron al cierre del reciente primer trimestre.
Tan sólo 2024 registró una caída del 8,9% (naftas -7,2% y gasoil -11%), en tanto que la contracción parece morigerarse en el arranque de 2025 con una reducción de 2%, en parte por la menor base comparativa, pero se destaca que la mayor pérdida se observó en el consumo de nafta premium que se retrajo en un 18,8%, de acuerdo al informe de Cecha y la consultora Economía y Energía.
Ese trabajo también presentado en el reciente Congreso de Estaciones de Servicios que se realizó en la ciudad de Buenos Aires, analiza que si bien durante el primer trimestre de 2025 la demanda de naftas mostró un incremento de 1,4% en comparación con el mismo periodo del año anterior, se mantuvo la tendencia contractiva en la demanda de gasoil con un -6,4% interanual.
El sector vendía a noviembre de 2023 unos 1,645 millones de metros cúbicos mensuales y ahora está en 1,405 millones de metros cúbicos, de acuerdo a las últimas cifras disponibles, con una pérdida aproximada de 239.000 metros cúbicos entre ambos períodos. El dato alentador es que en marzo hubo una suba del 2% que se espera pueda convertirse en tendencia cuando se den a conocer en los próximos días las cifras de abril.
Otro punto central que analiza Cecha es el tema salarial. En este caso tomando como abril de 2024 para abarcar el periodo paritario del sector, el costo salarial subió un 51,8% hasta abril de 2025, pero en ese año la inflación subió un 47% y la nafta súper que se toma como referencia un 42%.
Es decir, que los estacioneros vienen con una actualización del precio de venta por debajo de la inflación y por debajo del nivel salarial, este último considerado el gasto más representativo que tienen las estaciones de servicio al representar el 60% del costo operativo de una estación, lo que refleja una coyuntura compleja que están atravesando.
Como consecuencia de esa relación, en abril del 2024 el propietario de una estación de servicios necesitaba vender 978 litros de combustible para pagar un empleado. Hoy, un año después, necesita vender 1041 litros para pagar a ese mismo empleado, algo que refleja básicamente el mayor costo por trabajador, lo cual altera la ecuación económica de las unidades de negocio.
Como reseña de los tres componentes más relevantes de la ecuación en el surtidor, es decir salario, valor del combustible y rentabilidad, Cecha estima que tomando diciembre de 2023 como base 100, hoy estamos en base 90, es decir, que ha habido un deterioro en los ingresos de las estaciones de servicio de un 10% que motiva la preocupación empresarial.
El análisis también aborda el tema impositivo, que en los últimos años tendió a desfasarse en forma significativa. Desde enero de 2019 la aplicación del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono fue motivo de reiteradas postergaciones al momento de aplicarse su actualización trimestral como marca la ley, como herramienta para contribuir a un menor incremento del nivel general de precios.
Según la normativa vigente, el ICL y CO2 debe actualizarse trimestralmente, en línea con la variación del IPC Nacional. Sin embargo, estos aumentos fueron aplazados sistemáticamente por las distintas administraciones, con el objetivo de contener las subas de precio de los combustibles en surtidor.
A comienzos de 2024 se dispusieron incrementos escalonados de los montos del impuesto con el objetivo de aplicar las actualizaciones pendientes. Sin embargo, a partir de mayo del último año se realizaron incrementos parciales de los montos del impuesto, postergándose la actualización del monto total.
En ese sentido, en naftas grado 2 hay 17 puntos que no fueron trasladados a precios y en el gasoil es de 9 puntos, lo que contribuyó a determinar un precio de los combustibles artificialmente reducido, lo que se suma esta situación compleja de los valores en los surtidores. Si se debiera aplicar plenamente el componente impositivo, el litro de nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires debería pasar de $1.194 a $1.395 el litro, y el gasoil grado 2 de $1.209 a $1.320 el litro.
En particular este mes de mayo en que las naftas bajaron un 4% promedio a instancia de la política comercial de YPF, la situación también indica que la disminución de los precios en surtidor, en conjunto con la no actualización del ICL y CO2, pone de manifiesto la decisión del gobierno nacional de privilegiar la meta inflacionaria por sobre la meta fiscal.
Así, de acuerdo al reporte, la reducción de los precios de los combustibles en surtidor determina que, medidos en moneda constante, se ubiquen en niveles similares a los que tenían en el segundo semestre de 2023.