2026-06-08

Mercado petrolero

La OPEP+ aumenta la producción, pero Ormuz limita las exportaciones

La alianza OPEP+ aprobó el último domingo un nuevo incremento de sus cuotas de producción de petróleo para julio, en un intento por continuar recuperando parte de los recortes voluntarios aplicados durante los últimos años.

La decisión contempla una suba de 188.000 barriles diarios, la cuarta consecutiva desde abril, aunque el impacto sobre el mercado global podría resultar limitado debido a las restricciones que genera el conflicto en Oriente Medio y el cierre del estratégico estrecho de Ormuz.

La medida fue acordada por Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Argelia, Kazajistán y Omán, países que vienen liderando el proceso de flexibilización de los recortes voluntarios implementados en 2023 para sostener los precios internacionales del crudo en un contexto de desaceleración económica global y menor crecimiento de la demanda.

Según informó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el aumento aprobado para julio es idéntico al que comenzó a regir en junio y levemente inferior a los incrementos de abril y mayo, que habían alcanzado los 206.000 barriles diarios cada uno.

Con esta nueva decisión, los países participantes habrán incrementado formalmente sus objetivos de producción en cerca de 800.000 barriles diarios desde abril, como parte de una estrategia gradual destinada a revertir un recorte total de 1,65 millones de barriles diarios aplicado hace tres años.

Sin embargo, más allá de los anuncios oficiales, la capacidad real de esos productores para colocar mayores volúmenes en el mercado continúa condicionada por la situación geopolítica en el Golfo Pérsico.

El cuello de botella de Ormuz

El principal obstáculo para una expansión efectiva de la oferta petrolera sigue siendo el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo y paso obligado para buena parte de las exportaciones de petróleo y gas de Oriente Medio.

Por ese corredor marítimo circula habitualmente cerca del 20% del petróleo y del gas natural comercializado a nivel global. Desde el recrudecimiento de la guerra en Irán, el tránsito marítimo se ha visto severamente afectado, generando retrasos logísticos, mayores costos de transporte y una significativa reducción de los embarques.

La situación ha provocado que numerosos analistas relativicen el impacto de los aumentos de producción anunciados por la OPEP+, ya que buena parte de esos barriles adicionales enfrenta dificultades para llegar a los mercados consumidores.

Como consecuencia de estas restricciones, los precios internacionales del petróleo continúan operando por encima de los 90 dólares por barril, pese a los reiterados anuncios de incrementos productivos y a las expectativas periódicas de una eventual salida diplomática al conflicto.

Caída de la producción efectiva

Los últimos datos difundidos por la propia OPEP muestran la magnitud del impacto que la crisis regional está teniendo sobre la oferta mundial.

De acuerdo con el informe mensual correspondiente a mayo, que recopila datos de producción de abril, la extracción conjunta de la alianza OPEP+ cayó hasta 33,2 millones de barriles diarios, muy por debajo de los casi 43 millones registrados en febrero, antes de que la escalada bélica afectara la navegación en el Golfo.

La diferencia representa una reducción cercana al 23% de la producción que mantenía el grupo antes del agravamiento del conflicto, reflejando que los problemas logísticos y de transporte están teniendo un efecto incluso mayor que las decisiones formales sobre cuotas de producción.

Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que alrededor de 14 millones de barriles diarios permanecen temporalmente fuera del mercado debido a las limitaciones operativas derivadas de la crisis en la región.

La decisión de continuar aumentando gradualmente las cuotas refleja la intención de Arabia Saudita y Rusia de enviar una señal de estabilidad al mercado y demostrar que la alianza mantiene capacidad para responder ante eventuales faltantes de oferta.

No obstante, los analistas consideran que el principal objetivo de la medida es sostener la confianza de los consumidores y evitar mayores presiones alcistas sobre los precios, más que generar un incremento efectivo e inmediato en las exportaciones.

La política actual combina una flexibilización gradual de los recortes con un monitoreo permanente de la evolución del conflicto regional y de la demanda global, especialmente en Asia, donde China e India continúan siendo los principales motores del consumo energético.

Te puede interesar