Panorama político de Vaca Muerta
Con un nuevo acuerdo, Figueroa sigue delimitando el espacio de la disputa electoral
El frente político de oficialismo y casi todos los intendentes suscribieron un acuerdo político por la “La Neuquinidad" en la antesala del comicio nacional del Congreso.
Una disputa entre lo neuquino -“La Neuquinidad”- y lo extraterritorial, que pone su mirada cada vez de modo más claro en la provincia. Una elección de medio término y su injerencia en el escenario de Vaca Muerta “volando”, como el que se espera también en el 2025. Ese es el contexto en el que piensa el gobierno de Rolando Figueroa, que este fin de semana subió la apuesta y continuó delimitando el territorio (geográfico, político, social, cultural) de la puja electoral del 2025, esa que renovará la composición del Congreso de la Nación, con tres diputados y tres senadores que se pondrán en disputa este año desde Neuquén.
Figueroa siguió sus visitas por el interior provincial. En pleno despunte de la temporada de verano, y desde San Martín de los Andes lanzó el Acuerdo por la Neuquinidad, en medio de una agenda en la que él y sus principales ministros se muestran activos en la promoción de la obra pública.
Como ya se escribió en estas líneas, se trata de una clave que puede leerse en modo electoral: hacerse fuerte en la agenda de la gestión, tal como mandan los tiempos entre lo que mejor y peor “se banca” la ciudadanía, a la postre el electorado, que este año calibrará sobre todo a la administración nacional, pero en un test en el que también se sube a la arena electoral por primera vez desde su arribo el oficialismo provincial.
El acuerdo permitió una de esas fotos del consenso amplio con casi todos los intendentes, y los integrantes del frente Neuquinizate, del oficialismo. El texto afirma que la provincia necesita representantes “genuinos” en el Congreso, que sean “personas comprometidas en proteger y promover los intereses” provinciales. Y que se avanzará en “un gran acuerdo” para “enfrentar con fuerza los desafíos electorales que se avecinan en el 2025”.
Los firmantes se comprometen a respaldar las candidaturas “que sean sugeridas por el conductor del espacio”, Figueroa. Los firmantes dentro de Neuquinizate: parte del peronismo que está con el oficialismo, el Partido Socialista, Neuquén Federal, Neuquén Futura, el Frente Integrador Neuquino, y sectores de la UCR. Podría decirse que el MPN también tiene los pies dentro del plato a partir del grueso de la representacion dada por los intendentes. Por ahora, al menos públicamente, no se habló de nombres de candidatos. Mayo-Junio dicen desde las filas de Neuquinizate que sería el momento indicado para definir los/las postulantes.
UN GRAN ACUERDO POR 'LA NEUQUINIDAD'
— Rolo Figueroa (@Rolo_Figueroa) January 17, 2025
Hacemos un llamado a la unidad para trabajar juntos por el bienestar de todos los neuquinos, con una visión provincial que priorice a Neuquén por encima de todo.
Junto a los intendentes de la provincia, venimos trabajando mano a mano. Ahora,… pic.twitter.com/m5cEkDWcsC
El de la neuquinidad es un viejo tópico con antecedentes en la provicia. Por mérito electoral del MPN, fue un dispositivo político y discursivo que una y otra vez el partido provincial puso en juego en cada contienda nacional, hasta su histórica derrota a manos de Figueroa en el 2023.
En la última década, el contraste entre lo local y lo nacional (la disputa entre el “Federalismo" y el “Centralismo” porteño) tuvo formas que se actualizaron de acuerdo a las coyunturas y variables del momento político, y a cómo “jugaron” los oficialismo de turno y se relacionaron mejor o peor con las administraciones centrales. Esta vez no será la excepción.
Pero con el crecimiento de la producción de Vaca Muerta, ese contraste incluye como motor una enorme plataforma de recursos en la que todo el espectro político busca tener incidencia. El local y el nacional. Esa plataforma es el shale, realidad actual y uno de los caminos de salida para el atolladero económico de Argentina.
Estas coyunturas electorales vienen implicando un debate que va desde los recursos naturales (con el atributo constitucional de la propiedad provincial tensionado desde Buenos Aires en más de una ocasión), incluye aspectos tales como el devenir de la economía que afecta al entramado pyme y empresario que genera el grueso de la actividad (esa que emplea a 25 mil trabajadores de la Cuenca Neuquina de modo directo), la infraestructura, la creciente expansión demográfica y con qué recursos se afronta, si sólo con los locales o si, por caso en el 2025, la prórroga presupuestaria nacional incluirá fondos para la licencia social de Vaca Muerta, el cúmulo de necesidades que también atrae el actual ciclo de inversiones.
En la mirada del oficialismo, todo pasa por cómo puede defender en el Congreso con representantes propios esos recursos, que son claves de la economía nacional desde hace décadas, pero cuya foto actual podría ser solo una breve representación respecto del potencial inédito que impulsan las exportaciones de crudo y los proyectos de gas natural licuado (GNL). (En algún punto esa nueva velocidad ya está ocurriendo: 6000 mil nuevas radicaciones en la provincia en el 2024; salto de la producción petrolera; redes de transporte inauguradas y en construcción; multiplicación en la última década de la inversión en upstream.)
Lo nuevo, en el escenario, tiene que ver con lo disruptivo de un gobierno nacional que, a priori, será el principal contendiente del grueso de los oficialismos provinciales: son importantes los niveles de adhesión a la figura presidencial de Javier Milei, que impulsa beneficios macro para quienes invierten en Vaca Muerta pero da pasos atrás dejando obras nacionales sin terminar, como ocurre este verano en escuelas públicas. En plena recta hacia las elecciones, la inversión en infraestructura (“el gas es primero para los neuquinos”) es un instrumento de diferenciación que la Provincia pondrá en escena, como lo viene haciendo sobre todo en los dos últimos meses.
Como ya se viene diciendo, parte de todo este esquema también incluye los acuerdos de Gobernanza entre la administración provincial, intendentes y jefes comunales de colores y procedencias territoriales y políticas diversas; son un andamiaje que es también un motor interno de la gestión. Con una foto muy amplia, casi todos los jefes comunales también se mostraron con los pies dentro del plato, como calentando motores en la antesala de un test electoral clave.