2026-06-08

Transición energética

América Latina busca acelerar la reducción de metano para fortalecer la seguridad energética

Representantes de gobiernos, empresas energéticas, organismos multilaterales, centros de investigación y especialistas de más de 20 países participarán los días 8 y 9 de junio en la III Cumbre Regional de Metano, un encuentro que buscará impulsar acciones concretas para reducir uno de los gases de efecto invernadero con mayor impacto sobre el calentamiento global.

Organizada por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), junto con el Ministerio de Minas y Energía de Brasil y diversos socios internacionales, la cumbre pondrá el foco en uno de los principales desafíos de la agenda energética global: disminuir las emisiones de metano sin comprometer el abastecimiento energético y aprovechando oportunidades económicas asociadas a la recuperación de gas.

El encuentro se desarrollará en un contexto en el que los países de la región buscan equilibrar sus objetivos climáticos con la necesidad de garantizar inversiones, aumentar la producción energética y mejorar la competitividad de sus industrias.

La relevancia del tema responde al creciente consenso científico sobre el papel del metano en el calentamiento global. Aunque permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, el metano posee una capacidad de calentamiento aproximadamente 80 veces superior durante sus primeros veinte años de permanencia atmosférica. Según estimaciones internacionales, es responsable de cerca del 30% del incremento de la temperatura global registrado desde la era preindustrial.

Por esta razón, numerosos organismos consideran que la reducción de emisiones de metano representa una de las herramientas más rápidas y efectivas para desacelerar el calentamiento global durante las próximas décadas.

Las cifras reflejan la magnitud del desafío. Durante 2025, las emisiones globales de metano provenientes de las actividades vinculadas al petróleo, el gas natural y el carbón alcanzaron aproximadamente 124 millones de toneladas. El sector energético, por sí solo, explicó cerca del 40% de las emisiones antropogénicas mundiales.

A pesar de la disponibilidad de tecnologías para detectar, monitorear y reducir fugas, los avances globales continúan siendo insuficientes y aún no se observan reducciones significativas en los niveles de emisiones.

Una oportunidad para América Latina

En América Latina y el Caribe, la problemática adquiere una dimensión estratégica tanto desde el punto de vista ambiental como económico.

De acuerdo con datos del Global Methane Tracker 2026, los países de Centro y Sudamérica emitieron cerca de 8 millones de toneladas de metano asociadas al sector de los combustibles fósiles durante 2025.

Sin embargo, los especialistas estiman que hasta el 75% de esas emisiones podrían eliminarse mediante tecnologías ya disponibles en el mercado. Una parte significativa de esa reducción incluso podría realizarse a costos relativamente bajos gracias a la captura y aprovechamiento comercial del gas que actualmente se libera o se desperdicia durante los procesos de producción y transporte.

Este potencial convierte al metano en un área de especial interés para gobiernos y empresas, ya que permite combinar beneficios ambientales con mejoras operativas y nuevas fuentes de ingresos.

"Reducir emisiones de metano no solo contribuye a los compromisos climáticos internacionales, sino que también mejora la eficiencia energética y fortalece la competitividad de la industria regional", señalan los organizadores del encuentro.

La cumbre abordará una amplia agenda de temas vinculados a la gestión de emisiones en los sectores petrolero y gasífero, el desarrollo de proyectos de biogás y biometano, la implementación de sistemas de medición, reporte y verificación (MRV) y el uso de tecnologías satelitales para el monitoreo de emisiones.

También se analizarán marcos regulatorios, experiencias exitosas en distintos países de la región y oportunidades para fortalecer la cooperación técnica entre gobiernos y empresas.

Uno de los ejes centrales será la búsqueda de mecanismos que permitan acelerar la adopción de estándares internacionales en materia de monitoreo y transparencia, un aspecto que adquiere creciente relevancia para acceder a mercados que exigen combustibles con menor intensidad de emisiones.

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