Panorama mundial
Transporte eléctrico: el aumento de los costos y las presiones en la cadena de suministro postergan inversiones
El informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE) revela que los tiempos de entrega de cables y transformadores se han duplicado desde 2021.
El aumento de costos y los crecientes cuellos de botella en la cadena de suministro están dificultando la expansión de las redes de transmisión eléctrica a nivel global, afectando el ritmo de las inversiones necesarias para satisfacer la creciente demanda de electricidad, advierte un informe de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Y señala que los plazos de adquisición de equipos críticos, como transformadores de potencia y cables, han aumentado drásticamente, lo que ha generado obstáculos significativos para los desarrolladores de redes.
La AIE subraya que estos problemas en la cadena de suministro están ocurriendo en un contexto de creciente demanda energética global, impulsada por la electrificación de sectores industriales, el auge de los vehículos eléctricos, y la expansión de la infraestructura de centros de datos.
La expansión de proyectos de energía renovable, como la energía eólica marina, también ha incrementado la demanda de componentes especializados, exacerbando la presión sobre las cadenas de suministro.
El informe revela que los tiempos de entrega de cables y transformadores se han duplicado desde 2021, con algunos componentes específicos, como los cables de corriente continua, enfrentando demoras de hasta cinco años. Esto ha aumentado el costo de estos componentes esenciales, especialmente los cables, que han visto un aumento de casi el 100% en sus precios desde 2019.
A pesar de los esfuerzos de los fabricantes por ampliar su capacidad de producción, la implementación de estas mejoras será un proceso lento, y persisten las dudas sobre la demanda futura y la disponibilidad de mano de obra calificada.
En este contexto, la AIE señala que será necesario un aumento significativo en la fuerza laboral del sector, estimando que se necesitarán al menos 1,5 millones de trabajadores adicionales para 2030.
El informe también destaca que, a pesar del crecimiento en la inversión en transmisión de energía —un 10% en 2023, alcanzando los 140.000 millones de dólares— esta cifra debería superar los 200.000 millones anuales para la década de 2030 si se quiere satisfacer la creciente demanda de electricidad.
Además, más de 1.600 gigavatios de proyectos solares y eólicos se encuentran en etapas avanzadas de desarrollo a la espera de conexión a la red, lo que enfatiza aún más la necesidad de resolver estos problemas de infraestructura.
Argentina no es ajena a esta problemática global. A pesar de los esfuerzos del gobierno de Javier Milei por impulsar inversiones, las dificultades económicas y la falta de incentivos para los inversores han dificultado la participación del sector privado en proyectos de transmisión.
Actualmente, se estima que se requieren más de U$S 10.000 millones en nuevas obras. En opinión de los expertos, la incertidumbre económica, la inflación y el atraso cambiario estarían generando un ambiente de riesgo.
La AIE recomienda fortalecer la planificación anticipada y a fomentar una inversión proactiva en la infraestructura eléctrica para superar los cuellos de botella y asegurar un sistema energético confiable a largo plazo. Además, propone simplificar los procesos de permisos y aprovechar las tecnologías digitales para optimizar el uso de las redes existentes.