2025-01-03

Política tarifaria

Cómo evolucionaron las tarifas energéticas frente a la volátil macroeconomía del 2024

A la espera de la publicación del índice general de precios de diciembre, y con ello el cierre de un año más que complejo y heterogéneo en lo económico, el análisis de la evolución de las tarifas energéticas no puede desengancharse de lo que pasó con la macro en los últimos doce meses que, pese a algunos análisis previos, tuvo un marco de reducida conflictividad social.

En noviembre de 2024 -último dato publicado por el Indec hasta el 14 de enero-, los precios regulados relevados por el IPC marcaron una variación interanual del 257%, mientras que el nivel general de precios y la inflación núcleo experimentaron en ese mismo período un aumento del 166% y del 155%, respectivamente.

En este marco, la consultora Economía y Energía (E&E) analizó que la tarifa residencial promedio en el Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA) se ubicó, en términos reales, un 34% por encima de lo verificado en 2023 en el caso de la energía eléctrica, mientras que en gas natural el incremento fue del 51%. En ambos casos, los mayores aumentos recayeron sobre los sectores de ingresos medios y bajos que conforman los segmentos N3 y N2, respectivamente.

El capítulo "Vivienda, agua electricidad y otros combustibles" es el que muestra el mayor incremento interanual de los distintos componentes del IPC. Es que la recomposición en el valor de las tarifas de energía eléctrica y gas natural, así como en el precio en los surtidores, tras el abaratamiento que habían experimentado durante el segundo semestre de 2023, explicaron en buena medida esta trayectoria.

Así, el reacomodamiento de la estructura de precios relativos, tras el retraso que habían experimentado los precios regulados a lo largo de los últimos años, condujo a un sensible incremento de los mismos durante el 2024.

El análisis permite señalar que tras un comienzo de año con un elevado nivel de incertidumbre, el cierre de 2024 mostró un contexto de estabilidad  marcado por la desaceleración de la variación de los precios, la progresiva recuperación en el nivel de actividad, la contracción de la brecha cambiaria y la disminución del riesgo país.

En el segmento del servicio eléctrico, el mantenimiento de los cuadros tarifarios durante la segunda mitad del año pasado, en un contexto de inflación, condujo a un sensible abaratamiento de las tarifas de energía eléctrica en términos reales. En consecuencia, los incrementos aprobados durante el año determinaron que la tarifa promedio en 2024 se ubique un 34% por encima de 2023.

En el caso del gas natural, los incrementos fueron más significativos producto del atraso que experimentaba el valor agregado de distribución y transporte. Por lo tanto, en términos reales, las tarifas de gas en la región metropolitana se incrementaron interanualmente en un 51%.

En el caso de los combustibles de venta al público, luego de los incrementos que se dieron entre octubre de 2023 y enero de 2024, los aumentos de los precios en las estaciones de servicio estuvieron por debajo de la inflación, resultando en un abaratamiento de los mismos en términos reales como parte de un anclaje de precios generales.

Las exportaciones de petróleo permitieron un superávit inédito en la balanza energética.

Sin embargo, medidos en dólares, los precios de los combustibles en surtidor tendieron a incrementarse al punto que el valor del crudo local estuvo alineado con su valor de paridad de exportación, para lo cual la apreciación real del tipo de cambio resultó un factor determinante.

En términos de la balanza comercial energética, los 11 meses de 2024 muestran un saldo positivo de u$s 4.806 millones, un desempeño inédito para los últimos 20 años e impensado a comienzos de 2024 luego que en el mismo período de 2023 mantenía un rojo de u$s 418 millones.

En cuanto a los subsidios al sector energético se redujeron un 36% interanual, lo que se motivó por una mayor disponibilidad de gas local, que condujo a una contracción de las importaciones; un incremento del precio sobre los usuarios comerciales de energía eléctrica desde principios de 2024; y un incremento del precio de la energía sobre los usuarios residenciales.

Para el análisis del Observatorio UBA-Conicet, en los hogares del AMBA se pagan tarifas de servicios públicos que, en promedio, cubren el 52% de los costos y, por lo tanto, el Estado se hace cargo del 48% restante. Sin embargo, esta cobertura es dispar entre segmentos de hogares y entre servicios, inclusive.

A futuro, mientras se proyecta un 2025 con un saldo de balanza energética de u$s 8.000 millones por el incremento de las exportaciones y la reducción de las importaciones, se avizora que el año electoral reforzará la necesidad de profundizar el sendero descendente en el ritmo de variación de los precios, para lo cual seguramente el gobierno instrumente medidas para disminuir la tasa de depreciación de la moneda.

En este marco, el análisis de E&E entiende que probablemente se desacelere el incremento de precios de la energía, aunque de todas formas, de mantenerse la tendencia actual del tipo de cambio, el sector energético no debería enfrentar desafíos significativos en materia de precios.

Las tarifas de gas en la región metropolitana se incrementaron interanualmente en un 51%.

En una visión de mediano plazo, el aumento de las exportaciones, fundamentalmente energéticas y mineras, permitirá morigerar la restricción externa que enfrentó la economía Argentina en las últimas décadas.

Sin embargo, ello difícilmente logre alcanzar un superávit persistente en la cuenta corriente, con lo cual la sostenibilidad del actual tipo de cambio dependerá de la posibilidad del acceso a fuentes de financiamiento adicional a lo largo de los próximos años.

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