Vaca Muerta y licencia social

La relación con las comunidades también reduce el riesgo financiero de los proyectos

Pablo Lumerman, de la consultora Liquen, sostuvo que el diálogo temprano entre empresas, comunidades y organismos públicos ayuda a prevenir conflictos y puede mejorar las condiciones de financiamiento. También planteó que el desafío es avanzar hacia proyectos que dejen mejores condiciones sociales y ambientales en los territorios.

La relación con las comunidades también reduce el riesgo financiero de los proyectos
En el desarrollo de Vaca Muerta, la gestión de los vínculos con las comunidades pasó a ser un tema clave.
En el desarrollo de Vaca Muerta, la gestión de los vínculos con las comunidades pasó a ser un tema clave.

En el desarrollo de Vaca Muerta, la gestión de los vínculos con las comunidades dejó de ser un aspecto periférico para convertirse en un factor que puede incidir en la continuidad y el financiamiento de los proyectos.

Así lo señaló Pablo Lumerman, integrante de la consultora Liquen, durante una entrevista realizada en el stand de Mejor Energía y Prima Multimedios en la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026.

Lien trabaja en la prevención y gestión constructiva de conflictos entre proyectos y sus grupos de interés: comunidades, gobiernos, universidades y vecinos.

Según explicó Lumerman, la consultora analiza los contextos y acompaña a las empresas en el diseño de estrategias para anticipar tensiones, mejorar el diálogo y abordar las negociaciones con quienes pueden verse afectados por una iniciativa.

Al repasar la evolución de la actividad en Neuquén, describió los primeros años de expansión de Vaca Muerta como una etapa de aprendizaje, marcada por conflictos, paralizaciones y cuestionamientos a los proyectos.

En los últimos años, indicó, se consolidaron mecanismos de diálogo entre empresas, comunidades y el Estado, y las compañías desarrollaron más herramientas para gestionar sus relaciones con el territorio.

Sin embargo, advirtió que la magnitud y la velocidad de crecimiento de la actividad requieren una mirada integral.

"No alcanza con fortalecer las capacidades de las empresas: también es necesario que los gobiernos y las comunidades conozcan los canales para presentar propuestas y reclamos antes de que las diferencias escalen. Cuando eso no ocurre, sostuvo, los conflictos pueden afectar la eficiencia de los proyectos y generar costos para todos los actores", afirmó.

Lumerman vinculó esa gestión con las exigencias de bancos e inversores. Como ejemplo, mencionó los requisitos sociales y ambientales que las entidades financieras establecen para respaldar proyectos, así como la necesidad de documentar las prácticas y reportar sus resultados.

En ese marco, citó un estudio según el cual el 70% de los proyectos que trabajan proactivamente en la protección de servicios ambientales y en su relación con las comunidades reducen significativamente su riesgo financiero.

El consultor también planteó que el objetivo debería superar la compensación de las emisiones. Habló de un enfoque de desarrollo regenerativo, en el que las operaciones contribuyan a mejorar las condiciones ambientales y sociales del área donde se desarrollan.

"Para Vaca Muerta, eso implicaría evaluar qué legado deja la actividad en el territorio, además de los beneficios económicos y productivos" dijo.

En relación con la consulta previa a los pueblos indígenas, Lumerman sostuvo que su aplicación puede favorecer el avance de los proyectos cuando se la entiende como una instancia para construir acuerdos y obtener consentimiento.

El desafío, agregó, es trabajar no solo con las comunidades mapuches, sino también con los vecinos y otros sectores que conviven con las operaciones.

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