2025-10-04

Panorama político de Vaca Muerta

El petróleo manda, a la espera de las definiciones del GNL

El sector energético atraviesa días que podrían ser decisivos: mientras el VMOS avanza y permitirá consolidar el canal exportador de petróleo, vienen semanas trascendentes para un proyecto de máximo alcance para el país: el LNG Argentina, que podría apuntalar los futuros desarrollos de Vaca Muerta.

La postal que entrega hoy el sector energético muestra un péndulo entre certezas y expectativas. Manda el petróleo, con volúmenes que ya ubican a la Argentina con otro hito histórico: el equivalente al 15% del crudo que producen centro y Sudamérica proviene del país, según el último informe de la consultora Economía y Negocios, que hizo foco en la producción más alta en lo que va del siglo. Al mismo tiempo, la escena se abre hacia un desenlace mayor: las definiciones del proyecto LNG Argentina, que en palabras del presidente de YPF, Horacio Marín, en una entrevista exclusiva con Mejor Energía, están en el centro de los movimientos de los próximos días.

El FID técnico y los acuerdos para la construcción de los buques de licuefacción son la llave para el salto más ambicioso de la industria. Dos años podrían separar a Vaca Muerta de comenzar a transitar el camino que la convertiría en un polo exportador de gas natural licuado (GNL) a escala global, con la infraestructura necesaria para competir en un mercado que se mueve entre las preguntas sobre el suministro en la transición energética y las tensiones geopolíticas que inciden en todo el mundo.

Mientras tanto, el petróleo traza el rumbo más notorio e inmediato. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ya alcanzó un 30% de avance en su construcción, un ritmo que lo encamina hacia su puesta en marcha a finales del 2026. La traza de 437 kilómetros desde Añelo hasta Punta Colorada, en Río Negro, es la primera transformación estructural de la costa norte de la Patagonia con mirada exportadora petrolera.

El tendido contempla un caudal inicial de 190.000 barriles diarios (bpd), que se ampliará a 370.000 bpd en su segunda etapa y hasta 550.000 bpd en su tercera fase. Se trata del ducto exportador que, en el corto y mediano plazo, permitirá que Argentina tenga en el crudo una de sus principales cartas para el ingreso de divisas.

El gobierno de Río Negro ya se prepara para esa foto: programas de capacitación, planes de infraestructura local y generación de mano de obra se abren paso en torno a Punta Colorada, epicentro de la transformación que unirá la producción neuquina con el Atlántico. (Hacia el Pacífico, OTASA ya vincula a Vaca Muerta con Concepción, el principal punto de refinación de Chile).

El final de esta semana dejó también el detalle del ritmo de la actividad en Neuquén a la salida del invierno. Las etapas de fractura mostraron una baja del 15% respecto del mes anterior (con salto interanual del 30%): septiembre cerró con 1.831 punciones, frente a las 2.136 de agosto. El dato no implica una ruptura con el ciclo previo: se trata de una meseta en niveles históricamente altos, con tres meses consecutivos que combinaron picos récord de producción de gas —por el ciclo invernal en el Hemisferio Sur y la disponibilidad de vías de transporte— y un sostenido crecimiento de la demanda petrolera. El contexto local se apoya, además, en las obras de Oldelval, que ampliaron la capacidad de bombeo y permitieron sostener mayores volúmenes de transporte hacia las terminales de exportación y los principales centros de refinación del país, en la provincia de Buenos Aires.

Las grandes operadoras definen su hoja de ruta para el 2026. Octubre, en suma, es el mes que marcará la agenda política nacional, que busca apuntalamiento en Estados Unidos.

El petróleo argentino fluye con holgura para satisfacer la demanda interna y para las exportaciones que hoy canaliza Chile y las terminales atlánticas (Neuquén se convirtió en la cuarta provincia exportadora del país en términos generales); el gas espera la resolución de los acuerdos que catapulten el LNG Argentina. La macroeconomía, sin embargo, no deja de gravitar: dólar contenido camino a las elecciones, costos en alza e inflación generan un ruido que las compañías procesan en su estrategia de inversiones.

Así, la semana cierra con un cuadro singular: Argentina llegó a una senda de mejores marcas históricas producción de crudo, consolida el avance de la obra que definirá su principal vía exportadora y se mantiene a la espera de una definición que podría marcar una nueva época: los acuerdos que podrían dar luz verde al LNG Argentina.

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