Panorama político de Vaca Muerta

Inversión récord, GNL y talento: tres frentes que prefiguran al próximo salto de Vaca Muerta

La inversión récord para la Cuenca Neuquina, el marco para el GNL y la formación de talento consolidan tres pilares del crecimiento de Vaca Muerta. Para la política, el desafío es sostener la escala y transformar ese impulso en desarrollo.

Inversión récord, GNL y talento: tres frentes que prefiguran al próximo salto de Vaca Muerta
La Cuenca Neuquina concentra el grueso de la inversión en oil and gas.
La Cuenca Neuquina concentra el grueso de la inversión en oil and gas.

Durante más de una década, la discusión sobre Vaca Muerta giró, sobre todo, alrededor de una pregunta: ¿se puede? ¿Podía Argentina-Neuquén replicar en el shale que transformó a Estados Unidos con la logística, costos y macroeconomía local? La semana condensó tres hechos que, leídos por separado, parecen rutina sectorial, pero que en conjunto marcan parte de este cambio de época.

La inversión del 2026

El dato duro lo aportó el mapa de inversiones petroleras para 2026: US$ 13.890 millones proyectados del sector petrolero en el 2026. Es un 13,5% por encima de los US$ 12.243 millones de 2025. De ese total, según el relevamiento de la consultora Economía y Energía que dirige Nicolás Arceo, la Cuenca Neuquina absorberá el 91%.

El número es una declaración de principios sobre el modelo energético argentino. El contexto: en 2016 esa misma cuenca captaba el 62% de los desembolsos y el Golfo San Jorge conservaba un 27%. Hoy el Golfo cayó a un marginal 8% y la Cuenca Austral quedó relegada a apenas el 1%.

Hay una lógica económica implacable. El capital migra hacia donde el barril rinde, y en Vaca Muerta las ventanas de crudo concentran el grueso de la apuesta: US$ 6.915 millones para pozos de petróleo.

El resultado comienza a darse con un récord de producción de shale oil que, solo en Neuquén, en mayo, tocó los 636.295 barriles diarios, con una expansión interanual del 39%.

Con ese caudal, el superávit comercial energético proyectado para 2026 supera los US$ 10.700 millones.

La concentración es, al mismo tiempo, exposición. Buena parte del equilibrio externo responde a un puñado de bloques (Bajo del Choique, La Angostura Sur, Loma Campana, Bandurria Sur) y a un grupo de operadoras, con YPF explicando por sí sola el 45% de la inversión no convencional.

La salida exportadora: del pozo al buque

Producir a este ritmo es una suerte de ensayo previo a la apertura del mercado de forma consolidada. Ahí entra la segunda pata: la promulgación por parte del gobernador Rolando Figueroa de la Ley 3566, que ratifica el acuerdo entre Neuquén e YPF para el proyecto de Gas Natural Licuado. La norma otorga estabilidad fiscal provincial por hasta 30 años sobre los cinco bloques que proveerán el gas y establece un régimen de regalías especial para ese grupo de bloques.

La normativa sancionada días atrás por mayoría da las garantías jurídicas que suelen reclamar grandes inversores. El GNL es la respuesta a un límite estructural: el gas neuquino tiene techo en el mercado interno, pero puede transformarse en un producto de exportación de alto valor si logra licuarse y embarcarse.

Es el andamiaje jurídico que un proyecto de esta magnitud, que incluye plantas de licuefacción flotantes, un gasoducto dedicado, inversiones multimillonarias con horizonte de décadas, necesita para cerrar sus decisiones finales de inversión. Sin previsibilidad de largo plazo, ningún actor global compromete ese capital.

El eslabón clave: el talento

La tercera pata es la menos glamorosa y quizás la más subestimada. El recurso humano necesario. El Instituto Vaca Muerta informó que el 81% de quienes iniciaron sus cursos los completaron, con la meta de cerrar el año en torno a 2.500 personas capacitadas. El fenómeno de atracción del shale tiene carácter masivo en Neuquén: entre febrero y mayo, el instituto recibió más de 35.000 postulaciones. Es uno de los termómetros más grandes en esa compleja relación entre oportunidades reales y expectativas, que trascienden los límites de la provincia.

Esta demanda, y la capacidad de respuesta, encierran una clave política de los próximos meses y hasta años. Y tiene que ver con la generación local de puestos de trabajo y la marcha de la economía. El Brent a 70 dólares es solo uno de los indicadores que se siguen en los despachos oficiales. Una de las claves del segundo tramo del año se vincula a los niveles de actividad, en la antesala de la apertura del VMOS, el oleoducto exportador que cifra buena parte de la expectativa exportadora de los próximos años en Neuquén. Las pymes, sectores asalariados, siguen de cerca ese mix de oportunidades, que tallan en el clima social y político en un año donde se palpitan los posicionamientos hacia la renovación gubernamental del 2027.

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