El saldo de la balanza gasífera fue el único rubro en rojo del intercambio energético de 2026 | Mejor Energía

Comercio exterior

El saldo de la balanza gasífera fue el único rubro en rojo del intercambio energético de 2026

Las importaciones de GNL y gas de Bolivia a precios altos llevaron el déficit del sector gasífero a US$ 543 millones en los primeros nueve meses. La brecha por las compras invernales contrarrestó el incremento de volumen de las exportaciones, aunque el saldo petrolero disimuló ese fenómeno.
El desafío que viene es revertir el déficit en la balanza comercial respecto del gas.
El desafío que viene es revertir el déficit en la balanza comercial respecto del gas.

A pesar de mantenerse como exportador neto en volúmenes físicos de gas natural, la Argentina registra un marcado deterioro de su balanza financiera en este segmento específico debido al saldo deficitario que impusieron las importaciones de gas natural licuado (GNL). No obstante, lejos de reflejar un rojo generalizado, este descalce convive con un robusto superávit en el complejo energético, el cual trepó hasta los US$ 9.428 millones en los primeros nueve meses de 2026.

Este déficit de la balanza gasífera promete ser rápidamente superado, no sólo por el inicio de los meses de menor demanda estacional, sino porque para el próximo año ya debería estar en marcha las ampliaciones de capacidad del Gasoducto Perito Moreno (Ex Néstor Kirchner) que lleva adelante TGS y que podría suplir al menos la mitad de las importaciones de GNL.

Pero bastante más entrado 2027, también asoma la puesta en marcha de la primera exportación argentina de GNL, a partir del proyecto de Southern Energy que encabeza Pan American Energy, junto a otros cuatro socios. Para el último trimestre del año se espera el inicio de la producción  y venta del buque licuefactor Hili Episeyo,  desde las costas de Río Negro.

Pero en el análisis actual de las cifras correspondientes a los tres primeros trimestres de 2026, realizada por la consultora especializada Economía y Energía, indica que el saldo comercial energético total de la Argentina anotó una mejora sustancial de US$4.069 millones, lo que representa un incremento interanual del 76%, al trepar desde los US$5.359 millones registrados en el mismo periodo 2025.

Este crecimiento global estuvo explicado principalmente por un incremento del 54% en las exportaciones totales del sector, las cuales compensaron con creces el aumento del 10% en las importaciones.

Los números macro

Dentro de esta dinámica macroeconómica, el petróleo se consolidó como el motor indiscutido de la bonanza externa, explicándose por su cuenta más de dos tercios de la mejora con un saldo positivo diferencial de US$2.864 millones impulsado por mayores volúmenes exportados y mejores cotizaciones internacionales. Durante varios meses del año el crudo fue el primer producto de exportación por sobre cualquier otro del sector agropecuario, como la soja.

A este desempeño, explica la consultora que dirige el economista Nicolás Arceo, se sumaron los aportes positivos de las naftas con US$ 604 millones adicionales -fruto de mayores saldos exportables y menores compras al exterior- y del gas licuado de petróleo (GLP) con US$97 millones. Sin embargo, el contrapunto negativo dentro de la estructura comercial estuvo protagonizado exclusivamente por el segmento del gas natural y el GNL.

Este sector se posicionó como el único rubro que restó en la balanza comercial energética de la Argentina durante los primeros nueve meses de 2026, acumulando un saldo desfavorable adicional de US$436 millones en comparación con el desempeño previo.

Este retroceso en las cuentas de intercambio obedece a una combinación de factoresvinculados a la dis parada de los precios internacionales, impulsada inicialmente por el conflicto en Medio Oriente y los daños sufridos en infraestructura clave de abastecimiento global, como las instalaciones de licuefacción en Ras Laffan (Qatar), sumado a las severas restricciones de tránsito en el estratégico estrecho de Ormuz.

Al desglosar los números del sector externo del gas natural y el GNL entre enero y septiembre de 2026, el volumen total importado promedió los 6,1 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d), superando los 5,0 MMm3/d ingresados durante los primeros nueve meses de 2025.

En términos financieros, la factura total de importación escaló hasta los US$1.058 millones en el acumulado del año, frente a los US$623 millones registrados en el mismo lapso del año anterior, lo que representa una expansión del monto importado del 70% (US$435 millones), según el repaso del trabajo de Economía y Energía.

Este incremento en los costos externos responde tanto a una mayor cantidad importada (+22%) como a una suba generalizada en el precio de adquisición del fluido, que pasó de un promedio de 12,5 dólares por millón de BTU (US$/MMBTU) en 2025 a 17,4 US$/MMBTU en 2026 (+39%).

El detalle de los componentes de abastecimiento externo evidencia que el incremento del volumen importado estuvo apalancado principalmente por las compras de gas natural proveniente de Bolivia, las cuales aumentaron en 1,2 MMm3/d, experimentando además un ajuste marginal de precios del 4%. Por otro lado, los carrgamentos de GNL para cubrir los picos de demanda estacional sufrieron un encarecimiento interanual del 47%.

Los picos mensuales más críticos de erogación financiera por importación de GNL se concentraron en los meses invernales de mayor demanda: mayo registró egresos por US$291 millones, junio alcanzó los US$372 millones y julio totalizó US$291 millones, con precios que en el mercado spot internacional rozaron o superaron los umbrales de máxima tensión tarifaria.

Así, al contraponer las importaciones con el volumen de las exportaciones de gas natural efectuadas por la Argentina hacia los mercados regionales, se advierte con claridad el fenómeno del deterioro cambiario sectorial.

Si bien la Argentina continúa siendo exportadora neta de gas natural en términos de volumen, el balance monetario de gas natural y GNL arrojó un saldo negativo de US$543 millones en los primeros nueve meses de 2026, empeorando sensiblemente frente al saldo deficitario de US$107 millones computado en el mismo período de 2025.

Esta diferencia se explica por un descalce sustancial entre los precios de importación y exportación: mientras que el país debió convalidar un precio promedio de importación de 17,4 US$/MMBTU para asegurarse el suministro de GNL y gas boliviano durante el pico de consumo, colocó sus excedentes de gas natural en los mercados regionales limítrofes a un valor promedio sustancialmente inferior, ubicado en torno a los 5,5 US$/MMBTU.

De este modo, la necesidad de importar moléculas de alto costo para abastecer el pico estacional neutralizó los ingresos generados por los volúmenes exportados a precios regionales menores, profundizando el rojo financiero de la balanza gasífera a pesar de que el balance en volumen físico de exportaciones netas se mantuvo positivo con un promedio de 3,2 MMm3/d.