Cifras del comercio exterior
La balanza energética aceleró el superávit tras el invierno, trepó a US$ 977 millones en agosto y roza los US$ 7.800 millones en el año
El petróleo se mantiene como el producto más exportado de la Argentina en el año, al representar el 9,9% de las divisas. Con el empuje del crudo, el superávit energético de los primeros ocho meses creció un 69,6% interanual y explicó el 42,9% del saldo comercial total del país.
La balanza energética arrojó en agosto un superávit de US$ 977 millones, cifra que superó los US$ 892 millones registrados en julio durante el pico invernal, pero que además acentuó la brecha positiva en términos interanuales respecto de los US$ 751 millones anotados en agosto de 2025.
Así se desprende de las cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en su informe del Intercambio Comercial Argentino (ICA). De los US$ 2.187 millones que arrojó el superávit comercial en agosto, el sector energético - contabilizando las exportaciones de Combustibles y energía (CyE) y las importaciones de Combustibles y lubricantes (CyL)- explicó el 44,7% del saldo positivo total.
En la perspectiva acumulada de los primeros ocho meses de 2026, la balanza de combustibles aportó US$ 7.834 millones netos, consolidándose como la responsable del 42,9% del superávit comercial global.
En el octavo mes de 2026, las ventas al exterior alcanzaron los US$ 1.494 millones, lo que significó una importante aceleración interanual del 41,2%. En términos absolutos, el complejo generó US$ 436 millones adicionales frente a los US$ 1.058 millones de agosto del año anterior.
El desempeño comercial combinó una mejora en los precios internacionales del 27,0% con una expansión en los volúmenes físicos despachados del 12,2%. Este crecimiento en la oferta exportable se apoyó en el empuje del petróleo crudo proveniente de la cuenca neuquina, los carburantes y el resto de los combustibles refinados.
En particular, los aceites crudos de petróleo generaron divisas por US$ 903 millones en el mes, ubicándose como el segundo producto individual más vendido por la Argentina detrás de la harina de soja (US$ 988 millones) al concentrar por sí solo el 10,2% del valor total de las exportaciones nacionales. Por el lado de las compras al exterior, las importaciones del rubro Combustibles y lubricantes totalizaron US$ 517 millones en agosto.
El número implicó una suba del 68,5% interanual (US$ 210 millones más que en agosto de 2025), un comportamiento en el que incidieron fuertemente los costos internacionales. El índice de precios de las importaciones del sector mostró un aumento del 34,0%, mientras que las cantidades físicas treparon un 24,3%.
El incremento en el flujo de divisas destinadas al exterior respondió a la importación de combustibles y lubricantes elaborados (+US$ 151 millones), a los que se sumaron compras operativas de gas natural licuado (GNL) desde Estados Unidos e importación de energía eléctrica proveniente de Brasil para cubrir los requerimientos de la demanda estacional.
Un cambio de tendencia
Al revisar la serie mensual de 2026, el comportamiento de la balanza comercial energética confirma un cambio de tendencia importante. Superada la presión estacional propia de los meses fríos, cuando la demanda prioritaria del sistema interno incrementó puntualmente las compras de GNL y electricidad, el balance entre exportaciones e importaciones reforzó su tendencia superavitaria, pasando de los US$ 892 millones de julio a rozar los US$ 1.000 millones de superávit en agosto. La perspectiva acumulada de los primeros ocho meses refleja la dimensión del complejo energético en la macroeconomía argentina.
Entre enero y agosto de 2026, las ventas externas de Combustibles y energía treparon a US$ 10.667 millones, lo que equivale a un aumento del 48,9% frente al mismo período del año pasado.
El salto estuvo motorizado por una suba del 16,5% en los precios medios de exportación y un alza del 27,8% en las cantidades físicas enviadas, lo que convirtió al sector en el rubro de mayor crecimiento en volumen de toda la matriz exportadora.
De esta manera, el segmento energético elevó su participación al 15,9% del total de las ventas externas del país, superando el 13,0% obtenido en el mismo lapso de 2025. En esa línea, el petróleo crudo se mantiene como el producto más exportado de la Argentina en lo que va del año, al representar el 9,9% del volumen global de divisas ingresadas.
En relación con las compras al exterior en el acumulado de ocho meses, las importaciones de Combustibles y lubricantes insumieron US$ 2.833 millones, lo que significó un aumento del 10,1% interanual en valores corrientes.
Sin embargo, la desagregación entre precios y cantidades físicas destaca la sustitución de importaciones lograda mediante la oferta local: mientras los precios promedios de importación subieron un 24,6%, los volúmenes físicos importados cayeron 11,6%.
Con estos números, la balanza comercial energética acumuló un superávit de US$ 7.834 millones en los primeros ocho meses de 2026, resultado que surge de restar los US$ 2.833 millones en importaciones a los US$ 10.667 millones exportados.
El resultado representa un crecimiento del 69,6% en comparación con el saldo positivo de US$ 4.620 millones observado en igual período de 2025 (US$ 7.164 millones exportados versus US$ 2.544 millones importados). El balance energético aportó así un flujo neto adicional de US$ 3.214 millones a las cuentas externas nacionales en el transcurso del año.
La incidencia del desarrollo hidrocarburífero también se refleja en la evolución de las exportaciones por región. En la Patagonia, el valor exportado en agosto trepó a US$ 1.469 millones (+71,1% interanual), empujado casi en su totalidad por el rubro Combustibles y energía, que sumó US$ 961 millones y explicó el 65,4% de los despachos totales de la zona. La región Pampeana fueron por US$ 488 millones en el mes (+71,8% interanual).
La mejora en los precios globales de la canasta exportable respecto de los insumos importados le generó a la Argentina un beneficio neto de US$ 348 millones durante agosto por el efecto favorable de los términos de intercambio.
Este impulso de precios, sumado al mayor volumen de crudo despachado, afianzó al complejo hidrocarburífero como base del superávit comercial, que acumula un saldo positivo de US$ 18.249 millones en 2026.