Claves para protegerse de la volatilidad
Trump, su política energética y el posible impacto en Vaca Muerta
Adcap afirmó que la estrategia de priorizar el dominio energético de Estados Unidos plantea desafíos para los precios internacionales y ofrece oportunidades para sectores clave.
El segundo mandato de Donald Trump podría reconfigurar los mercados energéticos en un contexto geopolítico complejo. El regreso del empresario republicano al poder dominaría la escena geopolítica y económica, con un enfoque centrado en el dominio energético de Estados Unidos.
Su estrategia propone desregulación interna, incentivos para aumentar la producción de petróleo y gas, y el uso de estos recursos como herramientas geopolíticas.
En el plano interno, se espera la reversión de políticas climáticas, la continuidad de plantas generadoras a base de combustibles fósiles y la expansión de la capacidad de exportación de gas natural licuado (GNL).
Matías Cattaruzzi, Sr. Equity Research Analyst de Adcap, considera que "para su política energética interna pretende la desregulación y la reversión de iniciativas climáticas de la gestión anterior, donde también se podría llegar a permitir la continuidad de plantas generadoras con combustible fósil para que no cesen sus operaciones prematuramente".
A su vez, -agrega- "expandir su capacidad de exportación de GNL e incentivos para el crecimiento del sector upstream, a pesar de desafíos como altos costos de servicios. Esto podría generar presión bajista en precios".
Desde el lado geopolítico el especialista sostiene que hay posibilidades alcistas del precio, y la posible intensificación de las sanciones a exportaciones de hidrocarburos de Rusia e Irán, podría tener un impacto bajista.
"El uso de las exportaciones energéticas como herramienta diplomática (con Europa) donde la competencia con el gas ruso podría tensar las relaciones entre EEUU y la EU o como con Canadá que la amenaza de establecer tarifas aduaneras y también incluir a las importaciones de crudo (hoy los mercados pricean una probabilidad de un 40% de que se establezca una tarifa de un 25% a bienes canadienses). También, desde lo geopolítico la retirada de compromisos climáticos multilaterales que añade presiones bajistas y dificulta el esfuerzo de las COP de la ON", explicó.
Para Argentina, este panorama podría repercutir -según Cattaruzzi- en un mayor aumento de la volatilidad.
"Trump trae consigo tendencias alcistas por su geopolítica y bajistas por su política interna energética. También, gran parte del objetivo es poder aumentar la producción en 3 millones de barriles equivalentes por día en su mandato (hasta 2028), los analistas internacionales consideran que puede llegar a pasar escalonadamente y la mayor parte del aumento con aumento de producción de gas, lo que generaría menos competencia con el mercado petrolero", argumentó.
En general, en el corto plazo no debería haber tanto impacto para la Argentina y las empresas exportadoras, porque generar un aumento de producción importante en poco tiempo es difícil. Pero en el largo plazo, puede llegar a empujar levemente hacia abajo los precios. En el corto plazo lo que si genera es volatilidad para las empresas exportadoras.
Desde la mirada de la consultora, para poder diversificar el riesgo de la volatilidad es bueno tener exposición a empresas con producción regulada de gas en Argentina, como Pampa Energía o que además estén integradas con refinerías y venta de combustible como YPF. Este colchón de ingresos amortigua la volatilidad internacional para estas empresas.
"Igualmente, el valor intrínseco de YPF y Vista va más allá de la presión bajista en el precio, esperamos un crecimiento del 38% de la producción total de Vista para 2025 y de 34% para la producción de crudo shale para YPF. Incluso con una perspectiva de precios bajistas, las compañías tienen recorrido para seguir creciendo en su acción", destacó.
Para el especialista, si continúa reduciéndose el riesgo país podría verse afectada positivamente la acción por esto. El proyecto VMS y el duplicar de Oldelval van a permitir triplicar la capacidad de evacuación de la cuenca neuquina para 2028, mejorando las perspectivas de todo el sector.
Para Cataruzzi," ante la política de Trump más agresiva en el LNG estos proyectos podrían verse un poco más afectados, pero por los trascendidos su precio breakeven sería mejor que el de la mayoría de proyectos en Estados Unidos". Por lo tanto, debería realizarse.
Pero por otro lado, advierten que el giro de Europa hacia el gas no ruso y su mandato de reabastecimiento de reservas pueden intensificar la demanda de LNG, sumado al apetito han intensificado la demanda de GNL, especialmente mientras crece el apetito asiático por este recurso.
"A pesar de la entrada en operación de nuevos proyectos de GNL en Estados Unidos, es probable que el mercado permanezca ajustado en 2025, con precios elevados para equilibrar la demanda", finalizó.