Macroeconomía

La canasta de subsidios sigue en baja y acumula a julio una retracción de 39%

El Estado transfirió al sector energético poco más de US$ 4.000 millones en los primeros siete meses del año. Qué tres grandes factores explican esa baja y cuáles son las empresas que más aportes recibieron.

La canasta de subsidios sigue en baja y acumula a julio una retracción de 39%
La mayor producción de gas local y sus obras de transporte son parte de las claves del descenso.
La mayor producción de gas local y sus obras de transporte son parte de las claves del descenso.

Los subsidios al sector energético experimentaron una sensible contracción a lo largo de los primeros siete meses de 2024, verificándose un ahorro de US$ 2533 millones respecto a idéntico período del año pasado. Esta disminución de las transferencias del Tesoro estuvo asociada a diversos factores como la caída en los costos de abastecimiento, la política tarifaria instrumentada y el retraso o renegociación de los montos que debería devengar el Estado Nacional, entre otros.

De todas formas, el factor determinante en la reducción de los subsidios a la energía estuvo dado por el impacto de la ampliación en la capacidad de transporte de gas natural desde la cuenca Neuquina sobre los costos de abastecimiento del sistema. Así, la mayor disponibilidad de gas natural de origen local permitió disminuir importaciones, que se hubieran efectuado a un mayor costo.

De acuerdo a un análisis de la consultora Economía & Energía (E&E), sobre la base de datos de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (Asap), el detalle mensual indica que en julio el Tesoro transfirió por subsidios US$ 875 millones, mayormente concentrados en los compromisos de Cammesa y de Enarsa, muy por encima de los US$ 446 de junio pero por debajo de los más de US$ 1000 millones de abril y mayo, que reflejaron los atrasos acumulados en el primer trimestre.

En el análisis del acumulado de los primeros siete meses del año los subsidios totales alcanzaron los US$ 4.031 millones, un descenso del 39% respecto a los US$ 6.564 millones del mismo período del año pasado. De ese monto global, la mayor erogación en lo que va del año correspondió a las transferencias a Cammesa por US$ 2.537 millones, con un baja del 30% respecto al año pasado.

El resto de los subsidios cursados se dirigieron fundamentalmente a cubrir los compromisos de Enarsa por unos US$ 1.339 millones, también con una fuerte baja interanual de 46% respecto a los US$ 2.480 millones del mismo período de 2023, mientras que por los compromisos del Plan Gas los pagos del Estado ascendieron a US$ 97 millones con una retracción del 45% frente a los US$ 175 millones del año pasado.

Estas cifras se dan en el marco de una política macroeconómica que permitió al gobierno alcanzar en los primeros siete meses del año un superávit primario y financiero. Dicho resultado se explicó enteramente por la disminución del gasto primario, que se redujo un 30,9% interanual en términos reales, mientras que los ingresos disminuyeron un 4,9%.

Los impuestos al comercio exterior resultaron determinantes para morigerar la contracción de los ingresos (lo que abre un interrogante con la disminución del impuesto PAIS), pero se destaca que si bien la disminución de los subsidios pagados al sector energético en el período enero-julio fue significativa (-41%), sólo explica el 12% de la reducción del gasto primario.

En ese escenario, los precios de la energía se recuperaron, en términos reales, respecto a la contracción que habían experimentado a lo largo del segundo semestre del año pasado. Sin embargo, el objetivo de converger a una tasa de inflación mensual por debajo del 3% podría implicar en los próximos meses una mayor presión sobre la evolución de los precios regulados, entre ellos, los de la energía.

Las modificaciones correspondientes a los servicios energéticos en lo que va del año reflejan que en generación los precios se incrementaron en febrero, junio, agosto y a partir del 1 de septiembre aumentará un 5% el precio de la energía y un 5% la potencia. Además, desde junio hay un único precio de energía para toda la demanda de distribuidora.

A pesar del anuncio de implementación de una Canasta Básica Energética, los usuarios de nivel 2 y 3 reciben un porcentaje de descuento sobre el bloque base de consumo, por lo que los usuarios residenciales y comerciales aún perciben subsidios sobre el costo de la energía.

El componente de transporte eléctrico también aumentó en los mismos meses y adicionalmente a partir del 1 de septiembre aumentó en un 6%. Finalmente, el VAD para el Área Metropolitana se incrementó en un 274% para usuarios residenciales y 363% para los usuarios comerciales en febrero de 2024 y un 3% en agosto.

En materia de gas, los precios se incrementaron en abril, junio, agosto y a partir del 1 de septiembre el PIST aumentará un 4,7% en dólares. El transporte se incrementó en abril y agosto y se espera una nueva actualización con los nuevos cuadros tarifarios, mientras que el componente de las distribuidoras se incrementó en un 645% para los usuarios residenciales y un 1421% sobre los usuarios del servicio general en abril de 2024 y un 4% en agosto.

Finalmente, un aspecto que también tiene relación con el nivel de subsidios es el balance comercial energético, ya que el abastecimiento de mayor producción local permite reducir el costo del gas y la electricidad, y en consecuencia el gasto final del Estado.

En este sentido, el sector energético verificó una sustancial mejora en su resultado comercial, pasando de un déficit de US$ 1158 millones en los primeros siete meses de 2023 a un superávit de US$ 2933 millones en idéntico período del presente año. Ese resultado obedeció a un incremento de las exportaciones e US$ 1258 millones, fundamentalmente gracias a las mayores cantidades de petróleo exportado, así como a una disminución en las importaciones de US$ 2834 millones.

Siempre en el mismo acumulado del año, las exportaciones crecieron un 29% al pasar de US$ 4407 millones en 2023 a US$ 5665 en el reciente período. Por el contrario, las exportaciones cayeron abruptamente un 51%, como consecuencia de compras realizadas en los primeros siete meses de 2023 por US$ 5565 millones ante los US$ 2731 del presente año.

Esto último, vinculado más a un desarrollo de infraestructura e inversiones sectoriales que permitió el remplazo de importaciones, representó la caída más notoria por sobre rubros como bienes intermedios (-24%), bienes de capital (-21%), piezas y accesorios (-25%) o bienes de consumo (-21%), aunque todos estos marcados por un contexto macroeconómico recesivo.

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