Cumbre climática
COP29: metas de financiamiento, escasa participación de líderes y la retirada de la delegación argentina
Los ministros de los países pidieron por una reforma del sistema financiero que incluye un mayor financiamiento a América Latina para reducir las emisiones de carbono.
Hasta el 22 de noviembre próximo representantes de más de 200 países participan de la COP29, la cumbre climática organizada por las Naciones Unidas.
La primera semana de negociaciones en Bakú (Azerbaiyán), lugar donde se realiza el evento, se caracterizó por varias cuestiones: la poca participación de los líderes, la retirada de la delegación argentina, y las diferencias sobre los objetivos de financiación, en especial para Latinoamérica.
En líneas generales, los ministros pidieron por una reforma del sistema financiero y por un aumento del financiamiento para subir la ambición en los países en desarrollo. También reclamaron que se tenga en cuenta la “crisis de la deuda” del mundo en desarrollo, y se hizo eco de los llamamientos para que se asigne un porcentaje específico del nuevo objetivo de financiación a América Latina.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los países desarrollados acordaron que para 2020 movilizarían colectivamente US$ 100.000 millones anuales para apoyar la acción climática de los países en desarrollo, un objetivo que no se cumplió hasta 2022.
El G77 más China, un grupo de negociación de países en desarrollo que agrupa a gran parte de los países de América Latina, pidió 1,3 billones para la nueva meta y que esta tenga fondos específicos para reducción de emisiones.
Sandra Guzmán, fundadora del Grupo de Financiamiento Climático para América Latina y el Caribe (GFLAC), aseguró que "los países de América Latina están velando por los intereses de la región, pidiendo que los fondos sean públicos, previsibles y transparentes y que cubran a todos los sectores”.
La nueva meta apoyará la reducción de emisiones en sectores como energía y agricultura y también la adaptación a los efectos del cambio climático, desde sequías a inundaciones.
Además, al aumentar la financiación, permitiría a los países en desarrollo llevar a cabo acciones más ambiciosas en sus contribuciones determinadas a nivel nacional actualizadas, sus planes climáticos como parte del Acuerdo de París, cuya presentación está prevista para 2025.
En general, hubo poca presencia de América Latina en la COP29. La sorpresa sin duda la dio el gobierno argentino que decidió retirar su delegación de la COP a mitad de semana. Argentina presidía el G77 más China en las negociaciones de financiamiento, pero se retiró del rol no bien comenzó la COP29.
Anabella Rosemberg, asesora principal de Climate Action Network International, subrayó que Argentina se retiraba únicamente de la COP29 en sí, y no de la Convención de la ONU sobre el Cambio Climático o del Tratado de París.
“Por lo tanto, se trata de algo simbólico y lo único que hace es apartar al país de las conversaciones críticas sobre la financiación de la lucha contra el cambio climático”, afirmó.
La transición energética y el futuro de la minería, especialmente el litio, también estuvieron en la agenda de la COP29.
“La meta de financiamiento de la COP29 debe incluir financiación en condiciones favorables para que los países productores de minerales en transición logren un valor añadido significativo y aborden los cuellos de botella energéticos, de infraestructuras y de mano de obra calificada”, declaró Suneeta Kaimal, autora del informe de la ONU y presidenta del Natural Resource Governance Institute.