Actividad no convencional
Vaca Muerta: baja del 27% en las etapas de fractura, que siguen en máximos históricos
El registro e las punciones en los bloques no convencionales experimentó un descenso abrupto si bien la actividad se mantiene con un promedio operativo elevado.
La actividad de fractura hidráulica en Vaca Muerta mostró una desaceleración durante julio, después del récord histórico registrado el mes anterior. De acuerdo con el relevamiento de NCS Multistage, durante el séptimo mes del año se completaron 2.010 etapas de fractura.
El resultado representa una caída del 27,2% frente a junio. La diferencia es de 750 operaciones y marca la variación mensual más pronunciada de 2026, luego de un primer semestre caracterizado por niveles de actividad elevados.
La baja también interrumpió una dinámica que había mantenido a Vaca Muerta por encima de las 2.300 etapas mensuales desde el comienzo del año. Julio fue el primer período que quedó por debajo de ese nivel, aunque el promedio de los primeros siete meses continúa por encima de las 2.400 operaciones.
Las etapas de fractura mes a mes en 2026
La serie muestra un recorrido con variaciones, pero dentro de un piso operativo elevado. Después de un comienzo estable, la actividad alcanzó un primer máximo en marzo, retrocedió durante abril y volvió a acelerarse en los dos meses siguientes hasta establecer una nueva marca histórica. La serie tuvo la siguiente forma:
En enero se registraron 2.401 etapas de fractura; en febrero, 2.371; en marzo, 2.616; en abril, 2.335; en mayo, 2.484; en junio, 2.760 (récord absoluto); y en julio, 2.010 (más bajo del año).
El comportamiento de julio modifica la trayectoria ascendente y abre un interrogante sobre el ritmo que tendrá la actividad durante la segunda mitad del año. Por el momento, un solo registro mensual no permite determinar si se trata de una pausa operativa puntual o del comienzo de una moderación más sostenida.

Una caída frente a una base excepcional
La comparación también debe contemplar el punto de partida. Junio había marcado el mayor registro mensual de la historia y había superado el máximo establecido durante marzo.
Esa aceleración llevó la actividad a un nivel excepcional y elevó la base de comparación para julio. El retroceso posterior no elimina el fuerte desempeño acumulado durante la primera parte del año, pero sí interrumpe la continuidad de los máximos observados durante el semestre.
Las etapas de fractura constituyen uno de los indicadores utilizados para seguir el pulso de Vaca Muerta. A diferencia de los datos de producción, permiten observar con mayor inmediatez el ritmo de los programas de completación ejecutados por las operadoras en los bloques no convencionales.
Cada etapa corresponde a una parte del proceso mediante el cual se estimula la roca para permitir el flujo de los hidrocarburos. Por esa razón, su evolución funciona como una referencia de la intensidad operativa y de la futura incorporación de nuevos pozos a la producción.
La proyección para el cierre del año
Antes de conocerse el resultado de julio, las previsiones del sector ubicaban a 2026 por encima de las 28.000 etapas de fractura. La actividad desarrollada durante el primer semestre permitió sostener esa expectativa y dejó al shale argentino encaminado hacia otro año de altos registros.
El menor nivel observado al comenzar la segunda mitad del año obliga, sin embargo, a seguir con atención los próximos relevamientos. Para alcanzar aquella proyección será necesario que la actividad recupere durante los próximos meses un ritmo superior al registrado en julio.
Por ahora, el balance de 2026 presenta dos momentos diferenciados: un primer semestre con varias marcas históricas y un comienzo de la segunda mitad del año con una desaceleración significativa. A pesar de esa caída, Vaca Muerta conserva un promedio mensual elevado y mantiene abierta la posibilidad de cerrar el año con un nuevo máximo de actividad.