Panorama político de Vaca Muerta
Vaca Muerta, entre el impulso exportador y los desafíos del crecimiento local
El camino exportador del shale oil tuvo una de esas fotos para atesorar. El tendido que le puede cambiar parte de la cara a la economía argentina, el Vaca Muerta Sur, ya se está soldando. Se trata de la vía adicional para el crudo no convencional, que permitirá afianzar la salida al mundo de la marca del shale argentino, que viene erigiéndose en un puntal del saldo positivo de la balanza comercial energética del país. Sin esos dólares, la crisis macro profundizaría sus ciclos de pesadilla. El cuarto trimestre del 2026 sigue como la meta de llegada para esa tubería que unirá Añelo y cruzará buena parte de Río Negro, hacia Punta Colorada.
El petróleo Brent sigue ofreciendo un guiño a los principales yacimientos no convencionales. Los 62 dólares de este fin de semana son un aliciente para la competitividad ganada en Neuquén. Las productoras lo saben: en el corto y mediano plazo tienen muchas chances de seguir creciendo, siempre con la mirada puesta en los coletazos de la geopolítica y sus efectos locales más notables que nunca. A decir verdad, nada que no contemplen en los períodos de décadas en los que miden sus inversiones. Sólo que el momento de crecimiento impone desafíos adicionales.
Porque hay un vínculo directo entre los valores redituables del barril para Vaca Muerta y la expansión desbordada (demográfica, social, económica) que protagonizan Añelo y sectores sociales de la Confluencia, el grupo de ciudades que fungen de sostén para toda la logística de Vaca Muerta. Pero también hay una línea directa con las definiciones políticas que tendrán una cita crucial en las elecciones de medio término del Congreso de la Nación.
Así, el contexto de las inversiones en Neuquén se lee, cuanto menos, en una doble variante: la de la clave macro de los dólares del FMI (y para qué alcanzan), y la de qué tanto puede el gobierno nacional trasladar su victoria electoral más importante del año en la arena política (Capital Federal) al resto del país (lo que también supone desafíos para los gobiernos locales).
La actualidad del shale oil define la instantánea del crecimiento (más de 1.200 pymes; 28.000 empleos directos en la Cuenca Neuquina; la promesa de un tope de casi 10.000 millones de dólares de inversión en el 2025; la proliferación de récords históricos). Mientras el mediano y largo plazo están signados por la ruta paralela del objetivo largamente deseado por el grueso de la industria: producir gas natural licuado (GNL), que como se viene diciendo, está al alcance de la mano para los términos relativos de la corta historia no convencional de Argentina.
Brasil es esa suerte de paso previo a la quimera cumplible del shale gas. Esta semana, el subsecretario de Combustibles Líquidos y Gasíferos de la Nación, Federico Veller, aseguró que el gobierno de Javier Milei flexibilizará las normas para fijar el precio mínimo de exportación de gas natural, con el fin de que la molécula sea más competitiva en el mercado brasileño.
Es importante (está claro que la necesidad tiene cara de hereje): pasan los años y las administraciones y Brasil sigue creyendo en el gas de Vaca Muerta, sobre todo luego de la debacle del aprovisionamiento boliviano. El gigante sudamericano busca esquivar la coyuntura de precios internacionales y encontrar algo más de estabilidad desde Argentina, si es que el país se quita el lastre histórico, del que supo Chile en la era previa a Vaca Muerta. Como sea, Jair Bolsonaro y, del otro lado del abismo ideológico y político, Lula Da Silva apuntalaron, cada uno a su forma, la misma mirada.
El tablero de las diferencias en un año electoral
En el plano local, el gobierno sigue jugando cartas en ese complejo escenario en el que le toca gobernar: el de los buenos problemas del crecimiento en un segmento importante del territorio provincial y la marejada poblacional que reedita una nueva era de la histórica expansión atada a procesos productivos. Es la foto general, claro. Hay miles atados al ciclo de bonanza pero otros tantos miles que no logran hacer pie en él. El gobierno de Rolando Figueroa impulsa la agenda de la “licencia social” y se muestra activo en acuerdos con las petroleras (que financiarán rutas clave del sector petrolero; ya invierten en el plan de becas Gregorio Álvarez), en los que comunica inversiones para atenuar el impacto de ese crecimiento.
Al mismo tiempo, se diferencia de la coyuntura nacional. En el discurso, el impulso a la obra pública es una de las formas menos confrontativas que tiene para diferenciarse de Nación en un año electoral. También, el discurso del resguardo de la “neuquinidad”, para los que siempre fueron neuquinos y para esos que se integran a la dinámica que tan solo en la capital implica la llegada de unas 10 familias diarias. “Para que al país le vaya bien, a Neuquén le tiene que ir bien”, dice el gobernador, que en octubre medirá sus propios candidatos con los que resulten en el plano local de La Libertad Avanza.
Esta semana, en la previa de una reunión de mandatarios provinciales en el Consejo Federal de Inversiones, se mostró de acuerdo con dar un debate por una reforma fiscal con otro tipo de distribución. Esta es la posición oficial al respecto: “A los neuquinos nos reparten el 1,7 por ciento de lo que se termina recaudando de los impuestos, mientras que la provincia produce más del 4 % del Producto Bruto Interno”, sostuvo.
“Estamos siendo castigados por el permanente fenómeno migratorio, es decir, gente que viene a buscar oportunidades en Neuquén, en tanto que las provincias que se quedan con menos habitantes siguen recibiendo impuestos calculados por el mismo coeficiente que cuando tenían otro número de habitantes”, señaló.
En la política local, esta semana hubo dos resultados electorales de magnitud. Por un lado, uno vinculado al frente sindical con impacto directo en la vida cotidiana: el sector docente y la marcha del ciclo escolar. El oficialismo dentro del gremio de los docentes (ATEN) conservará la conducción. Fany Mansilla será sucesora de Marcelo Guagliardo en la secretaría general. Uno de los interrogantes para el gobierno era una eventual convivencia en un año electoral con los sectores de izquierda que se medían en la contienda y no se impusieron. En la previa, sobre finales del año pasado, la provincia se apuró en cerrar los acuerdos salariales trimestrales atados a IPC con los sindicatos estatales. En parte, es lo que permitió cierto clima social contenido.
En otra foto de la semana, la actual conducción del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa, liderada por Marcelo Rucci, logró imponerse en la interna. Ante la ausencia de una lista opositora, Rucci será proclamado el 22 de junio por un nuevo período frente al gremio de mayor poder en Vaca Muerta, con cuatro años por delante que podrían ser los de mayor actividad y desafíos laborales en la historia petrolera de la Cuenca Neuquina. Hacia el 2030, de acuerdo a lo que dice el gobierno neuquino, se generarán unos 15.000 nuevos puestos de trabajo en Neuquén. El gremio sigue negociando con las cámaras empresarias. En paralelo, Rucci lanzó públicamente Fuerza Neuquina y Federal, una plataforma partidaria con la que busca incidir en la arena política hacia el 2027.