Transición energética
Distribución eléctrica: proponen avanzar hacia una mayor electrificación de la demanda
La Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica Latinoamericana (ADELAT) presentó un estudio en el que asegura que los sistemas energéticos se están descarbonizando. El concepto de resiliencia y el nuevo paradigma regulatorio.
La resiliencia de los sistemas de distribución eléctrica se ha convertido en un tema de vital importancia en el contexto de calentamiento global y transición energética. La frecuencia y severidad de los eventos de gran impacto, como huracanes, tormentas, inundaciones, nevadas, incendios, y olas de calor, han aumentado notablemente.
Estos eventos representan desafíos para la infraestructura de distribución eléctrica, especialmente en América Latina, una región caracterizada por su vulnerabilidad climática y diversidad geográfica, y con infraestructuras que fueron construidas con base en parámetros que están siendo superados rápida e irreversiblemente.
El concepto de resiliencia de los sistemas de distribución eléctrica y sus recomendaciones para un nuevo paradigma regulatorio forman parte del trabajo publicado recientemente por la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica Latinoamericana (ADELAT).
"Nuestros sistemas energéticos se están descarbonizando y tienden a una mayor electrificación de la demanda. A medida que el avance hacia la electrificación aumenta la dependencia de la red eléctrica para satisfacer las necesidades básicas, las amenazas del cambio climático requerirán una mayor resiliencia de la infraestructura, pues las fallas en el servicio tendrán mayores impactos sobre las actividades productivas y la sociedad en general", detalló el informe.
Se estima- según ADELAT- que por cada dólar invertido en infraestructura resiliente al clima, se ahorran seis dólares. Según el Banco Mundial, si las acciones para construir resiliencia se retrasan 10 años, el costo casi se duplicará.
"En algunos países vulnerables, las redes subterráneas pueden reducir significativamente el daño por impactos climáticos y ahorrar costos de recuperación, aunque puedan requerir un desembolso inicial mayor que las redes aéreas. La resiliencia también facilita la transición energética, permitiendo más soluciones de electrificación y acelerando la transición a energías renovables, que a menudo son sensibles a un clima cambiante. Los eventos de gran impacto pueden tener consecuencias en la infraestructura de distribución y la continuidad del servicio", explicaron.
Y agregaron que "resulta esencial incorporar el concepto de resiliencia en redes de distribución al nivel de la política pública y su posterior desarrollo regulatorio, para fomentar la inversión en infraestructura, promover la adopción de tecnologías avanzadas de pronóstico y gestión de crisis, y establecer mecanismos de coordinación y respuesta eficaces",
Los países de América Latina recién están dando los primeros pasos para incorporar la resiliencia como un objetivo de la regulación. La resiliencia solo está considerada en algunos documentos generales de política y transición energética que aún no se han concretado en medidas regulatorias.
En cuanto al monitoreo y anticipación, solo en algunos países se utilizan sistemas de análisis de riesgo climático que ayudan a las distribuidoras a planificar y desplegar recursos.
En Brasil existen herramientas de análisis climático que permiten identificar las regiones más propensas a sufrir eventos extremos, comparando datos históricos y modelos de predicción, para crear un mapa de amenaza climática.
En Argentina las distribuidoras deben contar con centros de control, grupos de trabajo, personal entrenado y recursos para activar los protocolos de los Planes Operativos de Emergencia (POE). Esto se complementa con planes de mantenimiento preventivo y simulacros periódicos.