Cortes de luz
El ENRE investiga el apagón masivo que afectó a más de 740.000 usuarios en el AMBA
El organismo estatal solicitó a las empresas distribuidoras los informes técnicos sobre las fallas y las tareas de mantenimiento realizadas.
El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) inició una investigación para determinar las responsabilidades de Edesur por el apagón masivo ocurrido en plena ola de calor que dejó sin luz a más de 740.000 usuarios en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.
El apagón, que ocurrió en dos episodios distintos, comenzó con la interrupción del suministro a 550.000 usuarios debido al desenganche de las líneas de alta tensión Bosques-Hudson 1 y 2. Horas más tarde, un segundo corte en la red de transmisión Costanera-Hudson dejó sin luz a otros 740.000 usuarios, provocando una crisis energética en medio de una ola de calor con sensaciones térmicas superiores a los 43 grados.
El ENRE inició un expediente de oficio para investigar las causas del apagón y evaluar posibles sanciones a la empresa. "Solicitamos los informes técnicos y la documentación que avale las tareas de mantenimiento realizadas", indicó el organismo en un comunicado.
Además, personal del ENRE inspeccionó las tareas de restauración del servicio y supervisó los trabajos de las cuadrillas de Edesur en el terreno.
El corte de luz tuvo consecuencias graves para los habitantes del Área Metropolitana de Buenos Aires. En la Ciudad, barrios como Almagro, Caballito, Recoleta y Balvanera quedaron a oscuras, mientras que el conurbano también experimentó fallas en localidades como Lanús, Quilmes y Lomas de Zamora.
Las interrupciones en el suministro afectaron la movilidad, dejando fuera de servicio líneas de subte y semáforos, y causaron problemas en hospitales, que reportaron dificultades para abastecer sus sectores críticos de energía. Comercios y restaurantes se vieron obligados a cerrar, y cientos de personas quedaron atrapadas en ascensores.
El apagón masivo volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la privatización de los servicios públicos y la falta de un control regulatorio efectivo. Edesur, controlada por el grupo italiano Enel, ha enfrentado numerosas críticas en los últimos años por incumplimientos en la calidad del servicio y demoras en la reposición de cortes.
El colapso eléctrico que afectó a millones de usuarios en el AMBA no es un hecho aislado, sino que responde a un problema estructural que aqueja al sistema energético argentino desde hace décadas: la falta de inversión en infraestructura eléctrica.
A pesar de la creciente demanda de energía y el aumento de la población urbana, las inversiones en el sector no han sido suficientes para garantizar la calidad del servicio. Se estima que sólo la red de transmisión de Argentina necesita una inversión de U$S 10.000 millones en la próxima década, y uno de los proyectos clave es la expansión del AMBA I, que requerirá una inversión de U$S 1.100 millones.